Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CRISIS EN LA FIFA

El estrangulamiento a Infantino desata una guerra civil en el fútbol mundial

La UEFA lidera, en la vía federativa y en la penal, el intento por derrocar al presidente de la FIFA tras una década de hiperpersonalismo y servilismo al poder, coronada con su proyecto fallido de privatizar el negocio de los Mundiales

Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA. / WILL OLIVER / EFE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Hace poco más de un mes, Gianni Infantino era el rey del mundo. Del mundo del fútbol, al menos. El presidente de la FIFA descendía como una 'celebrity' por la tribuna del MetLife Stadium de Nueva York junto a su admirado Donald Trump para entregar la Copa del Mundo a España convencido de ser intocable, despreocupado por su continuidad en el cargo, que ha de dirimirse en marzo de 2027. Él era la FIFA. Hoy, sin embargo, es un dirigente amenazado y estrangulado.

Su plan secreto y opaco, diseñado junto a Joshua Kushner, cuñado de Ivanka Trump y futuro adjudicatario a través de Thrive Capital, para vender un porcentaje de los derechos comerciales de los Mundiales de selecciones masculinas y femeninas y del Mundial de Clubs ha abierto un socavón en el fútbol universal. Desde que el diario británico 'The Times' desveló la existencia del proyecto, el 28 de julio, Infantino vive inmerso en una carrera por su propia supervivencia institucional.

La demanda penal de la UEFA

El anuncio de la UEFA de que prepara una demanda penal contra él en Suiza, acusándole entre otras cosas de buscar una remuneración para sí mismo de 30 millones de dólares por el proyecto llamado FIFA Forward Enterprise (FFE), abre un nuevo frente para el dirigente suizo, concentrado en estas semanas en frenar el goteo de federaciones que promueven su caída.

Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA y Gianni Infantino, presidente de la FIFA

Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA y Gianni Infantino, presidente de la FIFA / Robert Michael/dpa

Infantino cuenta con el favor de la mayoría de federaciones africanas, a las que ha regado de dinero durante los últimos años, y árabes, resituadas al alza en el mapa del fútbol con los Mundiales de Qatar, Marruecos y Arabia Saudí. La UEFA lidera la oposición a quien fue su secretario general entre 2009 y 2016. Algunas federaciones europeas, como España y Francia, mantienen el silencio en medio de la tormenta, pero ninguna ha salido en su defensa.

Asia y el Norte y el Centro de América son los territorios en disputa, bien para las elecciones ordinarias en marzo de 2027, bien para una moción de censura antes de que Infantino agote su mandato. En esos continentes, las confederaciones se han posicionado en contra del suizo, pero las federaciones nacionales están divididas. El presidente de CONCACAF, el canadiense Victor Montagliani, ya suena como candidato de consenso con UEFA y AFC (Asia).

Lionel Messi y el presidente de la Concacaf, Victor Montagliani, al finalizar el partido de la final del Mundial.

Lionel Messi y el presidente de la Concacaf, Victor Montagliani, al finalizar el partido de la final del Mundial. / WILL OLIVER / EFE

El proyecto FIFA Forward Enterprise, por fondo y forma, ha sido el que ha hecho estallar el cisma, pero no es ni mucho menos la única razón, sino más bien la que ha dado un argumento de fuerza a unos opositores que hasta ahora carecían de músculo internacional para plantear una alternativa viable a Infantino, cuya reelección como candidato único se daba por descontada hasta hace unas semanas.

Los amigos de Infantino, de Putin a Trump

Desde que contra todo pronóstico sustituyó al suspendido Joseph Blatter en febrero de 2016, Infantino ha ido instaurando una gestión hiperpersonalista de la FIFA, hasta el punto de lanzar comunicados oficiales de la institución a través de su cuenta de Instagram. Ha querido ser una estrella más de la industria del fútbol, poniendo para ello a la FIFA al servicio de quien hiciera falta: Putin, el régimen qatarí, Trump, Arabia Saudí...

El mejor ejemplo de esta sumisión servil fue un episodio aparentemente anecdótico ocurrido durante el Mundial. Trump, a quien meses antes condecoró con el primer Premio FIFA de la Paz, se quejó a Infantino por la expulsión del estadounidense Folarin Balogun frente a Bosnia y la FIFA reaccionó concediendo al delantero un insólito indulto que le permitió jugar el siguiente partido contra Bélgica. Para la UEFA, aquello "cruzó una línea roja". Ahí ya comenzó, en silencio y de manera discreta, la rebelión.

Infantino y Trump sostienen el trofeo de la Copa del Mundo.

Infantino y Trump sostienen el trofeo de la Copa del Mundo. / Agencias

En paralelo a su servilismo al poder político, Infantino ha ido expandiendo sin freno el negocio de la FIFA, invadiendo espacios que históricamente habían sido ocupados por otras organizaciones. El Mundial de Clubs que vivió su primera edición en 2025 es el ejemplo paradigmático, al igual que la expansión del Mundial de selecciones (de 32 a 48 equipos, con un plan en estudio de que pasen a ser 64), que congestiona el calendario y perjudica a las competiciones de clubs, organizadas por las confederaciones y las ligas nacionales.

El poder de África y Asia

Sirven estos proyectos, en el fondo, para comprar voluntades de federaciones pequeñas y con pocos recursos, cuyo voto vale lo mismo que las de los grandes países. Ampliar el Mundial implica más espacio para estas selecciones: África ha pasado de un máximo de 5 representantes a 10 y Asia, de 5 a 9. Y más dinero claro. Para las grandes federaciones europeas y occidentales, un millón de dólares más o menos no implica una gran diferencia, pero sí lo hace para el fútbol de países del Tercer Mundo.

"Algunos, por desgracia, no necesitan ni quieren que otros crezcan, pero tenemos que reducir esta brecha entre los países grandes, muy grandes, y todos los demás", afirmó el dirigente hace unos días en declaraciones a los medios de la FIFA tras visitar un torneo juvenil en República Dominicana. Ya está en campaña y sabe que hay muchos más votos en juego en "todos los demás" que en los "grandes".

Por todos estos motivos, la retirada forzosa del proyecto FIFA Forward Enterprise no ha aplacado el movimiento de oposición frontal a un Infantino que durante su década al frente de la institución ha ido acumulando tantos adeptos como enemigos. Los meses que quedan hasta marzo, si no prospera antes una moción de censura o alguna acción penal, se prevén como una descarnada guerra civil en el fútbol mundial.

Suscríbete para seguir leyendo