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Opinión | Apunte

Sergi Mas

Sergi Mas

Periodista

Un clásico de la Liga, por Sergi Mas

Vinicius, en el partido contra el Espanyol del pasado curso en Cornellà.

Vinicius, en el partido contra el Espanyol del pasado curso en Cornellà. / Quique García / EFE

No tengo ninguna certeza de que “el torneo de la irregularidad” (así lo denominaré esta temporada) vaya a ir a mejor en el tema arbitral. Es decir, que ejerza la justicia para todos por igual, porque mientras se aumentan las herramientas para decidir, los jueces incrementan sus carencias. O mejor: sus intereses.

Es cierto que en las últimas temporadas el Espanyol no ha tenido suerte con los árbitros. Desde aquel no lejano descenso propiciado por méritos propios, todo sea dicho, pero con la ayuda de asesinatos perpetrados en partidos ante el Atlético de Madrid, en casa, concediendo un gol a una pelota que jamás entró y un partido en Mestalla que deja en un juguete el Asalto al tren de Glasgow.

Hace sólo dos temporadas, al que algunos siguen definiendo al Espanyol como “filial merengue”, el equipo ya venció por la mínima al Real Madrid con un gol de Carlos Romero a falta de cinco minutos para el final, ya con nuestro Manolo en el banquillo. Pregunto: ¿Y por qué no este sábado?

Valor histórico, económico y reputacional

Así que vuelve este clásico de la Liga, un Espanyol-Madrí, sin Zanussi ni Conservas Dani en las camisetas, y sí el de nuestra nueva marca: Arctempus, empresa con sede en Madrid y con un logo tan mejorable como inexistente.

Escarmentados con el final de ex-clientes como Power 8 o Stage Front que dieron nombre al estadio, un servidor esperaba sinceramente otro naming para la camiseta al creer que nuestros propietarios americanos podían acercar al mundo perico a Levis, Apple o Google que por una cantidad irrisoria para estas corporaciones lo pudiésemos lucir en nuestra camiseta.

Estoy seguro de que no se ha calibrado el valor histórico, económico y reputacional de una victoria perica con un nuevo sponsor en la camiseta que comporten unas imágenes que den la vuelta al mundo y queden para la historia. Eso tiene un precio increíble. Para mí era mejor colocar en el frontal de la zamarra: “espacio destinado para su publicidad”.

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