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Andà p'alla, bobo

¿Qué hacemos, le pedimos a Márquez que lo deje, que se retire?

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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Somos únicos. Unos genios. Unos auténticos genios. No hay país, ni afición, ni crítica, ni sociedad como la nuestra. Somos tan, tan, especiales, a menudo, tan despreciables, que no perdemos la oportunidad de minusvalorar todo lo que hacen los nuestros, en cuanto los vemos cimbrearse, no importa el motivo, arranque de temporada, condiciones físicas (aún) delicadas, deporte de motor donde el vehículo es vital, circuitos lejanos poco adecuados, neumáticos nada ideales para su moto, sanciones absurdas (‘sprint’ Tailandia) o reventón desgraciado (GP de Buriram)…no importa, los zarandeamos.

Marc Márquez Alentá ha dejado de ganar y está acabado. Está pagando el desgaste de su regreso triunfal desde los infiernos. Demasiado esfuerzo sin prolongación. Ya no sirve. Hay que pedirle que lo deje, que se retire, que se dedique a otra cosa. Se acabó. Fue hermoso y tremendamente ejemplar mientras duró. ¿Es posible que exista gente que piense así, en serio? Miles. Millones. Como diría el gran Johan Cruyff: “Gallina de piel”. Para no creérselo.

No me extraña, desde luego, que el holandés Max Verstappen esté pensando en dejarlo, también hay quien ya ha escrito que es un fracasado. Es evidente (y lo he reconocido aquí y donde sea, me importa bien poco), que no soy dudoso de mi enamoramiento y fidelidad a Marc Márquez Alentá, hermano y familia por los siglos de los siglos. Me ha dado tanto, nos ha dado tanto, que no seré yo quien dude de él. Que duden los demás, si les apetece. Y, por lo que veo, les apetece un montón.

Miren, solo con lo que ha hecho Marc Márquez en los últimos cinco años, solo con y de la manera que ganó, que regresó, el modo en que conquistó su noveno título mundial, debería servirnos para ponernos de rodillas y pedirle que siga intentándolo, que no se vaya y continíue deleitándonos con su pilotaje y carreras.

Marc Márquez se abraza a la torre de los campeones tras lograr su noveno título en Motegi (Japón).

Marc Márquez se abraza a la torre de los campeones tras lograr su noveno título en Motegi (Japón). / ALEJANDRO CERESUELA

Esto solo acaba de empezar. Cierto, Ducati lleva (casi) parada desde 2024. Es más, quisiera recordar que tanto Marc como su hermano Àlex le salvaron la papeleta a la firma de Borgo Panigale cuando Aprilia y KTM ya empezaban a comerle terreno. Entonces sí fueron sus manos, arrojo, estrategia y pilotaje lo que le permitió ganar el título a cinco carreras del final.

Pero, bueno, si ustedes (algunos) quieren dudar, duden. Miren, Márquez ha corrido 288 grandes premios, ha ganado 99, es decir, el 34% de los que corre y se ha subido al podio en 165 ocasiones, es decir, en más de la mitad de los grandes premios que corre, en el 57%. Marco Bezzecchi ha corrido 177 grandes premios, ha ganado el 8% de los que corre y se ha subido al podio en el 25% de ellos. Ustedes mismos.

No seré yo quien diga (o escriba) que Marc Márquez Alentá va a ganar este Mundial, que sería su décimo título, con una mano. Lo único que estoy escribiendo es que hay demasiadas ganas (y prisa) de enterrar al más grande. La Aprilia va muy bien, pero a la Ducati no le pasa nadie en las rectas. La ‘Desmosedici’ tiene menos ventaja, pero no tiene desventajas gordas. A Márquez le han pasado muchas cosas (resaca de la lesión, incluida), a ‘Bezz’, casi nada.

Yo esperaría un poco ¿no? para dudar del más grande de todos los tiempos, del único, de ‘Il Cannibale’, de ‘ET’. ¿Me dejan, verdad?, gracias, se lo agradezco.

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