Coll de Pradell

El coloso de la Volta a Catalunya

Coll de Pradell

El coloso de la Volta a Catalunya

Por Sergi López-Egea y David Jiménez

La 105ª edición de la Volta a Catalunya (del 23 al 29 de marzo), si la méteo, como así parece, lo permite, servirá para repetir la experiencia de escalar en bicicleta la segunda montaña más dura de la geografía española, sólo por detrás del temido Angliru asturiano.

El Coll de Pradell, con 1.750 metros de altitud, enclavado en la comarca del Berguedà, se subió por primera vez en la Volta en 2024 como puerto de paso para una etapa de montaña durísima con final en Queralt. Tras la suspensión en 2025 a causa de las inclemencias meteorológicas, en 2026 el Pradell vuelve para afianzarse como puerto fetiche para la afición ciclista que peregrina esa jornada a jalear y animar una Volta a Catalunya que desde la entrada de ASO vive sus mejores momentos convertida en una de las fijas de las estrellas de este deporte.

Este 2026, salvo los eslovenos Tadej Pogacar (ganador de esa etapa mítica y de la general en 2024) y Primoz Roglic (vencedor en 2025), la Volta presenta un elenco de partida que es la envidia de cualquier prueba World Tour.

Tadej Pogacar celebra su victoria en la etapa de la Volta 2024 con final en Queralt que pasó por el Coll de Pradell. Quique Garcia

Tadej Pogacar celebra su victoria en la etapa de la Volta 2024 con final en Queralt que pasó por el Coll de Pradell. Quique Garcia

El danés Jonas Vingegaard y el estadounidenese, y semi catalán, Sepp Kuss por parte del Visma, el belga Remco Evenepoel y el alemán Florian Lipowitz de la escuadra Bora, el portugués Joao Almeida y el catalán Adrià Pericas que militan en el UAE, y los ya clásicos Enric Mas (Movistar), Mikel Landa (Soudal) y Richard Carapaz (Education First) darán batalla para conquistar una Volta que se presenta emocionante ya desde el primer día.

La etapa

La sexta etapa, entre Berga y el santuario de Santa Maria de Queralt, será una de las dos jornadas reina de una Volta 2026, que iba a tener previamente otros dos finales en alto y se ha quedado en tan solo uno, ya que la que finalizaba en Vallter finalmente ha quedado recortada por alerta por viento, pero que mantiene intacta la durísima etapa de Coll de Pal del viernes.

Esta etapa del sábado, de 158 kilómetros, triturará las piernas de los ciclistas con cuatro puertos de montaña: antes de la ascensión a Pradell se afrontará la subida al Coll de la Batallola, considerado de tercera categoría y con 1.180 metros de altitud, donde lo más lógico es que se forme la escapada del día. A continuación, la Volta se enfrentará a las cuestas de Pradell, de categoría especial, con pendientes de hasta el 23%y 15,3 kilómetros de agónico ascenso.

La etapa es distinta a la diseñada en 2024, un poco más suave, aunque después del paso por Pradell aún quedarán en el recorrido la Collada de Sant Isidre y Queralt, donde está instalada la meta. En 2024 el escenario sirvió para una exhibición de máximo nivel de Tadej Pogacar, como ensayo a los triunfos en Giro, Tour y Mundial.

Por si queda algo por decidir tras superar el día clave de la carrera aún habrá el circuito de Montjuïc, en Barcelona, para la sentencia final.

La etapa

La sexta etapa, entre Berga y el santuario de Santa Maria de Queralt, será una de las dos jornadas reina de una Volta 2026, que iba a tener previamente otros dos finales en alto y se ha quedado en tan solo uno, ya que la que finalizaba en Vallter finalmente ha quedado recortada por alerta por viento, pero que mantiene intacta la durísima etapa de Coll de Pal del viernes.

Esta etapa del sábado, de 158 kilómetros, triturará las piernas de los ciclistas con cuatro puertos de montaña: antes de la ascensión a Pradell se afrontará la subida al Coll de la Batallola, considerado de tercera categoría y con 1.180 metros de altitud, donde lo más lógico es que se forme la escapada del día. A continuación, la Volta se enfrentará a las cuestas de Pradell, de categoría especial, con pendientes de hasta el 23%y 15,3 kilómetros de agónico ascenso.

