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Opinión | Apunte

Jordi Puntí

Jordi Puntí

Escritor. Autor de 'Confeti' y 'Todo Messi. Ejercicios de estilo'.

Un fútbol más sentimental

Alejandro Balde y Marc Casadó, celebrando el último título de Liga en Plaça Catalunya.

Alejandro Balde y Marc Casadó, celebrando el último título de Liga en Plaça Catalunya. / Marc Asensio Clupés

En agosto del año pasado publiqué aquí una columna, titulada “Casadó no se toca”, que quería ser una defensa del jugador y de la Masia. Es evidente que mis dotes de intimidación desde la palabra tienen un efecto nulo, porque hoy, una temporada después, nadie duda de que Casadó acabará saliendo del Barça. El crédito ganado con De Jong lesionado y unos partidos espectaculares, y su aparición en Canaletes, le ha durado una temporada. El año pasado, junto a Casadó, la secretaría técnica del club también había puesto a Fermín en el escaparate. Hansi Flick se apresuró a retenerle: no quería perder un talento que hoy ya es decisivo e intocable.

Cuando hacen apuestas inesperadas, como con Gordon o Adeyemi, y ponen a jugadores de casa en la rampa de salida, suponemos que Deco se mueve más por motivaciones económicas y Flick por cuestiones deportivas. Ahora, junto a Casadó, le ha tocado a Balde. Ambos tienen 22 años y el argumento que más se repite es que no han tenido la progresión esperada, aunque por lógica todavía están en edad de formación. Es verdad que jugadores de casa más jóvenes, como Lamine, Cubarsí o Bernal —19 años los tres—, han mostrado una influencia más decisiva, pero da la impresión de que a veces, ya sea por razones técnicas o económicas, los que han crecido en el club son tratados con menos delicadeza, cuando debería ser al revés.

Estos días, en las redes, los aficionados comentan que la cara de pocos amigos de Lamine Yamal, el domingo ante el Elche, tiene que ver con la situación: el Barça está mostrando la puerta a sus amigos, compañeros con los que ha jugado desde los diez años. Esta lectura sentimental es nueva, ligada a la eclosión de las redes sociales, y no deja de ser una paradoja: los vídeos que divulga el Barça, con imágenes de ellos cuando eran pequeños, jugando juntos, celebrando goles y cantando el himno, promocionan la filosofía del club y favorecen la identificación emotiva: como tú, también fueron niños. Pero a la vez acentúan la decepción cuando les echan. Si quieres ganar títulos, no hay bondad ni paciencia en el fútbol actual, y el reto del aficionado es perdonar, pero no olvidar.

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