14 jul 2020

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una vecina llamada... Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural

«El Eixample es el paradigma del tejido urbano y de ciudad»

CARME ESCALES
BARCELONA

La presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, pasea por sus lugares favoritos del Eixample. / MÒNICA TUDELA

Nunca antes -ni después- de aquel 10 de julio, Muriel Casals había recorrido tan despacio, en tantas horas tan pocos metros, la calle que cada día cruza para ir al trabajo. Ese día, la economista y presidenta de Òmnium Cultural no caminaba por el paseo de Gràcia, si no que echaba a andar con una enérgica voluntad de decidir el futuro de Catalunya. «Sentía que tenía detrás de mí a un millón y medio de personas que querían lo mismo», afirma.

Hacía solo cuatro meses que esta mujer había tomado el relevo de Jordi Porta -actual presidente del centre Unesco de Catalunya- al frente de una institución que desde 1961 trabaja, hoy desde 27 sedes localizadas por todo el territorio, en la promoción y la normalización de la lengua, la cultura y la identidad nacional de Catalunya. Cada día, Muriel Casals atraviesa, a pie, la Esquerra de l'Eixample, donde vive, para entrar en la Dreta de l'Eixample, donde Òmnium tiene su oficina central y Casals su despacho. «En él, paso la parte principal de mi vida», indica.

Distrito autosuficiente

Industria, comercio y cultura marcan el recorrido que Muriel Casals propone para mostrar el distrito en el que asegura tenerlo todo. «Voy a pie a todas partes», explica la vecina del distrito con las calles más ordenadas de Barcelona. «Es tan fácil orientarse en él. El Eixample es el paradigma de la urbanidad, de ciudad, de teijido urbano, de civilización y educación y cultura...», describe la vecina de uno de los extremos del cuadriculado distrito. «Vivo en la punta del Eixample -superior izquierda-, entre las calles de Urgell y Buenos Aires, justo en el camino a Sarrià, el distrito en el que viví antes, y del que me fui porque el piso que tenía allí era demasiado pequeño», dice. Así fue como Muriel Casals llegó al Eixample, «no elegí barrio, sino un piso más grande», aclara.

Los cruasanes de mantequilla «buenísimos» y el pan «que me gusta muchísimo», del Molí Vell, frente al quiosco en el que compra la prensa. Todo, lo tiene a un paso de casa, y al lado del bar en el que se suele encontrar con el político Miquel Esquirol, Creu de Sant Jordi, que fue secretario de la Unió de Botiguers de Catalunya y vocal de la junta directiva del Barça y cofundador de CDC, entre otros cargos.

«En el Eixample hay de todo. Yo soy muy mala para las máquinas, como la impresora, y al final he optado por externalizar la impresión. Voy a imprimir a una tienda. El Eixample te da eso, no hace falta tener una nevera y una despensa llenas, porque al lado de casa tienes todo tipo de comercios. Y esa necesidad de salir de casa para tener lo que precisas es agradable», declara Muriel Casals.

Entonces, tal vez no sea tan cierta la creencia de que en el gran Eixample no se construye barrio. «Como en todas las grandes ciudades, si vas regularmente al supermercado, acabas entablando una pequeña amistad con la cajera. No es tan anónima la vida de una ciudad como mucha gente cree. Tampoco la del Eixample», asegura Casals.

Tiendas y autónomos

«El Eixample es mucho más que la Barcelona de Cerdà. Yo, a quienes llegan de visita, siempre les recomiendo que suban a La Pedrera. Es una de las mejores experiencias que pueden tener, les ofrece una visión de Barcelona muy próxima, pero la vida del Eixample late también en su riqueza comercial», señala. «Una ciudad funciona porque en ella hay tiendas y pequeñísimos empresarios autónomos que apuestan por el producto bien hecho y bonito», indica la economista, que luce una chaqueta de punto, de Tricots Massaguer, un ejemplo de pequeño negocio familiar, de los que Muriel Casals considera que contribuyen, y mucho, a mover el engranaje económico de un país, «por su vocación de trabajar con calidad y artísticamente», en este caso, desde La Bisbal d' Empordà.

Ella ha escrito diversos libros sobre el pasado industrial de Catalunya, la crisis y renovación del sector textil y el papel de la mujer en el mercado catalán. Su sensibilidad hacia los temas relacionados con la mujer, los viajes y el progreso económico del país le influyen a la hora de elegir entre sus lugares favoritos del distrito donde vive y trabaja.

Sus enclaves predilectos son: la escultura Dona i Ocell, de Miró en el parque del Escorxador, la estación de Sants y el edificio inspirado en el rascacielos de Pirelli de Milán (Balmes en la confluencia con Diagonal), «apertura esperanzadora en la negra noche del franquismo, en 1965», indica. Òmnium celebrará, el día 20, en el Auditori de Barcelona, la Festa de les Lletres Catalanes-Nit de Santa Llúcia.