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A 350 KM/H.

Roser Alentà, la madre de los Márquez que nunca dejó de darles la cena

A 350 Km/h con Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

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Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas. Eso lleva pensando Roser Alentà, madre de los hermanos Marc y Àlex Márquez, después de asistir durante los últimos días, con enorme perplejidad y algo de indignación (porque se trata de una gran mentira), a la exposición mediática, especialmente en redes, de una frase, de una sentencia, de un comentario que es “absolutamente falso”.

Nadie sabe por qué, o sí, es agosto y es tiempo de aburrimiento, de alimentar las webs, las redes, la nube con lo que sea para provocar ‘clickbaits’, es decir, conseguir que la audiencia pique y entre en la noticia. Muchos le llaman ‘ciberanzuelo’, ‘cibercebo’.

Alguien, podemos citar a tantos que no vale la pena porque, además, por más investigación que hagas jamás llegarás a saber quién fue el primero, descubrió (una mentira) en unas declaraciones, dicen, de Roser Alentà a la cadena SER en 2016 o en 2026. Eso ya asusta: de 2016 o 2026. El rigor, pues, es tremendo. Más rocambolesco aún: la frase en cuestión aparece en una información del ‘New York Times’de 2017.

Julià Márquez y Roser Alentá, junto a sus hijos Marc y Àlex.

Julià Márquez y Roser Alentá, junto a sus hijos Marc y Àlex. / ALEJANDRO CERESUELA

Sí, sí, como lo leen. La perplejidad llega hasta el extremo de que quienes escribieron, quienes reprodujeron y quienes propagaron la noticia con la frase falsa de Roser Alentà de “a veces no cenábamos para comprarles las botas de carreras a Marc y Àlex”, ni siquiera saben, a ciencia cierta, de dónde procede la frase, ni el año, por descontado. Simplemente, porque no existe, se la inventaron.

La madre de los Márquez Alentà ha sido injustamente maltratada en redes (algo que preocupa a muchos y que produce indiferencia, en otros) por una frase que jamás pronunció. El Periódico ha contado con la inestimable colaboración de la redacción de Deportes y los productores de Radio Barcelona (Cadena SER), para escuchar las últimas cinco entrevistas, declaraciones, graciosos comentarios, de Roser Alentà tras triunfos brillantes y hasta dobletes exitosos de sus dos hijos y jamás ha pronunciado esa frase.

"Yo nunca he dicho que dejamos de cenar para poder comprarles las botas de correr a Marc y Àlex. Lo que sí reconozco es que nunca hicimos vacaciones, pues nuestros días de fiesta los empleábamos para acompañarles, con la 'roulotte', a los kartings donde corrían con otros enanos. ¡Y felices que estábamos los cuatro! Esas fueron nuestras vacaciones"

Roser Alentà

— Madre de los hermanos Marc y Àlex Márquez

Por lo tanto, toda esa ristra de informaciones, generadas 10 años después de una posible declaración (falsa), están basadas en un comentario inexistente. “Nunca, jamás, hemos ocultado, como tampoco lo han ocultado los padres de otros pilotos, que tanto Julià como yo hemos tratado de que nuestros hijos cumpliesen su sueño de correr, a base de mucho esfuerzo, pero de ahí a decir que nos quedamos sin cenar para comprarles unas botas ¡eso no es solo falso, sino una locura!

Es sabido y los campeones de Cervera (Lleida) lo han contado mil veces, que "ni a Marc ni a Àlex", continúa explicando mamá Roser, “les faltó de nada en su vida, ¡de nada!, dentro de nuestra modestia, pues tanto Julià como yo teníamos nuestros trabajos y sacábamos dinerito de cualquier rincón para sus cosas. Pero las carreras nunca estuvieron por delante de su educación y, mucho menos, de su alimentación, de su crecimiento”, cuenta Roser, antes de acercarse a Motorland (Aragón) para acompañar a sus hijos en el Gran Premio de Aragón.

Julià Márquez dialoga con su hijo Marc antes de una carrera.

Julià Márquez dialoga con su hijo Marc antes de una carrera. / EL PERIÓDICO

Buscar dinero entre los rincones para el entretenimiento y la pasión de sus hijos fue una de las misiones de Julià y Roser. “Siempre hemos reconocido”, me sigue comentando Roser con tono sereno, simplemente para aclarar las cosas y colocarlas en su justo contexto, que “los días de fiesta que pedíamos Julià y yo en nuestros trabajos no eran para irnos de vacaciones, eran para coger la roulotte e irnos a competir con los niños a los kartings donde corrían todos los enanos, fuese en Vic, Manresa, Comarruga, El Pla de Sant Tirs o donde fuese, pero nunca para irnos a Marbella o Mallorca. Nuestras vacaciones eran ir a entrenar con ellos ¡y la mar de felices los cuatro!

Y hasta que apareció Emilio Alzamora, la Escuela Monlau, el RACC, el Circuit de Catalunya, Scalextric, Impala, Repsol, Garibaldi, Pirelli, Talleres Rodi, los más fieles desde el minuto uno, hasta El Periódico de Catalunya, Julià y Roser dedicaban todos sus ahorros y el dinero extra que ganaban para que sus hijos siguiesen compitiendo y progresando en el mundo de las carreras.

“No hemos hecho nada que no hiciesen o hagan los padres que quieren, sobre todo, ver felices a sus hijos pero, desde luego, lo que jamás hicimos fue dejar de comer o cenar, ¡por Dios! En casa nunca faltó un plato de macarrones. Los que nos comimos ayer, en Cervera, todos juntos antes de que se fuesen a Motorland”, sentencia Roser.

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