La etapa es distinta a la diseñada en 2024, un poco más suave, aunque después del paso por Pradell aún quedarán en el recorrido la Collada de Sant Isidre y Queralt, donde está instalada la meta. En 2024 el escenario sirvió para una exhibición de máximo nivel de Tadej Pogacar, como ensayo a los triunfos en Giro, Tour y Mundial.

Por si queda algo por decidir tras superar el día clave de la carrera aún habrá el circuito de Montjuïc, en Barcelona, para la sentencia final.

El coloso: Coll de Pradell

Catalunya necesitaba un referente de montaña. Y ese papel lo ha asumido Pradell, un puerto que también figura en la lista de la Vuelta para subirlo en un futuro no muy lejano. La ronda catalana es la tercera carrera por etapas más antigua de la competición ciclista, solo superada por el Tour y el Giro. Pero, a diferencia de las tres grandes rondas, hasta la legada de Pradell no tenía una cumbre con la que identificarse.

Coll de Pradell

  • Cima: 1.735 metros
  • Km de ascenso: 17,1
  • Pendiente media: 6,3 %
  • Pendiente máxima: 23% (km 15,3)
  • Desnivel: 1.080 metros
  • Catalogación: categoría especial.

El coloso: Coll de Pradell

Catalunya necesitaba un referente de montaña. Y ese papel lo ha asumido Pradell, un puerto que también figura en la lista de la Vuelta para subirlo en un futuro no muy lejano. La ronda catalana es la tercera carrera por etapas más antigua de la competición ciclista, solo superada por el Tour y el Giro. Pero, a diferencia de las tres grandes rondas, hasta la legada de Pradell no tenía una cumbre con la que identificarse.

Coll de Pradell

  • Cima: 1.735 metros
  • Km de ascenso: 17,1
  • Pendiente media: 6,3 %
  • Pendiente máxima: 23% (km 15,3)
  • Desnivel: 1.080 metros
  • Catalogación: categoría especial.
El Coll de Pradell está llamado a ser el símbolo de la Volta a Catalunya. Un icono comparable a los que muestran cada año las tres grandes vueltas por etapas del ciclismo internacional. Estos son los más destacados que se ascenderán en 2026.

El Alpe d'Huez se subió por primera vez en el Tour en 1952 con la victoria de Fausto Coppi. Cada vencedor del Tour es agraciado bautizando con su nombre cada una de las curvas (un total de 21) de esta mítica ascensión.

Este año se subirá el Alpe d'Huez dos veces en etapas consecutivas. En la primera ocasión será por la vía habitual, de cerca de 14 kilómetros y una pendiente media del 8,1%, siempre con Pogačar como principal favorito a la victoria. En la siguiente jornada el ascenso será por una nueva vertiente más corta tras coronar el Col de Sarenne.

  • Cima: 1.850 metros
  • Km de ascenso: 13,8
  • Pendiente media: 8,1%
  • Pendiente máxima: 12% (km 1, 2 y 3)
  • Desnivel: 1.120 metros

El Passo Giau es una de las cimas famosas del de los Dolomitas y, por lo tanto, será el escenario de la etapa reina del Giro con Vingegaard como principal favorito para hacerse con la ronda italiana y sumar así el triplete Giro - Tour - Vuelta.

Bautizada como la 'Cima Coppi', lo que significa que es la auténtica referencia montañosa en esta presente edición, el Passo Giau es de esas ascensiones donde los ciclistas deben calcular milimétricamente cualquier ataque ante una cima tan exigente (9,4% de pendiente media en 10 kilómetros) y en la que hay que estar siempre pendientes del tiempo que haga en los Alpes italianos

  • Cima: 2.236 metros
  • Km de ascenso: 9,8
  • Pendiente media: 9,4%
  • Pendiente máxima: 13% (km 1 y 3)
  • Desnivel: 925 metros

La sierra granadina será este año el escenario que decidirá el vencedor de La Vuelta, ya que la carrera no puede finalizar en Madrid debido a la coincidencia con el Gran Premio de Fórmula 1 que se celebrará en la capital española.

Las durísima ascensión final al Collado del Alguacil en la penúltima etapa, con una pendiente media del 10% y picos de hasta el 22%, será determinante para decidir el podio de la tercera gran ronda. Habrá que estar muy pendiente del calor que haga en una cima desconocida para los aficionados españoles y que será determinante, sobre todo, por el cansancio acumulado por los ciclistas en las 19 etapas celebradas con anterioridad.

