11 ago 2020

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UNA historia de SANT ANDREU... la bomba de la calle de Sócrates

La huella incrustada de un bombardeo

La cansaladería Puig alberga un proyectil lanzado por el general Prim a los 'jamancios'

Vega S. Sánchez

«O caja o faja». Con esta simbólica frase -que viene a decir que, o le entierran en una caja de pino, o consigue la faja de general- el general Juan Prim, entonces brigadier, inició en 1843, y dentro de lo que se conoce como la revuelta de la Jamancia, una serie de bombardeos sobre el barrio de Sant Andreu. Una de aquellas bombas «impactó y quedó incrustada en la fachada» de la Cansaladería Puig -antes Can Arestá-, según comenta su actual propietario, Pròsper Puig. La bala de cañón, aún visible hoy en día, «sobresale algo más de la mitad, por lo que se puede deducir cómo es una bala de cañón de la época»,  afirma Puig.

La revuelta de la Jamancia empezó en la década de 1840, tras la primera guerra carlista. El general Espartero, un hombre duro y ambicioso, era regente durante el periodo en que la reina María Cristina de Borbón (esposa del fallecido Fernando VII y madre de Isabel II, que a la muerte de su padre tenía 3 años) huyó al exilio. En teoría Espartero era progresista, pero enseguida se le observó un talante dictatorial. Es por ello que en Catalunya el general Juan Prim comandó un movimiento para derrocarlo. El general Espartero respondió con un bombardeo -el 3 de diciembre de 1842- donde pronunció otra célebre frase: «A Barcelona hay que bombardearla una vez cada 50 años». Prim y sus aliados logran derrocar a Espartero, pese a que sobre Barcelona cayeron aproximadamente 817 bombas en 13 horas. Pero, tras vencer a Espartero, Prim se olvida de los compromisos adquiridos, entre ellos, dar un mayor protagonismo a la Junta de Barcelona en el Gobierno de Madrid, así como crear una Junta Central con participación catalana.

Los mismos que se aliaron con Prim para derrocar a Espartero se volvieron entonces contra él. Es entonces cuando se produce la conocida como revuelta de la Jamancia.

Jamancia (del verbo caló o gitano jamar) significa comer. Así, los que iniciaron la revuelta de la Jamancia eran «soldados que estaban en el batallón porque les daban de comer», explica Joan Pallarès, historiador de Sant Andreu. Sobre todo, se oponían a la centralización que estaba sufriendo Catalunya porque «ello implicaría, entre otras cosas, que desaparecerían como batallón», continúa Pallarès.

El 22 de septiembre de 1843 Prim bombardea a los jamancios y a sus antiguos compañeros de revolución «desde el muro donde estaba la masía de Cal Borni, más o menos en la actual calle del Pare Manyanet», indica Pallarès. Uno de los proyectiles es el que queda incrustado en la fachada de la casa situada en la esquina de la antigua calle de Sant Jaume (ahora Sòcrates) y la calle de Casesnoves (ahora Gran de Sant Andreu).

La casa tuvo una primera restauración «más o menos en 1870», indica Puig. «En 1909 hubo una segunda restauración, y ya en 1966, aproximadamente, se igualó toda la casa para dejarla como estaba antiguamente, con todos los motivos modernistas», señala Puig. En todas las restauraciones se mantuvo el proyectil lanzado por las tropas de Prim, para dejar constancia de un episodio histórico de la época convulsa que sufrió Catalunya a mediados del siglo XIX.

Por cierto, los jamancios«que se quedaron aislados por las lluvias en Sant Andreu», según recuerda Pallarès, acabaron dispersándose y huyendo. A finales de 1843 Isabel II fue declarada mayor de edad y juró la Constitución. Al mismo tiempo, los moderados, con el general Narváez al frente, ganaron las elecciones.