UNA historia de LES CORTS... la Porta del drac

El dragón custodio de Antoni Gaudí

La Porta del drac, antigua entrada principal de la finca Güell, fue construida en 1885

Antigua finca Güell 8 Un hombre observa la reja de la Porta del drac.

Antigua finca Güell 8 Un hombre observa la reja de la Porta del drac. / ELISENDA PONS

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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

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Cautivó a Woody Allen, que en su película Vicky Cristina Barcelona no quiso olvidar esta obra de Antoni Gaudí, y rodó una escena en la que se veía la gran reja con el dragón encadenado detrás.

La reja del dragón o Porta del drac, de más de cinco metros de altura, era la puerta principal de la antigua finca Güell. La entrada se situó orientada al norte, al final del camino particular Güell, que unía la carretera de Sarrià con la Casa Feliu.

El comerciante Juan Güell Ferrer era dueño de unos vastos terrenos en el término municipal de Les Corts de Sarrià, en la zona donde más tarde se abriría una prolongación de la Diagonal y se erigiría la ciudad universitaria. En el centro de la finca estaba la masía Can Feliu. Y al norte, Juan Güell mandó construir una casa de veraneo, rodeada de amplios jardines. Cuando en 1883 su hijo Eusebio Güell Bacigalupi compró terrenos para ampliar la finca, encargó a su protegido Antoni Gaudí la construcción de distintos elementos de la casa y el jardín.

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Eusebio Güell era yerno de Antonio López López, primer marqués de Comillas y, a la muerte de este, decidió rendirle un homenaje en la finca en la que tan buenos momentos había pasado. De acuerdo con el poeta Jacint Verdaguer Santaló, protegido y sacerdote del marqués de Comillas, decidió convertir el jardín de la finca Güell en el Huerto de las Hespérides. Verdaguer había dedicado el poema épico L'Atlàntida a su protector, el marqués de Comillas. En los brillantes versos catalanes de L'Atlàntida, Verdaguer explicaba el undécimo trabajo del héroe mitológico griego Heracles (Hércules, en la mitología romana). Orientado por Atlas, Heracles llegó al jardín de las Hespérides donde las tres ninfas guardaban, protegidas por el dragón Ladón, el árbol de los frutos de oro. Heracles venció y encadenó al dragón inmortal, y se llevó las naranjas. Los dioses, enfadados, convirtieron a las Hespérides en árboles, y a Ladón en la constelación celeste del dragón. Así, la posición del dragón de la verja de Gaudí tampoco es casual: obedece a la situación de las estrellas de la constelación del dragón. Y la constelación de Hércules, situada justo debajo, coincide con cinco puntos determinados por las garras del dragón, y por ello hay cuerpos esféricos con pinchos, que representan a las estrellas. Esta simbología de las estrellas fue repetida por Gaudí en la fachada del Nacimiento de la Sagrada Família, porque hay que recordar que en la finca Güell «Gaudí empezó a perfilar su estilo; fue un poco un ensayo de su obra», cuenta el profesor emérito de Filología Catalana de la Universitat de Barcelona Josep Morán.

Además, Gaudí quiso hacer una similitud entre Hércules «con la familia Güell que, al haber hecho fortuna en las Américas, imitaba de alguna forma el viaje por mar del héroe mitológico», afirma Morán. En la puerta principal, instaló el gran dragón de hierro, forjado en 1885 en los talleres de Vallet y Piqué. Representa a Ladón encadenado. Se sujeta a un pilar con un naranjo de antimonio que vincula al dragón con la leyenda griega. En mitad del pilar que sostiene la reja de hierro, hay una pieza de piedra «con la inicial G de Güell rodeada de rosas silvestres (englantina, en catalán), que es el premio que se entregaba a los ganadores dels Jocs Florals y que Verdaguer recibió precisamente por L'Atlàntida», afirma Morán. Así, poesía, arquitectura y mito se unen en la verja del jardín de la finca por obra de Güell, Verdaguer y Gaudí.