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Opinión | Golpe franco

Juan Cruz Ruiz

Juan Cruz Ruiz

Periodista y escritor

Raphinha y todos los demás

Pedri, Gordon y Raphinha se felicitan ante Fermín.

Pedri, Gordon y Raphinha se felicitan ante Fermín. / JORDI COTRINA / EPC

Al Barça lo ha venido Dios a ver. El Dios de Raphinha. Cuando el equipo empezaba a parecer cualquier cosa, y el Athletic comenzaba a decir aquí estoy yo, el brasileño marcó un gol que parecía parte de la historia del Barça de otros tiempos.

Siempre ha habido un Lewandowski en la reciente historia del equipo, y mientras no venga otro futbolista mejor (y Raphinha no es cualquier cosa), este brasileño tatuado será insustituible..., aunque se empeñen en quitarlo en la segunda mitad.

Fue una primera parte en la que hasta el muchacho díscolo de estos tiempos recientes quiso estar cerca de sus mejores tardes. Un Lamine risueño (porque estaba en la cancha con los hermanos Williams, sus amigos) se empeñó en regresar a su antigua sonrisa, disparó como quiso contra los contrarios (contra los Williams, entre otros) y alertó a los que lo dan por decaído con algunas jugadas que lo hacen regresar a los buenos tiempos.

Lástima que Pedri no hiciera gol (lo hizo, pero se lo quitó el arbitraje). Fue una jugada preciosa, nacida de su pasión por mirar a los lados por si hay otro que pueda mejorar su tiro.Y cuando se dio cuenta de que él era esta vez el único cayó sobre él la maldición que rompe a los buenos. No fue gol, dijo el referí. Hubiera sido el otro Raphinha, pero así es la vida.

Mucho mejor tuvo la vida esta vez el más joven de los ya veteranos jugadores del Barça. Lamine se quitó la legaña de Elche y estuvo a punto de ser, al fin, un goleador feliz del equipo al que quiere... a veces. La entrada de Rodri, las jugadas realmente notables de Pedri, la alegría de jugar que tiene Fermín (el Raphinha de la segunda parte) convirtieron al Barça de estos días en una especie de canción a la alegría.

Como quieren a este muchacho, en la cancha y fuera de ella; de qué manera se ha ido haciendo veterano, y hasta qué punto no es ya el que un día llevará la vitola que manejó el mejor de su sitio en los tiempos recientes: Andrés Iniesta.

Juega todo el Barça, pero es evidente que aquellos que marcaron los goles fueron los que le dieron al partido la vitola del equipo que dirige Flick. Es una belleza verlos jugar… hasta cuando se enfadan.

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