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La Contra

Del laboratorio a la Titan Desert: la apuesta de Aural por normalizar la pérdida auditiva

El legado de Martínez Sanjosé va mucho más allá del crecimiento empresarial, ya que desde Aural iniciaron una batalla por la sensibilización y la eliminación del estigma que todavía pesa sobre los problemas auditivos.

Juan Ignacio Martínez, CEO de Aural, en la TItan Desert.

Juan Ignacio Martínez, CEO de Aural, en la TItan Desert. / Aural

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Begoña González

Begoña González

Barcelona
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En 1966, cuando los audífonos poco tenían que ver con los dispositivos actuales y la audiología apenas estaba desarrollada en España, un joven ingeniero industrial apasionado por la electrónica decidió emprender un camino que acabaría cambiando el sector. Se llamaba Juan Martínez Sanjosé y fundó en Barcelona un pequeño laboratorio que, seis décadas después, se ha convertido en Aural Centros Auditivos, una empresa familiar con presencia en cinco países y más de 500 profesionales.

El legado de Martínez Sanjosé va mucho más allá del crecimiento empresarial, ya que desde Aural iniciaron una batalla por la sensibilización y la eliminación del estigma que todavía pesa sobre los problemas auditivos. "Mi padre vio un enorme vacío de profesionalización y decidió dedicar su carrera a cambiar esa realidad", recuerda su hijo, Juan Ignacio Martínez, actual CEO de Aural Centros Auditivos que sigue respetando la voluntad de su padre en el liderazgo de esta empresa familiar catalana y ha encontrado en el deporte una gran plataforma para concienciar.

El hombre que profesionalizó la audiología

Cuando Juan Martínez Sanjosé comenzó a trabajar en el sector, la adaptación de audífonos estaba muy lejos de ser una actividad sanitaria especializada. Los dispositivos se comercializaban sin evaluación personalizada y, en muchos casos, podían encontrarse incluso en establecimientos ajenos al ámbito sanitario. Convencido de que cada paciente necesitaba una solución adaptada a su pérdida auditiva, comenzó a estudiar los modelos de otros países europeos, donde la audiología ya había dado pasos importantes hacia la profesionalización.

Ese trabajo cristalizó en uno de los hitos más importantes del sector en España: la creación de la primera escuela de audioprotesistas y de los primeros estudios reglados para obtener el título oficial de audioprotesista, implantados en 1983. Un paso decisivo para convertir una actividad eminentemente comercial en una profesión sanitaria regulada. "Hoy, igual que para vender gafas es necesario ser óptico, para adaptar audífonos es imprescindible ser audioprotesista. Esa formación reglada nació gracias al trabajo de mi padre, fue un visionario", explica Martínez.

Un relevo generacional sin perder la esencia

En 2001 llegó el relevo generacional. Juan Ignacio Martínez asumió la dirección de la compañía tras haber recorrido prácticamente todas las áreas del negocio desde muy joven. Ingeniero de formación, comenzó a trabajar en la empresa con 18 años y ha replicado el mismo modelo con su hijo con la voluntad de poder hacer lo mismo en el futuro. "Mi padre no me dio el volante y se fue. Me cedió las responsabilidades, pero permaneció a mi lado durante la transición. Nunca tuvimos grandes discrepancias porque compartíamos la misma visión", afirma.

Esa continuidad ha permitido mantener intacto el carácter familiar de una compañía que, pese a su crecimiento, sigue siendo una excepción dentro del sector. Lo que comenzó como un pequeño laboratorio en Barcelona se ha transformado en una compañía presente en España, Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. "Las oportunidades fueron surgiendo de forma natural gracias a la trayectoria de mi padre. Con el paso de los años se convirtió en una referencia también en Latinoamérica y eso abrió muchas puertas", explica Martínez.

Actualmente, Aural supera los 500 empleados y cerró 2024 con una facturación de 65 millones de euros, manteniendo un crecimiento sostenido y una estructura que continúa siendo cien por cien familiar. "Para nosotros la empresa y la familia están profundamente unidas. Ese espíritu fundacional sigue muy presente y creemos que es precisamente lo que nos diferencia", añade Martínez.

El camión de Aural rodeado de niños en Marruecos.

El camión de Aural rodeado de niños en Marruecos. / Aural

El deporte como herramienta para romper el estigma

En España, millones de personas conviven con algún grado de pérdida auditiva y una parte importante sigue sin buscar ayuda, muchas veces por prejuicios o desconocimiento. Y si hay un elemento que distingue la estrategia de Aural durante las últimas dos décadas es su apuesta por el deporte como vehículo de concienciación. Todo comenzó en 2005, cuando la empresa creó su equipo deportivo junto al campeón del mundo de maratón Abel Antón. Desde entonces ha participado en numerosas pruebas de resistencia y, en los últimos años, se ha convertido en uno de los colaboradores habituales de la Skoda Titan Desert Morocco.

Lejos de buscar únicamente visibilidad de marca, el objetivo ha sido siempre trasladar un mensaje. "Era una buena manera de asociar el espíritu deportivo de superación, lucha y resistencia con la corrección auditiva, que todavía está estigmatizada en nuestra sociedad", sostiene Martínez.

Ese paralelismo resume buena parte de la filosofía de la compañía. Igual que preparar una maratón exige vencer el miedo, aceptar una pérdida auditiva y buscar una solución también supone superar una barrera psicológica para muchas personas. "Cuando una persona empieza a perder audición suele resistirse a aceptarlo y a ponerle solución por la vergüenza asociada al uso de audífonos, algo que erróneamente se vincula a la vejez", señala el CEO de la empresa. Por ello, Aural lleva años impulsando iniciativas que normalicen el uso de audífonos y demuestren que la pérdida auditiva no limita la práctica deportiva ni una vida plenamente activa.

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