Fútbol
Tsygankov, de protegido de Pere Guardiola a rebelde en el Girona
El extremo ucraniano, que llegó a Montilivi en enero de 2023 bajo el amparo del presidente del Consejo de Administración y accionista, se negó a jugar contra el Leganés mientras espera una salida del club.

Tsygankov, futbolista del Girona. / David Borrat / EFE
Viktor Tsygankov llegó a Girona de la mano de Pere Guardiola. Más que eso: aterrizó bajo su protección, después de abandonar Ucrania en plena guerra y antes incluso de que su fichaje fuera oficial. Tres años y medio más tarde, aquella historia que había comenzado como una apuesta personal y deportiva de primer nivel ha entrado en su capítulo más delicado. El domingo, en el estreno del Girona en su regreso a Segunda División contra el Leganés (1-1), el ucraniano estaba disponible, había sido convocado, pero se negó a cambiarse y a jugar.
Quique Álvarez lo explicó en el vestuario después del partido. Tsygankov, mientras tanto, había seguido el encuentro desde el palco, junto a otros futbolistas que no formaban parte de la convocatoria, como David López, Oleksandr Pyshchur, Portu o Donny Van de Beek. La clave es que el extremo sí estaba a disposición del entrenador. Simplemente, no quiso participar.
Tensión en aumento
El episodio eleva un grado más una situación que ya se arrastraba desde el descenso. Tsygankov había hecho llegar al club durante el mes de julio una carta en la que dejaba clara su voluntad de marcharse. En ella argumentaba que su futuro deportivo resultaba «difícilmente compatible con el proyecto del Girona» y trasladaba, de manera formal, que no se veía jugando en Segunda. Entonces, sin embargo, también aseguraba que no quería convertirse en un problema ni forzar una salida. Un mes después, la negativa a jugar contra el Leganés dibuja un escenario diferente.
La situación contrasta especialmente con la manera en que comenzó la relación entre Tsygankov y el Girona. En enero de 2023, el club pagó cinco millones de euros al Dinamo de Kiev para adelantarse seis meses al final de su contrato. Tenía 25 años, un valor de mercado de unos 17 millones y era considerado uno de los grandes talentos del fútbol ucraniano, con equipos de la Premier League pendientes de su situación.
Una de las personas clave en la operación fue Pere Guardiola, presidente del Consejo de Administración y tercer máximo accionista del Girona, vinculado también a Sports Entertainment Group (SEG), la agencia que representaba al futbolista. Tsygankov salía por primera vez de su país en un contexto especialmente complicado por la guerra y, antes de que se hiciera oficial el fichaje, ya llevaba semanas viviendo en Girona con su familia bajo el amparo de Guardiola.
Pere Guardiola, pieza clave
El propio jugador no lo ocultó el día de su presentación. Explicó que el interés del cuerpo técnico había sido determinante, pero señaló directamente a Guardiola como una de las grandes razones de su llegada. «He venido también por Pere, que ha hecho mucho por mí y por mi familia», aseguró entonces.
La adaptación fue rápida y su mejor momento llegó en la temporada 2023/24, la del Girona que se clasificó para la Champions. Tsygankov se convirtió en una pieza importante de un equipo que hizo historia, aportando desequilibrio, gol y una gran conexión con los hombres ofensivos, como su compatriota Dovbyk. La pasada temporada, en cambio, su rendimiento fue a menos al mismo ritmo que el del equipo, hasta acabar completamente diluido en una campaña que desembocó en el descenso.
Desde entonces, su intención ha sido salir. Pese a disponer de algunos días más de vacaciones, el 20 de julio se reincorporó al grupo durante la concentración en la Vall d’en Bas y ha seguido entrenándose a la espera de que aparezca una solución. Valencia y Celta son dos de los clubes que han sido relacionados con un posible interés, pero por el momento no se ha concretado ninguna operación.
Venta condicionada
El problema es que el Girona tampoco está dispuesto a regalarlo. Tsygankov tiene contrato hasta 2027 y una cláusula de rescisión de 25 millones de euros. Además, el acuerdo con el Dinamo de Kiev establece que el club ucraniano se queda con el 50% del beneficio de un futuro traspaso, un condicionante importante a la hora de negociar su venta.
El descenso ha obligado al Girona a asumir que algunos de sus futbolistas con mayor cartel quieran continuar en Primera, pero la posición del club ha sido desde el primer momento la de defender el valor de sus activos. Tsygankov había expresado su voluntad de marcharse. Ahora ha dado un paso más.
De aquel futbolista que llegó a Girona apadrinado por Pere Guardiola, agradecido por el apoyo recibido por él y su familia, se ha pasado a un jugador que no quiere vestirse de corto en Segunda. Una historia que comenzó con Guardiola como gran valedor y que ahora tiene a Tsygankov en rebeldía, representado por otra agencia, mientras el mercado continúa abierto y el Girona busca una salida.
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