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Mirada histórica

Entre reinos y templos, un viaje al corazón de Tailandia

Un recorrido por las ciudades históricas de Ayutthaya, Bangkok, Sukhothai, Satchanalai, Chiang Mai y Nan permite conectar con la esencia física, histórica y emocional del reino del sudeste asiático

Las vistas del hotel Sala Ayutthaya, en Tailandia.

Las vistas del hotel Sala Ayutthaya, en Tailandia.

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Viajar por carretera en Tailandia es entrar en un universo donde la historia, la cultura y la espiritualidad se entrelazan con aldeas amables, pequeñas provincias con gran patrimonio, restaurantes locales que bien merecerían entrar en la guía Michelin, ciudades imponentes y hoteles de lujo no solo por lo que tienen sino por dónde se encuentran. El país, con sus antiguas capitales y su norte montañoso, ofrece un recorrido que es tanto geográfico como emocional: una travesía por el alma de un pueblo que ha sabido preservar su patrimonio y compartirlo con el que esté dispuesto a conocerlo.

Las cuatro capitales históricas, además de Chiang Mai como capital del Reino Lanna, aguardan al visitante curioso.

Ayutthaya y Bang Pa In: el esplendor del pasado

A una hora de Bangkok, Ayutthaya se alza como un testimonio majestuoso del antiguo reino siamés, no en vano fue capital del reino desde 1350 hasta 1767. Sus magníficas ruinas, declaradas Patrimonio de la Humanidad, reflejan la grandeza de un pasado que aún palpita en las orillas del río Chao Phraya. Allí, el hotel Sala Ayuthaya se integra con el paisaje histórico, ofreciendo terrazas privadas desde las que se contempla el Wat Phutthaisawan.

Muy cerca, Bang Pa In revela la faceta más íntima de la realeza. El Sala Bang Pa In, con sus villas exclusivas, invita a sumergirse en la serenidad del río y en la belleza palaciega que envuelve la zona.

Bangkok y Thonburi: contrastes de la metrópoli

La actual capital tailandesa no tiene rival, Bangkok se reinventa cada día. Entre barrios creativos como Talad Noi y Song Wat con sus bellas shop houses, rascacielos alrededor de mercadillos que no paran nunca su actividad, el majestuoso río Chao Phraya, todo se muestra como un gran laboratorio urbano: tradición que resiste, modernidad que avanza.

En el corazón del bullicio, el Capella Bangkok es un icono de elegancia frente al río de los reyes. Su restaurante Côte, dirigido por Mauro Colagreco, y el spa Auriga son experiencias casi sagradas. Sobresalen sus suites frente al Chao Phraya, la hospitalidad impecable y un pulso contemporáneo que lo coronó como mejor hotel del mundo en 2024.

Habitación del hotel Capella Bangkok.

Habitación del hotel Capella Bangkok. / Archivo

Al otro lado del río, Thonburi ofrece una mirada distinta: canales tranquilos, templos centenarios mucho menos transitados y el barrio de Kudichin, con su herencia sino-portuguesa y su panadería centenaria herencia de los antiguos colonos portugueses que allí habitaron dejando su impronta en la maravillosa iglesia de Santa Cruz .

Merece la pena cruzar el río y descubrir la que fuera, aunque brevemente, tercera capital tailandesa entre 1767 y 1782.

Sukhothai y Si Satchanalai: las raíces

Sukhothai, primera capital del reino (1238-1438), es un lugar de contemplación. Entre estatuas de Buda y estanques de loto, el amanecer se convierte en un acto espiritual. A una hora, Si Satchanalai, ciudad hermana de Sukhothai, conserva templos menos visitados pero igualmente imponentes, rodeados de colinas y vegetación. Un destino para encontrar autenticidad y silencio.

Ambas son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y bien merecen una vista.

Chiang Mai: la rosa del norte

Fundada en 1296 por el rey Meng Rai como capital del Reino Lanna, hoy es el gran centro cultural del norte del país. Vibrante y espiritual, la ciudad combina tradición y modernidad.

El Raya Heritage, inspirado en las raíces Lanna no vende lujo ostentoso: ofrece silencio, artesanía y río. En Chiang Mai, este hotel convierte tejidos, cerámicas y maderas locales en un manifiesto de diseño contemporáneo. Más que hospedaje, es un refugio que redefine el norte tailandés con elegancia sobria y raíces vivas. Tradición en estado puro.

Una de las suites del Raya Heritage Chiang Mai.

Una de las suites del Raya Heritage Chiang Mai. / Archivo

Mientras tanto, el Meliá Chiang Mai, con sus vistas panorámicas refleja el Chiang Mai moderno y con un sutil hermanamiento entre España y Tailandia a través de su rica gastronomía.

El bienestar encuentra su templo en Divana Spa, mientras que la gastronomía se descubre en Grandma’s Thai Cooking School, donde los secretos culinarios se transmiten en un ambiente familiar. Los mercadillos allí son religión. El night market, el Wua Lai walking Street de los sábados o el Sunday Walking Street son una explosión de vida: textiles, especias, arte y street food que resumen la energía de la ciudad.

El antiguo Reino de Nan: la joya escondida

Nan, aún fuera del radar turístico, guarda la esencia de la cultura Lanna. Nan es una de las provincias más singulares del norte de Tailandia, situada en un valle rodeado de montañas cerca de la frontera con Laos. Durante siglos fue un reino independiente antes de integrarse en el Reino de Lanna y, más tarde, en Siam. Wat Phumin, el más importante templo de Nan, con sus murales famosos, y el mercado nocturno de los fines de semana revelan una provincia encantadora, donde la vida transcurre sin prisa.

El Nan Seasons Boutique Resort, rodeado de arrozales y montañas, invita a la calma y a la conexión con la naturaleza.

Este recorrido por Tailandia es una revelación. Cada ciudad, cada hotel y cada experiencia conectan al viajero con el alma del país, en un equilibrio perfecto entre patrimonio y sofisticación.