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Cultura diversa

Hong Kong, entre la espiritualidad y el arte contemporáneo

Este destino del sureste asiático transita de forma natural entre pasado y futuro gracias a sus numerosos templos y monasterios tradicionales y una oferta cultura extensa de la mano de sus museos de arte contemporáneo

El Hong Kong Palace Museum, conexión entre pasado y presente.

El Hong Kong Palace Museum, conexión entre pasado y presente.

Xavi Datzira

Barcelona
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Como un té de hierbas tradicional, amargo y dulce a la vez, Hong Kong es un destino lleno de contrastes, comenzando por su geografía. Está dividida en tres grandes regiones: la Isla de Hong Kong, donde se encuentra el corazón histórico y financiero y el emblemático Pico Victoria; la Península de Kowloon, conocida por sus barrios animados y su intensa vida cultural; y los Nuevos Territorios, una extensa área con paisajes naturales muy bien conservados. Esto implica que, en cuestión de minutos, el visitante puede pasar de un entorno urbano dinámico a una naturaleza exuberante.

Tradición y modernidad conviven de forma natural, de la misma manera que el inglés se mezcla con el cantonés y los templos budistas se alzan junto a museos de arte contemporáneo. Exótica pero accesible, situada a orillas del Mar de China Meridional, Hong Kong se erige como un destino que seduce a los amantes de la cultura, aquellos que aprecian la belleza tanto en el equilibrio de la arquitectura tradicional como en el trazo vibrante de la pintura abstracta.

Espiritualidad entre el bullicio

Para descubrir el Hong Kong más tradicional, nada mejor que adentrarse en alguno de sus numerosos templos, auténticos espacios de espiritualidad en medio del bullicio urbano. Uno de los más emblemáticos es el Monasterio Po Lin, en la isla de Lantau, donde se encuentra el famoso Gran Buda Tian Tan, una impresionante estatua de 34 metros de altura considerada una de las mayores figuras de Buda sentadas al aire libre del mundo. Tras subir sus 268 escalones, los visitantes llegan a un complejo religioso que alberga reliquias, ornamentos y el Gran Salón de los Diez Mil Budas.

Vista panorámica del Gran Buda Tian Tan y el entorno de la isla de Lantau.

Vista panorámica del Gran Buda Tian Tan y el entorno de la isla de Lantau. / Cedida

En la península de Kowloon destaca el Convento Chi Lin, un remanso de calma construido siguiendo técnicas arquitectónicas de la dinastía Tang y levantado sin utilizar un solo clavo. Junto a él se encuentra el Jardín Nan Lian, un elegante parque paisajístico que recrea la estética clásica china.

Otros templos reflejan también la diversidad espiritual de Hong Kong. El Templo Wong Tai Sin, dedicado a tres religiones —budismo, taoísmo y confucianismo—, es famoso porque los fieles acuden a él para pedir deseos y consultar su fortuna mediante rituales tradicionales. Por su parte, el Templo Tin Hau en Causeway Bay honra a la diosa del mar, protectora de pescadores y marineros, mientras que el Templo Che Kung recuerda a un legendario general de la dinastía Song y se llena de devotos durante el Año Nuevo Lunar.

Exterior del Wong Tai Sin Temple, donde conviven tres religiones.

Exterior del Wong Tai Sin Temple, donde conviven tres religiones. / Cedida

Conexión con el arte contemporáneo

Si los templos muestran la cara más ancestral de Hong Kong, su oferta cultural revela que conecta de manera profunda con el arte contemporáneo. En el Distrito Cultural de West Kowloon, uno de los proyectos culturales más ambiciosos de Asia, se encuentra M+, un museo global dedicado a la cultura visual contemporánea. Sus exposiciones abarcan arte, diseño, arquitectura e imagen en movimiento desde mediados del siglo XX hasta hoy. El edificio, diseñado por Herzog & de Meuron, se ha convertido en un icono arquitectónico y su fachada digital frente al Puerto Victoria se ilumina cada noche con proyecciones artísticas.

También en West Kowloon destaca el Hong Kong Palace Museum, que conecta la tradición artística china con nuevas formas de exposición mediante recursos multimedia e interactivos. Sus nueve galerías albergan tesoros imperiales procedentes de la colección del Museo del Palacio de Pekín, como cerámicas, tallas de jade o delicadas piezas de orfebrería.

Inteiror del M+, un museo global dedicado a la cultura visual contemporánea.

Interior del M+, un museo global dedicado a la cultura visual contemporánea. / Cedida

En el paseo marítimo de Tsim Sha Tsui se encuentra el Hong Kong Museum of Art, fundado en 1962. Tras una profunda renovación en 2019, el espacio combina exposiciones de arte tradicional chino con arte moderno y contemporáneo de Hong Kong y del mundo. Otro espacio imprescindible es Tai Kwun, un complejo cultural instalado en un edificio histórico de Central en la isla de Hong Kong. Tras una década de restauración, el conjunto patrimonial reabrió en 2018 convertido en un centro dinámico donde conviven exposiciones de arte contemporáneo, patrimonio histórico, espectáculos, galerías y espacios gastronómicos.

Más allá de los museos, el arte también invade las calles. Barrios como Central o Sheung Wan se han convertido en auténticas galerías al aire libre gracias al arte urbano que colorea sus edificios. De esta forma, casi sin quererlo, caminar por Hong Kong significa transitar entre tradición y modernidad, templos y museos, espiritualidad y cosmopolitismo, siempre cerca de la naturaleza. Un destino donde todo se mezcla y nada deja indiferente. 

Festivales ancestrales

Además de recorrer sus templos y visitar sus museos, una buena forma de sintonizar con la esencia cultural de Hong Kong es a través de sus festivales. Uno de los momentos más destacados de la primavera es el Cheung Chau Bun Festival, un encuentro taoísta que se celebra cada año normalmente en mayo para conmemorar el octavo día del cuarto mes lunar. Tiene lugar en Cheung Chau, una pequeña isla famosa por su tranquilidad, sus playas y mariscos. El momento culminante del evento es la carrera de escalada: los participantes compiten para escalar tres torres de casi 15 metros cubiertas de los panecillos de la suerte, emblema del festival.

En junio, con la llegada del verano, Hong Kong celebra el Dragon Boat Festival, un evento imperdible que incluye espectaculares carreras de barcos dragón por todo el territorio como en el pueblo pesquero de Tai O en la isla de Lantau, o en Stanley al sur de la isla de Hong Kong. Las embarcaciones, de unos doce metros de largo y adornadas con cabezas de dragón esculpidas y pintadas, se mueven al ritmo de tambores, impulsadas por remeros. Se respira un ambiente festivo mientras los mejores equipos del mundo compiten en las Hong Kong International Dragon Boat Races en el Puerto Victoria.