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El Tourmalet

Falta de respeto a las mujeres periodistas y a Pogacar

Carlos de Andrés estalla en TVE contra la polémica de Erola Jons en La Vuelta: “Nadie debería ser tratado como un objeto, ni mujeres ni hombres”

Tourmalet por Sergi López Egea

Tourmalet por Sergi López Egea / REDACCIÓN

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Nîmes (enviado especial)
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Muchos periodistas sabemos que los tiempos evolucionan. Recuerdo que, en mi primera Vuelta, por allá 1991, victoria final de Melcior Mauri con Miguel Induráin en segunda posición, nadie había oído hablar de internet, ni había prisas por publicar en unas redes sociales que ni estaban ni se las esperaba. Y los informadores nos hemos tenido que adaptar, conocer palabras técnicas y utilizar el ordenador más allá de convertirlo en una máquina de escribir con pantalla y sin papel.

Las redes sociales son una gran fuente de comunicación. En el pasado Tour, el periodista de ‘El País’ Carlos Arribas me envió un vídeo de Tadej Pogacar en la primera jornada de descanso que sirvió para alertar de las pésimas condiciones de descanso de algunos equipos, en hoteles sin aire acondicionado e instalaciones donde saltaba la luz en plena ola de calor por el Macizo Central. El vídeo, colgado en la cuenta personal de X, superó el medio millón de visualizaciones.

Público ajeno al ciclismo

No se puede vivir ajeno a los avances tecnológicos, ni mirar hacia otro lado cuando hablan de la inteligencia artificial que, por cierto, comete muchos errores si se la quiere utilizar como fuente de documentación en temática ciclista; pero este es otro tema.

Las organizaciones deportivas, por ejemplo, las ciclistas y concretamente la Vuelta, se adapta a las nuevas vías de comunicación y busca una mayor proyección a la carrera, quizá tratando de llegar a un público ajeno al ciclismo, a los que les suena rana nombres como Pogacar, Van Aert, Carapaz o Enric Mas, por citar algunas de las estrellas que disputan la prueba.

Por esta razón han contratado este año a una famosa ‘instagramer’ con tres millones de seguidores, cifra que no está nada mal, todo sea dicho. Su primera intervención, aumentada gracias a las redes sociales que también la alimentan, recogía a una mujer con un micrófono que se acercaba a Tadej Pogacar al grito de ‘Pogachitar’ y le solicitaba si podía montar en bici con él. Al final, de forma amable, el responsable de prensa del conjunto del astro esloveno, le solicita que se aparte, entre risas de la protagonista.

El UAE hizo llegar a la organización de la carrera una queja diciendo que este tipo de actuaciones daban una mala imagen a la prueba y que no eran buenas para el ciclismo en general.

Las prohibiciones del pasado

Si las periodistas han tenido un campo deportivo más difícil, incluso que el fútbol, para poder trabajar, este ha sido el ciclismo. En los años 70 una mujer no podía acreditarse en el Tour y tenía completamente prohibido el acceso a la sala de prensa. Fue a finales de esa década cuando se permitió a una periodista acudir a la prueba presencialmente, aunque lo hizo para un periódico francés escribiendo artículos de ecos de sociedad, ajenos completamente a la competición.

Durante muchas décadas el papel de la mujer en las carreras ciclistas se centró en subir al podio con un traje escotado y una falda corta a besar y llenar de carmín los mofletes de los héroes del pedal que recogían los premios por ganar la etapa o liderar la clasificación general. A finales de los años 90, antes de que ASO entrara en la Vuelta y la prueba se fuera modernizando, hubo un pelotón de azafatas que superaba al de los corredores. Hasta una famosa firma comercial de cuchillas afeitaba -por obra y gracia de una azafata- las piernas de los ciclistas en una caseta instalada en la zona de salida.

La protesta de Laura Meseguer

Hoy en día hay mujeres periodistas como enviadas especiales a las principales carreras que son mayoría en pruebas como el Tour femenino. Eurosport, sin ir más lejos, realiza las entrevistas de la Vuelta al final de las etapas con dos mujeres. Una de ellas es Laura Meseguer, con años de experiencia informando, realizando documentales y a la vez escribiendo libros de este deporte.

“Muchas mujeres han pasado años luchando por ampliar nuestro espacio en un deporte dominado por hombres, para que se nos trate con respeto y tengamos las mismas oportunidades que los demás”.

“Es un error grave contratar a alguien sin ningún conocimiento del deporte, cuyo contenido se basará en comentarios sexistas de los que las mujeres hemos estado intentando escapar durante décadas”.

“Es una falta de respeto hacia nosotras, hacia las profesionales femeninas que trabajan aquí y, sobre todo, hacia los ciclistas. Nadie debería tener que soportar ser tratado como un objeto, ni mujeres ni hombres."

Meseguer escribió el texto el domingo en la misma red social donde la protagonista del encuentro con Pogacar (Pogachitar para ella) triunfa con millones de seguidores. Alguien debería recapacitar, por respeto a las mujeres periodistas y a los hombres ciclistas.

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