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El Tourmalet

La bici secreta de Pogacar

Tourmalet por Sergi López Egea

Tourmalet por Sergi López Egea / REDACCIÓN

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Castelló (enviado especial)
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Desde que Miguel Induráin corrió la Vuelta de 1996 en plan retirada, desgraciadamente, no se veían imágenes de tanta pasión hacia un corredor como las que ya se empiezan a producir con Tadej Pogacar. Ni siquiera con Alberto Contador, en los años de dominio del ciclista madrileño.

El recibimiento y despedida de la Vuelta que se vio en Roquetes, centrada casi únicamente en la figura de Pogacar, puso la piel de gallina. El pueblo de unos 8.600 habitantes sabía que difícilmente un personaje público de tal calibre, si exceptuamos a los líderes políticos en campaña electoral, difícilmente pasaría por la localidad. Y se portaron de maravilla; medio enloquecidos, queriendo estar lo más cerca posible de un ciclista que copó el podio para recoger todos los ‘maillots’, salvo el de los jóvenes, a los que puede aspirar un ciclista de la Vuelta.

De boca en boca

Viene el caso de fábula para contar una historia relacionada con Pogacar, que tiene ahora un secreto que ya empieza a pregonarse, boca a boca, entre los aficionados al ciclismo, sobre todo los que montan en bici y quieren innovar a la hora de buscar estímulos para seguir practicando el deporte.

Pogacar tiene unas bicis secretas. No puede hacer publicidad de ellas porque está ligado por contrato a la marca italiana Colnago con la que ha ganado todo lo que ha querido, casi más que ha podido, desde que se hizo profesional con el conjunto del UAE.

El fenómeno esloveno se incorporó como una joven promesa eslovena al UAE en la temporada 2019 y nada más debutar se impuso en la Vuelta al Algarve donde dejó prácticamente clavados a los rivales en cada cuesta del sur de Portugal. Sin embargo, su verdadera presentación ante la sociedad ciclista se produjo en la Vuelta, carrera que disputó por primera vez aquella temporada, con tres victorias de etapa, la tercera plaza de la general y un susto a todos con un ataque demoledor a un día de Madrid que casi le cuesta el título a Primoz Roglic.

El equipo de Liubliana

Antes, durante dos años, estuvo en las filas de un modesto conjunto de Eslovenia que llevaba como nombre el de la capital del país, Liubliana. Fichó por ellos cuando acababa de cumplir los 18 y, de hecho, desde los 9 lo ayudaron cuando no tenía demasiados recursos para circular con una bici en buenas condiciones. Al segundo año en la escuadra eslovena, conquistó el Tour del Porvenir.

De sus años mozos, Pogacar guardaba una buena referencia, la marca de la bici de sus inicios, Gusto, así tal cual suena. Y de los nuevos valores que van creciendo en Eslovenia se encarga personalmente Tadej impulsando el Pogi Team, que, de hecho, es como una especie de filial del UAE por si aparece otro esloveno con genes parecidos a los de su jefe de filas.

Pogacar ganó a los mandos de una bici Gusto el Tour del Porvenir y, sin ser el dueño de la empresa, permite que se utilice su nombre, las fotos de sus inicios y se pueda comercializar con la referencia de que fue el vehículo con el que el esloveno comenzó a cosechar éxitos como corredor antes de dar el salto al profesionalismo.

Secretos curiosos

Las Gusto se venden en España y lo hacen a un precio mucho más asequible, con accesorios similares, a las grandes marcas del sector. En breve, lanzan modelos de gravel, ya que hasta ahora están centrados plenamente en la carretera. Lo cuenta Francisco Martínez, al que todos conocen como ‘Sisquillo’, hijo del que fuera mecánico de Federico Martín Bahamontes, muchos años el auxiliar que cuidó de la bici de Mario Cipollini, ilustrador en los tiempos libres (suyo fue el cartel de la Volta 2025), que ahora hace asesoramiento periodístico como enviado especial a la Vuelta y que precisamente distribuye la marca en su tienda de Madrid, Sisquibikes.

Son secretos que, a veces, salen de la cueva cuando hablas con personas que llevan años en la Vuelta, mucho antes de que Pogacar comenzase a rodar a gusto sobre una bicicleta.