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Chihuahua. México

El gran territorio del norte de México

El estado de Chihuahua despliega su gran identidad entre cañones, culturas ancestrales y paisajes naturales extremos

Imponente paisaje natural del territorio del norte de México.

Imponente paisaje natural del territorio del norte de México. / María Jesús Tomé

María Jesús Tomé

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Viajar por Chihuahua es adentrarse en un destino que desborda cualquier escala conocida. El estado más grande de México concentra una diversidad natural y cultural difícil de abarcar en un solo viaje: cañones colosales, bosques interminables, desiertos extremos, pueblos indígenas con tradiciones milenarias y ciudades que narran, piedra a piedra, la historia del norte del país. En este recorrido, Chihuahua se revela como un universo propio, donde cada kilómetro ofrece una lectura distinta del paisaje y de la identidad mexicana.

Historia identidad y sabores del norte

La capital, Chihuahua, sorprende por su equilibrio entre monumentalidad histórica y vida contemporánea. Su catedral barroca domina un centro urbano animado, salpicado de palacios, plazas y cafés que invitan a recorrer la ciudad a pie. Espacios como el Palacio de Gobierno o el Museo de la Revolución Mexicana, ubicado en la antigua residencia de Pancho Villa, permiten comprender el papel decisivo que tuvo el Estado durante la Revolución y acercarse a los episodios que marcaron el devenir del país. Más allá de la ciudad, el viaje se adentra en la esencia del norte a través de símbolos profundamente ligados al territorio. Uno de ellos es el sotol, destilado nacido del desierto y verdadero orgullo de Chihuahua. Elaborado a partir del dasylirion, una planta silvestre resistente a la aridez extrema, el sotol condensa en cada sorbo historia, clandestinidad y supervivencia. Y es que, durante décadas, su producción fue ilegal, obligando a los sotoleros a ocultar hornos y botellas bajo tierra. Hoy, proyectos artesanales como Casa Ruelas han recuperado ese legado, demostrando que este destilado no es solo una bebida, sino una expresión cultural del desierto chihuahuense.

Unas mujeres rarámuri, cultura de la sierra

Unas mujeres rarámuri, cultura de la sierra / María Jesús Tomé

Comunidades vivas y paisajes que definen el territorio

Otro de los grandes relatos humanos del Estado es el de la comunidad menonita de Cuauhtémoc. Llegados a México en la década de 1920 tras una larga diáspora europea y americana, los menonitas han sabido conservar su lengua, sus tradiciones y su forma de vida, al tiempo que se han convertido en un pilar de la economía agrícola del estado. Sus campos de manzanos, su producción láctea y su organización comunitaria ofrecen al viajero la sensación de haber cruzado a otra época. Conversaciones con figuras como Abraham Peters, agricultor octogenario y testigo de esa memoria viva, revelan una cultura marcada por la hospitalidad, el conocimiento y la coherencia entre valores y modo de vida

El corazón natural del viaje se encuentra en Creel, puerta de entrada a la Sierra Tarahumara. Desde este Pueblo Mágico se accede a paisajes modelados por el viento y el tiempo: el Valle de los Hongos, el Valle de las Ranas, el Valle de los Monjes o el sereno Lago Arareko. En estos escenarios habitan comunidades rarámuri, cuyo nombre «pies ligeros» resume su relación ancestral con la montaña y el movimiento. Sus tradiciones, su artesanía y su visión del mundo siguen vivas en museos, cuevas ceremoniales y carreras rituales que trascienden lo deportivo.

La magnitud del territorio tiene su manifestación en las Barrancas del Cobre

La magnitud del territorio alcanza su máxima expresión en las Barrancas del Cobre, un sistema de cañones que supera en extensión al Gran Cañón del Colorado. Miradores vertiginosos, amaneceres caprichosos y una profundidad que estremece convierten este espacio en uno de los grandes tesoros naturales de México. Allí, el Parque de Aventuras permite experimentar el paisaje desde el aire, en teleférico o tirolina, añadiendo un toque de adrenalina a la contemplación del territorio.

En definitiva, Chihuahua se revela como un destino de enorme diversidad natural y cultural, donde conviven ciudades de marcada identidad histórica con algunos de los paisajes más espectaculares del país. Su vasto territorio y la amplitud de experiencias que concentra permiten al viajero comprender el carácter y la riqueza del norte de México.

CHEPE EXPRESS

Viajar a bordo del Chepe Express es aceptar que el paisaje marque el ritmo del trayecto. Este tren panorámico atraviesa el corazón de la Sierra Tarahumara siguiendo una de las obras ferroviarias más espectaculares de América, cruzando 86 túneles y 37 puentes entre montañas, barrancos y bosques de pino. La ruta más completa, entre Creel y Los Mochis, permite apreciar la transición geográfica entre la alta sierra y las zonas más bajas del Pacífico, con cambios visibles de vegetación y clima. El Chepe Express ofrece distintas opciones de clase y paradas estratégicas, lo que facilita adaptar el recorrido al ritmo y a los intereses del viajero.