  • Cima: 1.882 metros
  • Km de ascenso: 8,3
  • Pendiente media: 9,8%
  • Pendiente máxima: 22% (en el km 1)
  • Desnivel: 821 metros

El Alpe d'Huez se subió por primera vez en el Tour en 1952 con la victoria de Fausto Coppi. Cada vencedor del Tour es agraciado bautizando con su nombre cada una de las curvas (un total de 21) de esta mítica ascensión.

Este año se subirá el Alpe d'Huez dos veces en etapas consecutivas. En la primera ocasión será por la vía habitual, de cerca de 14 kilómetros y una pendiente media del 8,1%, siempre con Pogačar como principal favorito a la victoria. En la siguiente jornada el ascenso será por una nueva vertiente más corta tras coronar el Col de Sarenne.

  • Cima: 1.850 metros
  • Km de ascenso: 13,8
  • Pendiente media: 8,1%
  • Pendiente máxima: 12% (km 1, 2 y 3)
  • Desnivel: 1.120 metros

El Passo Giau es una de las cimas famosas del de los Dolomitas y, por lo tanto, será el escenario de la etapa reina del Giro con Vingegaard como principal favorito para hacerse con la ronda italiana y sumar así el triplete Giro - Tour - Vuelta.

Bautizada como la 'Cima Coppi', lo que significa que es la auténtica referencia montañosa en esta presente edición, el Passo Giau es de esas ascensiones donde los ciclistas deben calcular milimétricamente cualquier ataque ante una cima tan exigente (9,4% de pendiente media en 10 kilómetros) y en la que hay que estar siempre pendientes del tiempo que haga en los Alpes italianos

  • Cima: 2.236 metros
  • Km de ascenso: 9,8
  • Pendiente media: 9,4%
  • Pendiente máxima: 13% (km 1 y 3)
  • Desnivel: 925 metros

La sierra granadina será este año el escenario que decidirá el vencedor de La Vuelta, ya que la carrera no puede finalizar en Madrid debido a la coincidencia con el Gran Premio de Fórmula 1 que se celebrará en la capital española.

Las durísima ascensión final al Collado del Alguacil en la penúltima etapa, con una pendiente media del 10% y picos de hasta el 22%, será determinante para decidir el podio de la tercera gran ronda. Habrá que estar muy pendiente del calor que haga en una cima desconocida para los aficionados españoles y que será determinante, sobre todo, por el cansancio acumulado por los ciclistas en las 19 etapas celebradas con anterioridad.

  • Cima: 1.882 metros
  • Km de ascenso: 8,3
  • Pendiente media: 9,8%
  • Pendiente máxima: 22% (en el km 1)
  • Desnivel: 821 metros

Así se sube a Coll de Pradell

Son ya más de dos décadas, desde el momento en que se asfaltó el camino a la cima y comenzó a ser una ruta ciclable, que Coll de Pradell lleva causando un poderoso efecto de atracción fatal en un buen puñado de ciclistas que disfrutan a la vez que agonizan en sus cuestas de desniveles desmesurados. Un puerto de los que exprime hasta la última gota de energía y de los que te retuercen encima de la bicicleta, pero que regala postales visuales que quedan grabadas a fuego en la memoria.

Y es que es una subida que va más allá de lo duro. “Agónico” es el calificativo con el que Raül Massabé (más conocido en el mundo del cicloturismo -o ‘globerismo’ como definición chistosa y asumida por todos los que le damos a los pedales- como Ramacabici) define un puerto de montaña que para él es de los que “toca la fibra” y que no duda en calificar como “el más duro de Catalunya”. “Hay otros más largos como el Turó de l’Home o el Mont Caro, pero no son tan exigentes”.

Ese idilio del ciclista raso, del que más allá de conquistar una cima icónica sacrifica horas de sueño para regalarse un tiempo de colapso emocional con la montaña, del que entiende esta experiencia como un regalo que pasa a ser secreto a voces entre confidentes y que se transmite de padres a hijos, y del que lo honra con un exquisito cartel de madera en su cima, se ha extendido durante estos 20 años y Massabé es un ejemplo de esa pasión: “Lo subo dos o tres veces al año. Mínimo 40 veces”.

