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La ronda española

Pogacar entra como un héroe de la Vuelta en Catalunya

El ciclista esloveno acapara todas las miradas en Roquetes donde gana al esprint el británico Matthew Brennan antes de que la carrera suba este jueves por el Bartolo, en Castelló, con un tramo sin asfaltar.

Todas las clasificaciones.

Tadej Pogacar se dirige a dar su conferencia de prensa en Roquetes, seguido a pie y en bici por aficionados de la localidad.

Tadej Pogacar se dirige a dar su conferencia de prensa en Roquetes, seguido a pie y en bici por aficionados de la localidad. / XAVI PAZ

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Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Roquetes
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Saltan chispas en el pelotón entre Tortosa y Roquetes, pegadas con pegamento ambas poblaciones. En las calles no se nota el viento y todos están pendientes de Tadej Pogacar, imperial de rojo, que se va para atrás cuando ve que el esprint es inevitable. Gana Matthew Brennan, tal como hizo en la segunda etapa. Por la meta, un poco escondido, el astro esloveno entra como un héroe y todos lo aplauden.

Pogacar es el protagonista, aunque no gane, y el ciclista británico el que no podía fallar por el trabajo extremo y magnífico de dos superclases, como son Wout van Aert y Christophe Laporte, en esta Vuelta, con cinco etapas disputadas, una de ellas anulada, donde el Visma y el UAE se reparten las victorias, que a buen seguro repetirán de aquí a Granada.

Aparente tranquilidad

El líder único de la carrera pasa la jornada tranquilo, que no se puede ganar todas las etapas, aunque ya casi resulta noticiable que se dé un día en el que no triunfe Pogacar. Es la estrella, no cabe duda, y nadie lo discute, mucho menos los vecinos de Roquetes, que chillan cuando lo ven andar en bici de la meta al pabellón deportivo donde está la sala de prensa. A las afueras, todos quieren fotografiarlo y un estruendo lo acompaña en su paseo de ida y vuelta. Algunos se atreven a seguirlo en bici y pedalean con la piel de gallina a su estela y la de su jefe de prensa, que también monta en bicicleta a su lado.

Matthew Brennan triunfa en Roquetes.

Matthew Brennan triunfa en Roquetes. / LA VUELTA / TONI BAIXAULI

La quinta etapa, entre Falset y Roquetes, siempre bajo la atenta mirada del Ebre, subía a Paüls, que era una encerrona de puerto, carretera estrecha y con algún repecho que quitaba el hipo. ¿Qué pasó? Pues que el jefe no tenía ganas de que se le descontrolara la Vuelta. Así que se puso al frente del grupo, por aquí no pasa nadie, y sólo los velocistas más torpes con la montaña se quedaron rezagados, menos aspirantes a la victoria y aunque saltasen chispas en la llegada a Roquetes, con un menor número de esprínters luchando por la victoria, menos peligro a que se produjera una caída.

Un poco de viento

Con algún susto inicial con el viento, un elemento al que tampoco sorprende Pogacar -¡sólo faltaría!- la Vuelta pasó por Catalunya sin estragos, como era de esperar, como transición a tierras castellonenses, a la trampa de la subida por el Bartolo, con un tramo sin asfalto, y a la cita del viernes, en Valdelinares, con muchos boletos guardados en el bolsillo trasero del ‘maillot’ de Pogacar. “No es el Tour pero en algunos momentos aquí puedo disfrutar más porque no hay tanta presión”, reconoce la estrella eslovena que hasta bromea con que igual se pone a aprender castellano. “Creo que es una lengua más fácil de aprender que el francés”, comenta en inglés.

La sexta etapa de la Vuelta (en marrón, marcado el tramo sin asfalto).

La sexta etapa de la Vuelta (en marrón, marcado el tramo sin asfalto). / LA VUELTA

Es el héroe en la salida de Falset. Alrededor del autobús del UAE es donde se reúne más público. Todos quieren verlo y pocos son los que lo consiguen. Es el mito de Roquetes donde es mejor aplaudirlo cuando sube al podio, en el único lugar en el que exhibe el jersey arcoíris que lo identifica como campeón del mundo y que apenas luce en las carreras por etapas porque enseguida se viste de amarillo, de rosa o de rojo, como aquí en la Vuelta, y con la pinta de que no va a entregar la prenda para ir de líder de principio a fin, algo que no sucede desde que Tony Rominger lo consiguió en 1994. Hace dos años, el ciclista ecuatoriano Jhonatan Narváez le privó de la gesta en el Giro y quizá por ello, para que no se la jugase en otra parte, lo fichó para el UAE.

Roquetes retoma la calma cuando se va Pogacar. Posiblemente nunca un personaje deportivo tan ilustre había visitado esta localidad de las Terres de l’Ebre.

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