Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Tourmalet

Las imágenes del horror de los incendios en la Vuelta

Tourmalet por Sergi López Egea

Tourmalet por Sergi López Egea / REDACCIÓN

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Font Romeu (enviado especial)
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Los legendarios periodistas que cubrieron la primera edición de la París-Roubaix celebrada después de la Primera Guerra Mundial bautizaron a la prueba de los adoquines como el ‘Infierno del Norte’. No lo hicieron por la dureza del recorrido sino por un paisaje dantesco destruido por la contienda armada; todo eran ruinas, una masacre por las batallas, por los muertos, por las bombas y la metralla.

Hace mes y medio el Tour recaló cerca de Font Romeu, donde finalizó este lunes la tercera etapa de la Vuelta. Tadej Pogacar, entonces, se impuso en Les Angles, en la que fue la primera de las cinco victorias conseguidas, al margen de conquistar la general. Entonces, las autoridades francesas hicieron un llamamiento para que el público no asistiera a la carrera que se disputó en territorio francés, después de partir de Granollers, y atravesar la frontera de Puigcerdà. No había efectivos suficientes para garantizar la seguridad del Tour si acudía, como es habitual, miles de aficionados.

¿La causa? No había gendarmes ni policías nacionales suficientes ya que buena parte de ellos estaban colaborando en las labores de extinción del incendio que afectó al Canigó, no muy lejos de Font Romeu, y por cuyos alrededores pasó este lunes la tercera etapa de la Vuelta.

Casas, graneros y establos quemados

El paisaje era desolador. Todo quemado, incluso casas y las que habían salvado del incendio tenían graneros, establos y gallineros totalmente calcinados. Los bomberos priorizaron las viviendas y todavía, un mes más tarde, no ha habido tiempo de reconstruir lo destruido.

El bosque era un conjunto de cenizas, de árboles marrones, de desolación, de varios kilómetros de competición a través de un escenario sin vida, como los restos de una chimenea que se ha ido consumiendo por la noche.

La organización de la Vuelta, siguiendo las indicaciones de las autoridades francesas, pidió a primera hora de la mañana precaución y cautela a los espectadores, que no tirasen colillas y que evitasen dejar desperdicios al lado de la carretera de la competición no fuera caso que provocasen un incendio.

El incendio cerca de Burdeos

Francia está muy concienciada contra el fuego forestal. Al igual que ha sucedido en España están teniendo un verano terrible en cuanto a incendios. En los alrededores de Burdeos las llamas consumieron un espacio similar a ocho veces la extensión de París. Precisamente, la última etapa del Tour se tuvo que recortar por idéntica razón a lo que sucedió en el Canigó. Muchos gendarmes que debían vigilar la jornada final de la prueba fueron desplazados a combatir el incendio del sur de Francia.

Hace un año, la Vuelta celebró una etapa en el Bierzo. Se llegó a lo alto de El Morredero, por encima de la localidad de Ponferrada y más de un mes después del incendio todavía se respiraba un aire con olor a carbón mientras los ciclistas ascendían a través de un bosque negro, triste y quemado.

El paso por los alrededores del Canigó provocó tristeza y preocupación y recordó algún sinsabor del pasado Tour donde se tuvo que recortar una etapa por el tórrido calor en el Macizo Central, impropio de la zona, y otras dos se vieron afectadas a causa de los incendios.

Suscríbete para seguir leyendo