Chequia, el placer de conducir sin prisas
Cuatro itinerarios que recorren castillos, viñedos, balnearios y pueblos de cuento: una forma diferente de conocer un destino que siempre sorprende.

Vista de la ciudad de Praga. Debajo, la cervecería Pilsner Urquell en Pilsen, Kutná Hora, Český Krumlov y la pequeña localidad de Telč. / @PetrČech
En el corazón de Europa, Chequia se revela como el destino perfecto para disfrutar del viaje en carretera. Con distancias cortas, vías cuidadas y paisajes de ensueño, ofrece un recorrido circular de doce días por todo el territorio para saborear los atractivos del país. Un deleite cultural que permite descubrir pueblos, castillos, balnearios, lagos y grandes bosques en una escapada plagada de historia y arte.
Praga, el punto de partida
Con sus torres góticas, sus puentes sobre el Moldava y su espíritu bohemio, Praga es el punto de partida idóneo. Su casco antiguo, dividido por el río, es un escenario perfecto para perderse: las callejuelas empedradas de Staré Mêsto, las casas medievales de Malá Strana, el imponente castillo o las luces doradas que se reflejan al atardecer en la plaza de la Ciudad Vieja. Lo aconsejable es quedarse al menos tres días. Y es que la capital invita a disfrutar de excursiones cercanas como el castillo de Karlštejn, el campo de concentración de Terezín o las formaciones naturales del llamado Paraíso de Bohemia.

Chequia. Ruta en coche. / @Oldřich Hrb
Karlovy Vary, entre balnearios y castillos
A dos horas desde la capital, se encuentra la ciudad de Karlovy Vary. Pasear por sus balnearios, sus avenidas, subir al mirador del Salto del Ciervo o ver sus hoteles y jardines a orillas del río Teplá es un viaje al esplendor de los siglos XIX y XX. A su alrededor, las ciudades de Mariánské Lázně, Františkovy Lázně completan el “triángulo balneario”, tres destinos ideales para combinar relax, naturaleza y patrimonio. A escasa distancia se encuentra el palacio de Bečov nad Teplou, donde se conserva el relicario de San Mauro, una joya artística con una historia digna de película.
Los castillos de Bohemia del Sur
El viaje continúa hacia el sur, con parada obligatoria en Pilsen, cuna de las cervezas tipo pilsener. Es obligatorio visitar alguna factoría como la Pilsner Urquell, pero también es necesario dejarse llevar por sus calles para conocer el Museo de Marionetas o las casas funcionalistas diseñadas por Adolf Loos.

Pilsen, cuna de las cervezas tipo pilsener. / @Michaela Dusíková
Camino de Bohemia del Sur, se alza el castillo de Hluboká nad Vltavou, que anticipa la elegancia de České Budějovice, capital de la región y hogar de la cerveza Budweiser Budvar. No obstante, el verdadero tesoro se encuentra a pocos kilómetros: Český Krumlov, Patrimonio de la Humanidad y la gran joya renacentista de Chequia y a su alrededor se encuentra el precioso Parque Nacional de Šumava.

Český Krumlov, la gran joya renacentista de Chequia, Patrimonio de la Humanidad. / D.R.
El corazón del vino
La ruta continúa hacia el este, donde se abre el territorio de Moravia. En apenas dos horas se llega a Telč, una pequeña localidad que parece detenida en el tiempo. Su plaza principal, rodeada de casas renacentistas, ha merecido el reconocimiento de la Unesco. Más adelante, Třebič sorprende por su bien conservada judería y su basílica románica.
El camino lleva hasta Míkulov, ciudad de aire mediterráneo donde las colinas se cubren de viñedos y la vida gira en torno al vino y la música. Muy cerca se encuentra Valtice, conocida como la capital vinícola de Chequia. Su palacio barroco y las bodegas históricas invitan a un viaje sensorial entre aromas y copas. Junto con el vecino complejo de Lednice, forma el recinto paisajístico Lednice-Valtice, declarado Patrimonio de la Humanidad por su mezcla de naturaleza, arte y arquitectura. Un auténtico “Jardín de Europa” donde los castillos conviven con lagos y pabellones románticos.
La vida en Brno
Solo 45 minutos en coche separan la zona palaciega de LedniceValtice de Brno, segunda ciudad del país y capital de Moravia. Su casco histórico monumental, museos, cafés, galerías y teatros llenan su agenda. Desde aquí se pueden realizar escapadas de un día a Kroměříž —con su palacio y jardines barrocos— o a Olomouc, cuya Columna de la Santísima Trinidad y su casco histórico están reconocidos por la Unesco.
Dos paradas de regreso
De regreso a Praga, la ciudad de Litomyšl, cuna del compositor Bedřich Smetana, ofrece una combinación perfecta de arte, música y arquitectura renacentista. Su palacio y su casco antiguo figuran también en la lista del Patrimonio Mundial. Más adelante, Kutná Hora brinda el cierre perfecto: la iglesia de Santa Bárbara, la Catedral de la Asunción y el singular Osario de Sedlec, donde miles de huesos humanos se transforman en una impactante obra de arte. Un lugar que combina historia, espiritualidad y fascinación.

Kutna Hora, ciudad de República Checa. / @Michal Vitasek
Se puede encontrar información ampliada sobre estos y otros itinerarios en la sección de 'Rutas en coche en Chequia' de la web oficial de Turismo de Chequia.
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