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MUNDIAL DE MOTOGP

De Márquez a Marc: "Ei, tío, t'has fet famós!"

Se vieron, se conocieron, intercambiaron opiniones, jua, jua, hace poco más de un mes en el circuito de Alcarrás. Los dos se entrenaban con sus motos y los dos congeniaron enseguida. Marc Márquez le asesoró un ratio y hasta rodó detrás suyo tres o cuatro vueltas. El campeonísimo se volvió a encontrar ayer, en Motorland, con Marc Solés, el 'miniyo' y volvieron a hablar distendidamente.

Marc Solés y Marc Márquez cruzan saludos, ayer, en Motorland.

Marc Solés y Marc Márquez cruzan saludos, ayer, en Motorland. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

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Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

ALCAÑIZ
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“Ei, tío, t’has fet famós!” Marc Márquez acaba de salir del ‘boxe’ del equipo Lenovo Ducati tras una reunión con Gigi Dall’Igna, el ingeniero de la firma de Borgo Panigale, y todos sus técnicos tras ganar, con cierta comodidad y gran autoridad, la carrera al ‘sprint’ del Gran Premio de Aragón, en un sábado caluroso en el trazado de Alcañiz, uno de sus favoritos.

Y, de pronto, se encontró con el ‘miniyo’ al que, en la primera semana de este tremendo mes de agosto, le dio ciertas instrucciones (“sobre todo, ¡ojo! con los ‘pianos’ de las curvas, apóyate en ello”) en una sesión de entrenamiento que él protagonizó con la Ducati V2 ‘Panigale’ de cara a este gran premio. Es más, Marc no solo le asesoró brevemente sino que le hizo salir, con su motito de 110cc, delante suyo y el nueve veces campeón del mundo fue detrás suyo, en tres o cuatro vueltas, pegadito a él para comprobar cómo pilotaba.

“Igual nos vemos en Motorland”, dicen que le dijo Marc Solés, el papá del pequeño Marc, cocinero en el hospital de Palamós. Y, sí, papá y Anna Fauquet, la madre del prodigio, bióloga marina en Aguamarina de la Costa Brava, se acercaron ayer al circuito mundialista y estuvieron un buen rato, escondidos los tres, familia tremendamente discreta, junto a uno de los camiones del equipo Ducati.

Marc Márquez le dedica y regala una de sus deslizaderas al pequeño Marc Solés.

Marc Márquez le dedica y regala una de sus deslizaderas al pequeño Marc Solés. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Cuando vieron que Marc salía de su taller tras la reunión técnica para planificar el resto del día con su asistente, José Luis Martínez, y con Artur Vilalta, DIRCOM del equipo italiano, papá gritó desde su rincón “¡Maaaarc!” y el campeón se giró de sopetón, le reconoció de la anterior cita y comprobó que, frente a él, estaba el ‘miniyo’. “Ei, tío, t’has fet famós!”, le soltó el joven de Cervera (Lleida) a su nuevo amigo, alumno, admirador.

El pequeño Marc, tremendamente tímido, algo asustado, muy impresionado, le contó a Marc que estaban instalados con la caravana en el circuito de Alcarrás, donde esta mañana él también compite en una de las pruebas del Campionat de Catalunya de Promovelocitat, donde, actualmente, es segundo persiguiendo el liderato. Y, al saberlo, Márquez le suelta al ‘miniyo’ “¡anda que si ganamos los dos mañana (por hoy, domingo), no veas la que liamos!”

Márquez estuvo conversando un buen rato con el pequeño Marc, le repitió lo que ya le dijo en su anterior encuentro, sobre todo que nunca dejase de estudiar y que trabajase duro en su entrenamiento “pero siempre, siempre, con un puntito de prudencia”. ¡Menudo uno, Marc Márquez Alentá, para hablar de trabajar y competir con prudencia!

Las sonrisas de dos campeones, Marc Solés y Marc Márquez.

Las sonrisas de dos campeones, Marc Solés y Marc Márquez. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Cuando mamá Anna le soltó sonriente “anda que si algún día nos volvemos a ver ya estando él en el Mundial…”, Márquez remató la sugerencia con un real, cierto, verdadero, “venga, venga, eso nunca se sabe”. Y, mirando al pequeño, acariciando su cogote, le comentó: “Lo importante, Marc, es disfrutar, aprender, ser feliz sobre la moto”.

Y, ya cuando se despedían, Márquez le deseó suerte en su carrerita de hoy en Alcarrás. “Los pianos, Marc, los pianos”. Y, antes de alejarse definitivamente hacia su camión, situado frente al de su compañero ‘Pecco’ Bagnaia, apareció, ¡cómo no!, siempre está ahí, al quite, José Luis Martínez.

“¡Aaaaah, Marc, ven, ven!”, le gritó Márquez al ‘miniyo’, “cuando nos vimos hace algunas semanas se me olvidó darte un recuerdo; mira, igual te hace gracia, es para ti”. Y Márquez le extendió una rodillera, esas protecciones, deslizaderas me parece que les llaman, que protege la rodilla del piloto cuando planean, rozan, el asfalto en las curvas. “¿Me la dedicas, por favor?”, le sugirió el pequeño Marc. “¡Uf!, sí, perdona, claro que sí”. Y Márquez cogió un rotulador, de esos que no se borran, y puso: “Pel Marc. Molt gasss!”

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