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Esencialmente Milán: historia y vanguardia frente a la Estación Central

Este icono milanés inaugurado en 1932 combina la memoria de la Belle Époque con una ampliación contemporánea que redefine el skyline del moderno distrito de Porta Nuova.

Excelsior Hotel Gallia

Excelsior Hotel Gallia / Albert Falcó

Albert Falcó

Albert Falcó

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Más que un hotel, el Excelsior Hotel Gallia, a Luxury Collection Hotel, Milan es una declaración de identidad. Fundado en 1932 por la familia Gallia y restaurado en el año 2015, este icono milanés encarna el equilibrio entre tradición monumental y modernidad cosmopolita.

Su silueta se alza frente a la Estación Central de Milán, durante décadas la gran puerta de entrada a la ciudad. La ampliación contemporánea, firmada por el arquitecto Marco Piva, añade una piel de acero y vidrio que dialoga con el skyline de Porta Nuova y el barrio creativo de Isola. El resultado no es una ruptura, sino una conversación entre épocas.

El vestíbulo rinde homenaje a la Milán de los años treinta —la del Teatro alla Scala, uno de los templos absolutos de la ópera y la música sinfónica en Europa, y la Galleria Vittorio Emanuele II— mientras una lámpara de cristal de Murano de 30 metros cae como una cascada luminosa sobre la histórica escalera.

Las 182 habitaciones —53 de ellas suites temáticas— reivindican la artesanía italiana con mobiliario a medida y materiales nobles. La Gallia Suite (120 m²) ofrece amplitud residencial y vistas abiertas, mientras que la Katara Suite, con sus 1.000 m², terrazas privadas y spa propio, se sitúa entre las mayores de Italia. Aquí el lujo se traduce en proporción, silencio y perspectiva urbana.

Habitación Panoramic Suite

Habitación Panoramic Suite / Albert Falcó

Alta cocina con vistas al siglo XX

En la séptima planta, Terrazza Gallia confirma que la ciudad también se entiende desde la mesa. El chef Vincenzo Lebano, con el asesoramiento de la familia Cerea del restaurante Da Vittorio, distinguido con tres estrellas Michelin, revisita la tradición lombarda en clave actual.

Los menús “Mediterraneo” y “Alla Scoperta” dialogan con clásicos como la cotoletta alla milanese o los paccheri alla Vittorio, en una propuesta que pone el acento en el producto y en la sostenibilidad. Desde la terraza climatizada, la mirada alcanza el rascacielos Torre Pirelli, obra de Gio Ponti, y la propia Estación Central: dos hitos que condensan la ambición arquitectónica del siglo XX italiano.

Paccheri alla Vittorio

Paccheri alla Vittorio / ALBERTO BLASETTI

Bienestar japonés con acento milanés

El Gallia Health Club & Shiseido Spa se despliega en dos plantas bañadas por luz natural, donde la precisión de los rituales japoneses de Shiseido se armoniza con la hospitalidad italiana. El recorrido wellness incluye sauna, baño turco, cabina de sal del Himalaya y piscina de relajación, concebidos como una secuencia de pausa y equilibrio.

Más que un spa, es un refugio urbano que invita a desconectar sin renunciar al pulso del centro milanés.

Un mirador privilegiado sobre la nueva Milán

El Gallia, hoy propiedad de Katara Hospitality y miembro de The Luxury Collection, no es solo un hotel histórico reinterpretado, sino un observatorio privilegiado de la metamorfosis milanesa.

A pocos pasos, los trenes de alta velocidad conectan con Roma, Florencia o Venecia; a menos de una hora, el lago de Como impone otro tempo. Y, sin embargo, la tentación es quedarse: pedir un espresso en el Gallia Lounge, recorrer la Promenade cubierta y contemplar cómo la ciudad desfila tras los ventanales.

Milán avanza con pulso acelerado, siempre un paso por delante de sí misma. El Gallia ha aprendido a evolucionar con la ciudad sin diluir su identidad, afinando un equilibrio poco frecuente entre herencia y vanguardia. En esa tensión consciente —entre la memoria que lo define y la modernidad que lo impulsa— se cifra su verdadera elegancia.