24 sep 2020

Ir a contenido

UNA historia de sant andreu...

Los vestigios del nacimiento de un himno

La capilla de la parroquia de Sant Andreu fue testigo del episodio que narra 'Els Segadors'

JORDI TRENZANO
BARCELONA

Cuatro paredes en aparente estado de descuido. Una de ellas tapiada y que deja vislumbrar un arco, unas cuantas macetas con plantas que agradecen la lluvia incansable de este noviembre. Un espacio modesto e inmensamente desconocido al que se accede por una puerta lateral de la parroquia de Sant Andreu. Y, sin embargo, no deja de tener una ingente carga simbólica: es la Capella dels Segadors.

En esta capilla se veneraba a la figura de un Sant Crist que, portado como estandarte, se convirtió en 1640 en el símbolo de la Revolta dels Segadors del Corpus de Sang, un episodio fundamental en la historia catalana y que acabaría forjando la letra actual de Els Segadors.

Como en muchas otras ocasiones, las grandes leyendas tienen matices cuando son analizadas con detalle. «Mucha de la historiografía catalana romántica le ha dado un tono más bien político, y fue una revuelta social. Era como los indignados de hoy», explica Pau Viñas, un historiador local. «España estaba en guerra con Francia y las tropas se alojaban en Catalunya. Los vecinos estaban obligados a acogerles. Era época de malas cosechas y epidemias, además las tropas venían con apetito alimentario. Y sexual», concluye.

La capilla es, junto con una rectoría y una entrada de la parroquia la única herencia de la iglesia original de Sant Andreu, de estilo románico y que fue derruida en 1850. Si bien de la Capella dels Segadors todavía se puede vislumbrar su esqueleto, del Sant Crist dels Segadors no queda rastro. El estandarte de esa revuelta fue una de las víctimas de la Setmana Tràgica de 1909, cuando muchos edificios y símbolos religiosos fueron destruidos, a manos de la revuelta ocasionada por la negativa a la movilización forzosa de reservistas a la guerra de Melilla. Joan Clapés, el venerado historiador y cura de Sant Andreu, aseguraba que se salvó una pierna del Cristo original, que no ha sido encontrada. «No sabemos si después de la guerra civil acabó de desaparecer», afirma Viñas. En todo caso, donde si quedan pistas de la guerra civil es en una pequeña estancia superior de la capilla, donde se accede a través de unas minúsculas escaleras interiores. Todavía hay inscripciones de apoyo a la CNT y la FAI. «Y además encontramos restos de botellas de cerveza de la época», asegura Viñas.

Ya en 1974 toda la iglesia, capilla incluida, estuvo en peligro, ya que pretendían derribarla para construir una guardería y una iglesia más pequeña. «No sé si en esa época había la sensibilidad para conservarla. La idea era derrocarla», sentencia el historiador. Pero la capilla sobrevivió.

En todo caso, no va a quedar derruida y olvidada. Tras algunas mociones en periodos anteriores, el Parlament aprobó la reforma en la pasada legislatura, de manera que pase a ser un equipamiento que, si bien seguirá perteneciendo a la parroquia de Sant Andreu, tendrá un uso cultural, no necesariamente religioso.

De todos modos, el proyecto ha quedado aplazado sin fecha, ya que se ha priorizado la renovación de la cúpula de la iglesia principal, afectada por unas grietas. Con todo, los restos de la capilla, ahora tan poco vistosos, tendrán el reconocimiento necesario. Como bien explica el Viñas, «Si no fuera por el tema del Crist dels Segadors ni Dios hablaría de la capilla. Por eso, tiene este valor añadido. Los espacios pueden ser una maravilla arquitectónica pero si dentro no hay un contexto histórico pueden pasar desapercibidos».