El puerto, tramo a tramo

El Coll de Pradell se sube en la Volta a Catalunya por la vertiente clásica, que tiene un inicio algo más suave que si se afrontará ascendiendo por la vertiente de Fumanya. Un ascenso de algo más de siete kilómetros con un desnivel medio de entre el 5 y el 6% por una carretera comarcal de doble carril y asfalto en óptimas condiciones, la que une Guardiola de Berguedà con Saldes y Gòsol, y el posterior desvío por la B-401 donde se corona este primer y largo tramo de subida al alcanzar el mirador de Cap Deig.

Este primer tramo de subida da la sensación de ser un "puerto normal. Piensas que 'no es para tanto' aún guardando una rampa del 10% en el inicio del desvío de la carretera de Vallcebre", explica Raül Massabé. En definitiva, no es lo que le da el toque diferencial a Coll de Pradell.

Tras superar la primera mitad del puerto en constante subida, el perfil nos da un pequeño respiro con un descenso de algo más de un kilómetro que desemboca en la bucólica localidad de Vallcebre. 

Un tramo que bien sirve “para dejar de dar pedales”, como explica Massabé, teniendo en cuenta que en breve los ciclistas afrontarán las mayores dificultades de este ascenso al Coll de Pradell y hay que llegar con las piernas frescas y el ánimo intacto.

Es en la misma Vallcebre, tras dejar atrás la iglesia de Santa Maria, que cambia radicalmente el escenario. 

Pasamos de un puerto de ritmo constante y fácilmente pedaleable a otro bien distinto donde no queda más remedio que tirar de todo el desarrollo posible y contemporizar delante de este nuevo frente que se abre ya con rampas por encima del 10% y nos adentra por el estrecho camino rural que serpentea hasta el Pla de la Barraca, con un km a más del 12% de media y otro que mantiene la agonía durante varios centenares de metros para, luego, dar un necesario respiro en el punto donde confluyen las dos vertientes de subida a Coll de Pradell.

Massabé advierte sobre la dureza de este tramo: "Esa carretera estrecha que hay tras pasar el pueblo que va pasando por varias casas, es un tramo muy duro. Todo el mundo dice que Pradell es 'la rampa', pero antes de 'la rampa' hay esto: dos kilómetros que se acercan 12% de media y que llega hasta el 16%".

El mito del Coll de Pradell como un puerto de montaña que está llamado a fijarse en el imaginario del cicloturismo y del ciclismo profesional como un icono, le debe mucho de ese aura a sus tres agónicos últimos kilómetros. “A partir del cruce viene algo más de un kilómetro que es duro aunque no exagerado, pero es de los ya que toca de nuevo sufrir”, indica Massabé. Aun así, estamos hablando de una media sobre el 11%... Y aún queda por llegar lo más terrible.

Porque es cuando alcanzas el lago Tomí, giras a la izquierda y afrontas el primer duro repecho que te lleva a ‘la rampa’ que uno es consciente del desafío que tiene delante. “En mi mente, la sensación es la de estar en un trampolín para los saltos de esquí”, explica el creador de Ramacabici.

La peculiaridad de esta rampa va más allá de su escandaloso desnivel, que alcanza un máximo del 23%. Si se la considera una auténtica tortura es en gran parte por su terreno: “Es de cemento, además de que da la sensación de que está dispuesta en forma de ondas y notas que la bici no avanza”, asevera Raül.

Y cuando crees que ya has superado este tramo crítico, la dura realidad se impone: aún quedan las dos curvas del turístico tren minero con rampas del 16 y 17%.

Luego sí, llega un momento de descanso, pero al final hay que lidiar con otra rampa antes de coronar que se enfila hasta el 20%, aunque aquí predomina el asfalto, antes de entrar en la última recta, de desnivel mucho más moderado que te lleva directo a la cima y que premia a los ciclistas con una panorámica excepcional con la la Serra de Ensija, el Pedraforca y la serralada del Cadí-Moixeró presidiendo y la sensación que todo este sufrimiento bien ha valido la pena.

Un reportaje de EL PERIÓDICO

Textos:
Sergi López-Egea y David Jiménez
Diseño:
Andrea López-Hermida, Ramon Curto y David Jiménez
Agradecimientos:
Ayuntamientos Vallcebre y Saldes,
Raül Massabé (Ramacabici)
Coordinación:
Rafa Julve