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CIUTAT VELLA

El eje del barrio judío

Los comercios del Call se agrupan gracias a la iniciativa de dos anticuarias

El enclave reúne además a diseñadores, artesanos y hosteleros para promocionar un carácter propio

INMA SANTOS
BARCELONA

Estrechas, oscuras y zigzagueantes. Así eran y así son las calles del Call de Barcelona. Recorrer el barrio judío exige un ejercicio de imaginación, ya que pocas huellas quedan ya de la comunidad que habitó entre los siglos XII y XV en el perímetro delimitado por la calle del Call, del Bisbe, de Banys Nous y de Sant Sever y Santa Eulàlia. Hoy, más allá de su pasado histórico y cultural, el Call reivindica más.

«Está muy bien promocionar a nivel histórico y cultural, pero si no hay comercio, no hay vida», sostiene Anna Amorós, que regenta desde hace 24 años Anamorfosis (Baixada de Santa Eulàlia, 4), una tienda de antigüedades especializada en ingenios de la Revolución Industrial. Carme Carreiras, también al frente de una tienda de antigüedades (Sant Honorat, 9), convenció a Amorós de que había que pasar a la acción. Juntas --Carreiras como presidenta y Amorós como vicepresidenta-- crearon en julio del 2010, la Associació de Comerciants del Call de Barcelona.

¿El objetivo? Luchar por la mejora del barrio y promocionar el comercio de la zona con la creación de un eje comercial. «Hay que cambiar esta imagen oscura, abrirse y darse a conocer», reivindica Amorós. El Call ha sufrido una renovación y, en los últimos años, los anticuarios han dado paso a nuevas tiendas que se han integrado en el barrio intentando mantener su esencia y reinventándolo. El Call invita a descubrir sus tesoros.

Un buen punto de partida es la Jabad Lubavitch Barcelona (Sant Honorat, 9), regentada por Daniel Santillo. Un cartel anuncia la venta de vino kosher y libros, pero es mucho más. «Es un centro de información para extranjeros judíos, pero también un lugar para acercarse a la cultura judía», describe Santillo.

En la calle de Sant Sever, 7, salta a la vista La Basílica Galería. Su especialidad son los bolsos de madera de acacia y las joyas que diseña su dueño, Piotr Rybaczek. Las piezas se elaboran inyectando látex en hojas naturales que luego se cubren con polvo de piedras semipreciosas. Joyas para lucir en una velada en el Hotel Neri (Sant Sever, 5), ubicado en un palacio del siglo XII, y cuyas estancias son ahora 22 habitaciones. Desde el hotel llega el olor del jabón elaborado de forma tradicional por Eliana Sabater (Sant Felip Neri, 3).

Como Agua de Mayo (Banys Nous, 17) ofrece diseños de ropa, complementos, bolsos y una línea selecta de perfume, productos muy cuidados. «Conocíamos la zona e intentamos adaptarnos a ella, respetar la esencia de esta calle de toda la vida», afirma su propietaria, Elisa Pérez.

Y una parada obligada: La Cassola (Sant Sever, 3), el restaurante de comida tradicional catalana de Rosa y Carmen Martínez, que a partir de marzo ofrece un menú sefardí.

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