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BALONCESTO

Una liga sub-22 para frenar el 'saqueo' de las universidades de EEUU al baloncesto español

El Gobierno financiará con cinco millones anuales una competición que pretende paliar los devastadores efectos para las canteras españolas de las nuevas normas de la NCAA

Dame Sarr, en uno de sus últimos partidos contra el Barça antes de marcharse a la NCAA.

Dame Sarr, en uno de sus últimos partidos contra el Barça antes de marcharse a la NCAA. / Alejandro Garcia / EFE

Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

Madrid
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El baloncesto universitario estadounidense, la NCAA, nunca hasta ahora fue un gran temor para los clubs españoles y sus canteras. Siempre hubo ahí mucho dinero, sí, pero durante décadas la bolsa estuvo vetada para los jugadores. Preservar el concepto amateur de la competición universitaria era el pretexto, engordar hasta la exageración las cuentas bancarias de las universidades era la razón real.

Los jugadores de estas universidades nunca cobraron, no al menos de manera directa. El espíritu del pacto colectivo era que los estudiantes, mediante becas, recibían una formación académica que les permitía salir al mercado laboral si sus cualidades deportivas no alcanzaban para practicar el baloncesto (y otros deportes, claro) de manera profesional en el futuro. Mientras tanto, todos contribuían con sus habilidades a que la rueda seguía girando.

El cambio de modelo de la NCAA

Siempre ha habido españoles que han probado a embarcarse en el sistema universitario estadounidense, claro, pero normalmente más atraídos por la dualidad académico-deportiva de la aventura que por otras cuestiones. Al fin y al cabo, nadie cobraba un euro. Pero ahora todo ha cambiado: ya no es que los chicos no jueguen gratis, es que pueden llegar a cobrar millonadas por cambiar una cantera europea por una universidad estadounidense.

Aday Mara, de blanco, es uno de los jugadores españoles que apuntan alto en la NCAA.

Aday Mara, de blanco, es uno de los jugadores españoles que apuntan alto en la NCAA. / AP

Las leyes históricas de la NCAA se derrumbaron en 2021, cuando la Justicia de EEUU determinó, de manera muy resumida, que no era legal que los jugadores no tuvieran derecho a generar ingresos por su actividad, por muy universitarios que fueran. Esa sentencia clave para el deporte mundial propició el desarrollo de los derechos NIL, acrónimo de 'Name, Image and Likeness' (nombre, imagen y semejanza), por el que los chicos podían generar ingresos a través de lo que en Europa conocemos como derechos de imagen.

En su primer curso de aplicación real, el 2023-24, esa vía permitió generar más de 900 millones de euros, con un incremento previsto hasta los 1.500 en esta temporada. Un torrente de dinero que va a los bolsillos de los jugadores y que irá más, pues un último cambio de normativa permitirá a las universidades pagar un máximo inicial de 20,5 millones de dólares por temporada a sus jugadores, a partir del siguiente curso académico.

La NBA también padece el cambio

Las consecuencias de esta revolución las está padeciendo hasta la propia NBA. Su 'draft', el sistema de inserción de jugadores jóvenes en la liga, será el menos concurrido de la última década, porque los universitarios, ahora con ingresos millonarios, ya no tienen la prisa de antaño por alcanzar el profesionalismo. Ni la necesidad de hacerlo.

Hugo González, del Real Madrid, accederá al draft de la NBA de este verano.

Hugo González, del Real Madrid, accederá al draft de la NBA de este verano. / Juanjo Martín / EFE

Y si existe impacto en la NBA, más todavía padecen esta nueva realidad los mercados secundarios como el español, como el europeo en general. Hasta ahora, las canteras tradicionales podían competir con la oferta universitaria. Ya no, porque casi cualquier equipo de la NCAA le puede garantizar a un chico de 20 años unos ingresos superiores a los que vaya a cobrar la estrella de su club europeo, no digamos ya a lo que él esté cobrando.

Según el recuento del portal 'Solobasket', siete jugadores de canteras españolas han hecho este año las maletas rumbo a EEUU y se espera que el siguiente sea Mario Saint-Supery (19 años), la joya de Unicaja que este año ya ha brillado como cedido en el Manresa. Recordado es el episodio de Dame Sarr (19 años), el canterano que dejó tirado al Barça justo antes del clásico liguero contra el Real Madrid de abril por una oportunidad por acceder a la NCAA, a través de un torneo amistoso. Mathieu Grujicic (17 años) también se marchará de la cantera azulgrana este verano, al igual que el madridista Sidi Gueye (17 años).

Mario Saint-Supéry cambiará la ACB por la NCAA la próxima temporada.

Mario Saint-Supéry cambiará la ACB por la NCAA la próxima temporada. / DAVID GRAU/ACB PHOTO

"¿Cómo vas a decirle a un chaval de 19 o 20 años que rechace un millón y medio o dos millones? Es muy difícil decirle que no a eso porque en cuatro años, incluso sin llegar a ser profesional, ayudan a toda su familia y tienen la vida resuelta", reflexionaba hace unos días Juancho Hernangómez. Aunque no existen datos oficiales, es muy probable que haya (o vaya a haber el año que viene) jugadores españoles en la NCAA que cobren más que cualquier jugador español que compita ahora mismo en Europa, incluido el propio Hernangómez.

¿Cómo vas a decirle a un chaval de 19 o 20 años que rechace un millón y medio o dos millones?

Juancho Hernangómez

La Liga U para frenar la sangría

Semejante terremoto ya está provocando que los clubes españoles se replanteen su modelo de cantera: ¿para qué formar jugadores si los mejores se van a ir de un día para otro antes de que lleguen al primer equipo? Para frenar, en la medida de lo posible, esa creciente preocupación, el CSD, la FEB y la ACB han puesto en marcha una liga sub-22, llamada Liga U, que han presentado este miércoles en Madrid.

Será una competición con jugadores de menos de 22 años de los clubs de la Liga ACB que arrancará en octubre y que tendrá una dotación económica de cinco millones de euros anuales del CSD, con el objetivo de que las canteras españolas sigan siendo sostenibles y de que los jugadores puedan compatibilizar mejor su actividad deportiva y sus estudios, mediante becas universitarias. Los clubs que participen deberán hacerlo con una plantilla que incluya al menos seis jugadores seleccionables por España.

La Liga U un puente que une la educación y la formación con el deporte, una oportunidad para que los jóvenes puedan formarse sin renunciar a nada y seguir soñando sin límites

Pilar Alegría

— Ministra de Educación, FP y Deportes

¿Evitará esta nueva competición fugas como las de Saint-Supery, Sarr o Gueye? Seguro que no, pero sí puede servir para que jugadores de un segundo o tercer escalón competitivo se decanten por hacer carrera en España en lugar de EEUU. "Es un puente que une la educación y la formación con el deporte, una oportunidad para que los jóvenes puedan formarse sin renunciar a nada y seguir soñando sin límites", ha explicado la ministra Pilar Alegría.

También debería servir esta competición para potencial el talento nacional en la propia Liga ACB: esta temporada, los jugadores seleccionables por España han representado menos del 25% de los minutos disputados en total. El tiempo dirá si está Liga U consigue minimizar o no el 'tsunami' económico de la NCAA que amenaza con arrasar las canteras europeas.

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