Espanyol - Real Madrid (1-2)
El gigantón Espí salva al Madrid y amarga al Espanyol en el minuto 90
El ariete evitó el primer tropiezo del cuadro de Mourinho en un duelo que apuntaba a las tablas tras los goles de Bellingham y Calatrava.
El equipo de Manolo ofreció una notable imagen, pero se quedó sin premio en el último suspiro.

Los jugadores del Madrid celebran el gol de Espí que les dio el triunfo ante el Espanyol. / JOSEP LAGO / AFP

Un notable Espanyol se quedó a las puertas de amargar el estreno del Madrid en la Liga (1-2). Tuvo muy cerca el empate el cuadro perico, pero un tanto de Carlos Espí en el último suspiro dejó sin premio a los blanquiazules. Fue una pena. El bloque de Manolo González compitió bien y peleó hasta el final ante un rival en el que José Mourinho tuvo que recurrir a todas sus armas para llevarse la victoria.
El comienzo de temporada siempre es un buen momento para recibir a los grandes. El Espanyol ya doblegó en agosto del año pasado al Atlético en Cornellà y este sábado acarició el empate ante un Madrid que supo aprovechar una indecisión final de la defensa local para castigar a los pericos. Espí fue el héroe inesperado de la noche en una cita con más de 33.000 espectadores en el RCDE Stadium.

Mourinho y Manolo se saludan antes del encuentro de este sábado. / Quique García / EFE
Cabezazo de Jude
Había expectación por ver el primer once de Mourinho en el estreno oficial de su segunda era al frente del Madrid. Incluyó el luso a tres de los fichajes (Dumfries, Konaté y Bernardo Silva) y dejó en el banquillo a dos novedades de renombre, como Cucurella y Diomande. Arriba, cómo no, apostó por el tridente condenado a entenderse: Vinícius, Bellingham y Mbappé. Manolo, mientras, optó por la lógica de no tocar lo que funcionó y repitió la alineación de la goleada ante el Levante. Ni Pol Lozano para reforzar la medular ni Vanja Drkusic, el último refuerzo, en el eje de la zaga. Tocaba premiar a los protagonistas de la goleada del debut.
Poco tardó en animarse el cotarro con el primer pique entre Calatrava y Vinícius, que estrenó rostro en la Liga con su carácter irascible de siempre. La bofetada, sin embargo, llegó con el tanto de Bellingham, que emergió con poderío entre Hinojo y Roberto para batir a Dmitrovic. Pintaba mal la cosa para los pericos con un tanto en contra a los nueve minutos. Manolo González exhibía también sus nervios y Riedel evitó el segundo adelantándose de forma milagrosa a Mbappé al cuarto de hora.
Dmitrovic, clave
Solventado ese peligroso tramo sin más rasguños, el cuadro perico volteó el guión. Pudo igualar con una doble ocasión en el mismo minuto de Riedel y Roberto, el preludio de lo que llegaría después tras una gran conexión entre Javi Hérnández y Calatrava, dos de los fichajes de Monchi. El exjugador del Castellón puso las tablas aprovechando el vacío dejado por la zaga rival y Cornellà empezó a creer en algo grande. También puso de su parte Dmitrovic, que se agigantó en dos ocasiones de Mbappé, tan peligroso en la conducción como fallón en el remate.

Calatrava celebra su tanto ante el Madrid con el brazo en alto. / JOSEP LAGO / AFP
El pulso llegó al intermedio con ese empate esperanzador para los pericos, que acariciaron el segundo en un centro de El Hilali que no pudo culminar Roberto. Una lástima para un Espanyol valiente que contuvo al cuadro de Mourinho, en el que solo sobresalía el talento de Güler, ejecutor de la mayor parte del peligro blanco.
A la desesperada
El intercambio de golpes se prolongó tras el descanso con un inicio volcánico. Calatrava erró al conectar una volea en posición franca que le habría llevado a la gloria, mientras Dmitrovic volvió a salvar a los pericos al desviar otro testarazo de Bellingham que también topó con el larguero. Fue un paradón en toda regla del meta serbio ante un Madrid que poco a poco se fue apagando. Mourinho reaccionó a la hora de juego y dio entrada a Cucurella y Diomandé para acabar con toda la artillería en busca del triunfo.
Manolo también agitó el árbol y prescindió de Riedel y Cala, ambos con amarilla. Sabía que sería largo el tramo final, pero el Espanyol se mantuvo firme ante las acometidas de un Madrid que rozó el segundo con un disparo de Valverde que se estrelló en el poste. Mourinho no esperó más y quemó las últimas naves con un triple cambio en el minuto 79, incluido el gigantón Espí. A la desesperada, como tanto le gusta al cuadro blanco, acabó llegando el gol que causó el éxtasis de Mourinho y el llanto de los pericos.
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