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República Dominicana

Bahía de Samaná, el rincón más puro del Caribe

El noreste de la República Dominicana ha sabido crecer siendo fiel a su esencia y ofrece una experiencia de viaje auténtica, alejada del turismo masivo

Playas de arena blanca, selvas frondosas y una biodiversidad única te esperan en uno de los paisajes más auténticos del trópico

Playa Frontón.

Playa Frontón.

Judith Navarro

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En un Caribe cada vez más moldeado por el turismo, Samaná ha sabido crecer sin renunciar a su esencia. El noreste de la República Dominicana mantiene un equilibrio poco frecuente entre naturaleza intacta y desarrollo turístico que ofrece al viajero una experiencia más auténtica. Se percibe en los pueblos, en sus tradiciones, en la cercanía de su gente, en los paisajes… Un destino que no se recorre con prisa, sino que se descubre a su tiempo.

Un litoral de ensueño

Hablar de la República Dominicana nos lleva, inevitablemente, a hablar de playas, y en Samaná se encuentran algunas de las más espectaculares del país.

Playa Bonita ofrece dos ambientes diferenciados. En su zona oeste el mar forma una piscina natural de agua tranquila y transparente, ideal para nadar con calma. En cambio, en el extremo este el oleaje hace de la playa un punto ideal para practicar surf, ‘kitesurf’ y otras actividades acuáticas.

Más salvaje es Playa Frontón, famosa por su gran acantilado de mármol, de unos 90 metros de altura. Un paisaje poco habitual en el Caribe. A pocos metros de la orilla reposa, además, un arrecife de coral, excelente lugar para el ‘snorkel’.

'Snorkel' en Playa Frontón.

'Snorkel' en Playa Frontón. / David Pou

Merece la pena también detenerse en el mirador de Playa Cosón, desde donde se obtiene una amplia vista panorámica de todo el litoral.

Y frente a la bahía emerge Cayo Levantado, una pequeña isla que representa la imagen arquetípica del Caribe: arena blanca, aguas cristalinas, palmeras… También restaurantes y algún chiringuito, pues está preparada para recibir a los turistas. Popularmente conocida como “isla Bacardí”, ganó fama mundial en los 70 como escenario de varios anuncios de la marca de ron. Aunque llegar hasta allí requiere de una excursión en barco, es altamente recomendable.

Cayo Levantado

Cayo Levantado. / Civitatis

Aventura y naturaleza

Samaná es mucho más que un lugar donde tostarse al sol. Su interior sorprende con colinas cubiertas de selva y bellas cascadas, como el Salto de El Limón, una de las más altas del país, con 40 metros de caída libre. La mejor manera de visitarla es a caballo, en alguna de las muchas rutas organizadas que parten cada día desde la ciudad.

El Parque Nacional Los Haitises es el gran emblema natural de la zona, un santuario ecológico único en el Caribe. Estrictamente protegido, solo se puede recorrer navegando entre sus mogotes, enormes conjuntos de piedra caliza que emergen del agua como islas. Acoge una biodiversidad única: bosques inundados, aves endémicas, cangrejos, peces que se refugian en las raíces del manglar y delfines que, a menudo, se acercan a las embarcaciones a curiosear. En sus cuevas se conservan, además, pictografías de los taínos, primeros habitantes de la isla, que recuerdan que la historia dominicana comenzó mucho antes de la llegada europea.

Parque Nacional Los Haitises.

Parque Nacional Los Haitises. / Civitatis

Entre enero y marzo, Samaná acoge uno de los espectáculos más sobrecogedores que la naturaleza puede ofrecer, la llegada de las ballenas jorobadas. Tras una larga migración desde el Atlántico Norte, miles de estos gigantes marinos eligen las aguas cálidas y protegidas de la bahía para aparearse y dar a luz, ofreciendo una imagen única. Su avistamiento, estrictamente regulado para garantizar que no interfiera en el ciclo natural de los cetáceos, es uno de los grandes reclamos turísticos de la península.

Ballena Jorobada en la bahía de Samaná.

Ballena Jorobada en la bahía de Samaná. / Civitatis

Y el viaje por la República Dominicana no estaría completo sin una parada en Santo Domingo, capital y corazón histórico del país. A solo unas horas de Samaná, la ciudad más antigua del Nuevo Mundo combina su Zona Colonial -Patrimonio de la Humanidad- con una vida urbana vibrante.

Eurostars Gran Cayacoa: Hospitalidad caribeña

El Eurostars Grand Cayacoa se integra a la perfección en la historia y el paisaje de Samaná. Situado en el que fue el territorio de una de las poblaciones taínas más antiguas de la isla, el resort recupera este legado como parte de su identidad.

Eurostars Grand Cayacoa, conectado directamente con la playa.

Eurostars Grand Cayacoa, conectado directamente con la playa. / Grupo Hotusa

El complejo, de estilo colonial, se alza en primera línea de la idílica bahía. Cuenta con cerca de trescientas habitaciones, dos piscinas, spa, gimnasio y un ascensor que conecta directamente con la playa.

Desayuno con vistas en el buffet Los Cayos

Desayuno con vistas en el buffet Los Cayos. / Grupo Hotusa

En sus tres restaurantes ofrece una propuesta gastronómica que combina cocina internacional con producto local. Con unas inigualables vistas al mar, el restaurante Xamaná sirve los preparados más gourmets. En el Vista Bárbara, cada plato te transporta directamente a Italia. Y el buffet Los Cayos cuenta con opciones sin límites para todos los paladares. Además, el hotel dispone de cuatro bares, ubicados junto a la piscina, frente al mar o en las zonas comunes, y que permiten disfrutar de un delicioso cóctel o de un aperitivo.