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    Bruselas rectifica sobre las consecuencias de una independencia de Catalunya

    La Comisión Europea señala ahora que no se puede anticipar el impacto de la secesión sobre su permanencia en la UE

    ELISEO OLIVERAS / Bruselas

    La Comisión Europea ha rectificado sus afirmaciones del pasado 11 de septiembre y ahora señala que no se puede anticipar qué impacto concreto tendría una declaración de independencia de Catalunya sobre su permanencia y no dentro de la Unión Europea (UE). Ahora, el Ejecutivo comunitario afirma que es "prematuro" especular sobre las consecuencias de una eventual independencia futura de Catalunya u otra región respecto de su pertenencia a la UE y a los derechos europeos de sus ciudadanos.

    A pesar de que el Tratado de la UE no incluye ningún tipo de disposición sobre la secesión de una región de un estado miembro, la Comisión Europea había advertido coincidiendo con la Diada Nacional de Catalunya de que la independencia implicaría la salida automática del nuevo estado de la UE, que se vería obligado a pedir formalmente su adhesión para integrarse de nuevo.

    El portavoz de la Comisión Europea, Olivier Bailly, efectuó esas declaraciones en base al informe elaborado por los servicios jurídicos que efectuaron una interpretación restrictiva del tratado apoyándose en los principios generales del derecho internacional. Los servicios jurídicos no tuvieron en cuenta el procedimiento habitual de funcionamiento de la UE ante casos no previstos en el tratado que es buscar una solución especial adecuada a las nuevas circunstancias, como ha ocurrido con la creación del fondo de rescate de la zona euro.

    El comisario de Competencia y vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, se ha desmarcado de la toma de posición de la víspera de la institución sobre este tema al calificar de "apresuradas" las declaraciones del portavoz, aunque iban la misma línea de una respuesta parlamentaria reciente del propio presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Almunia ha señalado que se necesita "tiempo y prudencia" para extraer las consecuencias "políticas concretas" de una decisión de este tipo, como la independencia de una región de un estado de la UE.

    La Comisión Europea ha intentado atribuir el desliz de la víspera a que se malinterpretaron las palabras absolutamente claras del 11 septiembre de su portavoz. Ahora, la Comisión Europea sostiene que "no puede especular sobre ninguna consecuencia potencial" sobre el "caso hipotético" de que Catalunya se independice de España.

    Derecho internacional

    "En el escenario hipotético de que una parte de un Estado miembro quiera abandonar ese Estado miembro, y no menciono a ninguna región de Europa en concreto, en primer lugar es un asunto interno dentro de ese Estado miembro, que deberá definir esos acuerdos", ha afirmado ahora Bailly. La eventual independencia de una región de un estado miembro de la UE debe acordarse "conforme con el Derecho Internacional", ha precisado el portavoz comunitario. "Hay varios escenarios hipotéticos de acuerdo con el Derecho Internacional y no compete a la Comisión Europea especular sobre qué elecciones se harían. No nos concierne", ha insistido a la defensiva.

    La víspera el mismo portavoz había advertido que la declaración de independencia de Catalunya o de cualquier otra región de un estado miembro de la UE dejaría automáticamente al nuevo estado fuera de la UE. "Si el nuevo país quiere adherirse a la UE, tendrá que hacerlo de acuerdo con los tratados y las disposiciones sobre la adhesión. Mientras tanto, esta nueva entidad no es parte de la UE y por ello tiene que pedir la adhesión", había subrayado el portavoz comunitario.

    Preguntado sobre que impresiones sacó de la manifestación celebrada este martes en Barcelona con motivo de la Diada de Catalunya, Almunia ha contestado que "hay que tener muy en cuenta lo que ha sucedido" pero que "otra cosa es sacar conclusiones políticas apresuradas de qué querían decir los cientos de miles de personas que estaban allí".

    Querían expresar una "desazón"

    Según Almunia, las personas que se concentraron en Barcelona "sin duda querían expresar un estado de ánimo, una desazón muy profunda que se venía viendo en Catalunya desde hace algún tiempo". "Pero pasar de ahí a conclusiones políticas concretas me parece que requiere tiempo y prudencia", ha remachado.

    "Lo que todos debemos hacer, cada uno desde su responsabilidad, es tratar de intercambiar opiniones de manera tranquila para saber exactamente qué está en la mente de cada uno y tratar de buscar las mejores soluciones posibles, que no nos lleven a conflictos sino a encontrar salidas, en la medida de lo posible, concertadas por todos", ha argumentado.

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