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La profesora de primaria de Carlos Alcaraz: "Me dijo: 'Seño, si es que termino tan cansado que no veo ni los dibujos animados'. Y yo le pregunté: '¿Te merece la pena?', a lo que contestó: 'Sí, quiero ser tenista'"
La infancia de Alcaraz revela una determinación precoz: su profesora recuerda cómo el joven murciano sacrificaba descanso, ocio y tiempo libre para perseguir su sueño
La profesora de Carlos Alcaraz recuerda cómo era de niño: "No quería perder ni a las chapas, era muy competitivo"
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Carlos Alcaraz de pequeño / Archivo
Lo de Carlos Alcaraz y el tenis parecía estar escrito desde su infancia. Nacido el 5 de mayo de 2003 en El Palmar (Murcia), el actual número 2 del mundo ya mostraba de niño una claridad sorprendente: quería ser tenista y estaba dispuesto a organizar su vida entera alrededor de ese objetivo.
En el Colegio Ciudad de la Paz, muy cerca de su casa, sus profesores detectaron pronto que aquel alumno tenía una disciplina poco común. Su tutora de quinto y sexto de primaria, Loli Moreno, recuerda que Carlos faltaba a clase para disputar torneos y que ella misma le preparaba programaciones especiales para que no perdiera el ritmo académico. Aun así, asegura que era un estudiante que "daba el cien por cien en todo".
Competitividad sin arrogancia y una ética de trabajo precoz
Loli describe a Alcaraz como un niño "muy competitivo, que no quería perder ni a las chapas", pero también como alguien que sabía ganar sin humillar al rival. "Él no hacía leña del árbol caído", afirma. Su ética de trabajo era evidente incluso en la escuela: siempre se esforzaba, siempre buscaba mejorar, siempre quería llegar más lejos.

Carlos Alcaraz de pequeño / Archivo
Entre estudios y entrenamientos, a veces las horas del día no le alcanzaban. Y fue en una de esas jornadas agotadoras cuando la profesora vivió una conversación que hoy cobra un significado especial.
"Termino tan cansado que no veo ni los dibujos animados"
Un día, Carlos llegó a clase sin haber leído los deberes. Loli le preguntó qué había pasado y él respondió con sinceridad: "Seño, si es que termino tan cansado que no veo ni los dibujos animados."
La profesora, sorprendida por aquel nivel de entrega en un niño de apenas 11 o 12 años, le lanzó una pregunta decisiva: "¿Te merece la pena?"
La respuesta de Alcaraz fue inmediata y firme: "Sí, quiero ser tenista."
Aquella frase, que hoy parece profética, mostraba ya la mentalidad del campeón que estaba por venir.
El éxito como resultado de la rutina
Cuando Loli ve ahora cada triunfo del murciano, cada título y cada reconocimiento, siente orgullo pero no sorpresa. Sabe que detrás de todo hay una disciplina que empezó mucho antes de los focos y los estadios llenos. "No es suerte, es fruto de la rutina diaria", afirma.

Carlos Alcaraz de pequeño / Archivo
La historia de Alcaraz demuestra que su ascenso no fue casualidad, sino consecuencia de una determinación que nació en la infancia y que nunca ha dejado de crecer.
Fuente: Sport
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