Doble victoria inicial
España se examina en el Mundial: dos selecciones, dos caminos hacia la élite del Hockey hierba
España gana a Sudáfrica en su debut en el Mundial de hockey de Países Bajos y Bélgica
Las 'RedSticks' vencen a Irlanda en una agitada segunda parte debutando con victoria en el Mundial (3-2)

Los jugadores de la selección masculina de hockey hierba. / OLIVIER MATTHYS / EFE

El Mundial ya ha empezado y España no ha tardado en dejar su primera señal con la doble victoria de sus selecciones. Los RedSticks masculinos debutaron este domingo con una victoria ante Sudáfrica (3-1), gracias a los goles de Marc Reyne y José Basterra, que firmó un doblete, y la selección femenina hizo lo propio (3-2) frente a Irlanda un par de horas más tarde. Ambas selecciones disputan ahora un Mundial con panoramas distintos pero el mismo objetivo: asentarse en la élite.
La victoria masculina llega después de una preparación que el capitán Marc Miralles calificaba de muy buena, días antes de partir en una entrevista con EL PERIÓDICO. El jugador destacaba especialmente la sensación de cohesión que ha adquirido el grupo durante el último mes y medio. "Es muy difícil pasar de ser una selección a ser un equipo, pero ahora lo somos... y mucho", explicaba. El tiempo compartido, decía, les ha permitido afinar desde las relaciones personales hasta la manera de jugar y conocer "qué manías tiene cada jugador".
El triunfo ante Sudáfrica supone, además, una buena manera de poner en práctica una de las ideas que más repite Miralles: no mirar demasiado lejos. El capitán insistía antes del torneo en que el partido más importante siempre es el primero porque "es el que antes vas a tener que jugar". Sin embargo, para todos y cada uno de los encuentros, la filosofía pasa por determinar qué España quieren ser, de cómo quiere atacar, defender y competir, y dejar en un segundo plano todo aquello que todavía no se puede controlar.
Salto de calidad
El contexto en el que enfrentan este reto dirigidos por Max Caldas invita al optimismo, aunque el recuerdo de París todavía está presente. En los Juegos de 2024, una generación con muy poca experiencia olímpica fue capaz de eliminar a la entonces campeona olímpica y quedarse muy cerca de una medalla. Para Miralles, aquello dejó sensaciones contradictorias: orgullo por lo conseguido, pero también la frustración de haber tenido tan cerca una oportunidad que no aparece muchas veces.
Ahora el desafío es convertir aquella experiencia en un nuevo salto competitivo. El capitán no quiere esconder la ambición y señala que "necesitamos estar en la lucha por las medallas". No porque el resultado sea el único criterio para valorar el torneo, sino porque jugar los partidos decisivos es precisamente lo que necesita España para seguir creciendo como equipo. El próximo partido de España será el martes 18 de agosto contra Australia, la "principal potencia" del grupo y cerrará la primera fase ante Irlanda.

La selección femenina de hockey hierba tras su victoria ante Irlanda. / OLIVIER HOSLET / EFE
La selección femenina, a por el top 6
El escenario es distinto en el equipo femenino. Carlos García ha construido durante los dos últimos años un grupo que ha acelerado su progresión. Cuando comenzó su trabajo, España rondaba el noveno puesto mundial; ahora se mueve entre el quinto y el sexto. La sexta posición en la Pro League, aunque dejó cierto sabor a oportunidad perdida porque el equipo llegó a ocupar la cuarta plaza, confirma para el seleccionador que España ya está instalada en una franja competitiva mucho más alta.
Su objetivo para este Mundial está definido: terminar entre las seis primeras. García insiste en que no se trata de rebajar el listón, sino de "estar en la realidad y en la situación concreta de dónde está el equipo actualmente". Pero una cosa no excluye la otra. "Somos un equipo que podemos ganarle a cualquier equipo", afirma. Incluso ante Países Bajos, la gran favorita, España ya ha demostrado que puede competir.
Las RedSticks femeninas debutaron también este domingo ante Irlanda con una luchada victoria (3-2) y después se enfrentarán a Bélgica y Nueva Zelanda en la primera fase. El equipo llega al torneo sin intención de hacer experimentos. García considera que estos dos años de trabajo deben servir ahora para consolidar lo construido.
Una de las señas de identidad del equipo está en su defensa. García explica que España utiliza un sistema defensivo particular, con un trabajo individual que, según él, diferencia al equipo de otros conjuntos de la élite. A ello añade el nivel de sus porteras. En ataque, en cambio, todavía hay un aspecto que preocupa: el 'penalty corner'. "Si conseguimos subir nuestros porcentajes de éxito [...] vamos a tener un poquito más de opciones para ganar partidos", apunta.
Y ahí puede estar una de las claves del Mundial femenino. García reconoce que España se siente especialmente cómoda ante las grandes potencias, mientras que los partidos contra equipos de un nivel próximo pero situados algo por debajo en el ranking se han complicado más. Irlanda y Nueva Zelanda responden precisamente a ese perfil. "Esos son los equipos que más nos están costando", admite.
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