RITMO DE CAMPEONA
Entrenamos con Clara Pérez, portera de la selección española y del Atlètic Terrassa: "El peor sentimiento de un deportista es sentir que le falla a la gente que quiere”
Así es un entrenamiento de élite en el Atlètic Terrassa HC con Clara, quien defiende la portería de la selección española durante el Mundial de hockey sobre hierba que comenzó este sábado en los Países Bajos. Lejos quedan esos meses donde se apartó del deporte de élite. Ahora solo hay sitio para el disfrute sobre el verde.
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Ritmo de campeona | Hockey hierba con Clara Pérez / Patricio Ortiz y Zowy Voeten

Llama la atención el verde intenso y uniforme de la superficie del campo. En contraposición, las porterías blancas a cada extremo. Forman parte de un mismo elemento, pero sin duda tienen un carácter único. Clara Pérez (Terrassa, 2001) aguarda cerca de una de ellas, con su bolsa enorme con sus protecciones y varios 'sticks' cerca. Uno de ellos es para mí. Las bolas esparcidas por el campo, así como varios conos delimitando secciones del campo. Aun así, lo que más me llama la atención es su casco y su camiseta donde aparece Calderón a la espalda, en lugar de Pérez.
¿De dónde viene su pasión por el hockey?
Es un deporte muy familiar, pero en mi familia no se jugaba. Y es un deporte muy famoso en Terrassa, que es la cuna del hockey aquí en España. Y, de hecho, es la ciudad, creo, con más olímpicos per cápita. Porque todos somos del hockey. Pero empezó un poco enfrente de casa. Teníamos un club con una pista de fútbol sala. Y los fines de semana venían entrenadores de un club con 'sticks', bolas... Y era una excusa para que los padres descansaran. Nos dejaban ahí jugando y entrenando con ellos. A base de hacer varios sábados, unos vecinos nos invitaron un día a entrenar, tanto a mi hermano como a mí. Y un día subimos y allí nos quedamos.
¿Y empezaste a soñar con todo lo logrado o ha ido viniendo?
Nunca me imaginé jugando en este club. Yo empecé en el Línea 22, que es un club muy pequeñito de Terrassa, en el centro de la ciudad. Sí que me imaginaba jugando en la selección, porque siempre, sobre todo con el deporte, he querido llevarlo al máximo nivel. Al final, la selección es el máximo nivel. Y jugar en División de Honor, que es la máxima liga, pues Línea por desgracia no tiene equipo. Hasta juveniles, primero de Bachillerato, jugué en ese club. Luego me fui al Junior, un club en Sant Cugat. Allí jugué un año y medio. Dejé el hockey, de hecho dejé la selección también. Tuve ahí un impasse de malestar personal con el deporte, con la situación, con todo. Y lo dejé. Encima vino el covid y no se pudo jugar mucho. Estuve apartada como dos años y medio, casi tres.

Laia Bonals junto a Clara Pérez, jugadora del Atlètic Terrassa Hockey y portera de la Selección Española. / Zowy Voeten
¿Apartaste el hockey de tu vida hasta septiembre de 2022?
Bueno, no dejé de jugar, dejé de ser portera hasta entonces. Y me fui a Línea, otra vez a mi equipo de toda la vida, a competir esta vez como jugadora de campo. Las dudas que me entraban no era con el deporte, era si me gustaba estar ahí en la portería o no. Porque al final la portera en el hockey solo para. No participa en el juego, participa comunicando. Es que ni sacamos. Estamos ahí en la portería y ya está, en nuestra área y punto. Entonces tenía dudas de si eso era lo que quería. Luego ya tenía el gusanillo y me decía: 'Ostras, es que me gustaba ser portera, ¿sabes?'. Y lo volví a probar. Mi entrenador de porteras siempre ha sido Jaume, que me ha entrenado en la selección catalana desde que tengo 12 años. Le llamé y le dije: 'Oye, que quiero volver...'. Me dijo: 'Vale, hagamos un entrenamiento, probemos'. Fue superbién. Me dijo que me esperara un mes: 'De aquí a un mes volvemos a entrenar y si sigues teniendo ganas, hablamos' . Le dije que quería volver, pero si me entrenaba él. Porque al final para mí es como un padre, y así yo me he entrenado toda la vida. Y me dijo: 'Clara, yo solo estoy en el Atlètic'. Pues al Atlètic. Les agradezco que quisieran contar conmigo, sabiendo que lo había dejado.
[Primero toca saber coger bien el 'stick', usar la técnica del reloj para controlar la bola y adecuar la posición para disparar. Parece sencillo, pero nada más lejos de la realidad. Poco a poco le voy cogiendo el truco, pero entonces Clara me deja sola ante la portería y ahí todo se complica].
¿Es necesario a veces irse para poder volver?
A mí me fue muy bien. No sé si es necesario. A mí me fue necesario porque no pedía ayuda tampoco. Yo vine de un viaje, de una concentración con la selección, diciéndole a mi padre que no quería ir más, que lo dejaba, porque no estaba cómoda con la posición. No estuve cómoda en esa concentración. Yo juego para disfrutar. Lo dejé en 2019, y en 2020 se suponía que eran los Juegos. Estaba empezando a entrenar con la absoluta y venía de ganar un Europeo Sub-21, que por primera vez ganaba España. Lo tenía todo a favor, ¿no? Y yo le decía a mi padre que no quería seguir. La gente no entendía que yo antes de los Juegos de Tokio lo quisiera dejar. Mi padre no entendía, hasta que me senté ahí llorando y le dije: 'Papá, que no quiero volver'. Lo dejaba porque no fui capaz de hablar con él ni con nadie antes sobre lo que me estaba pasando y qué pasaba por mi cabeza. Si lo hubiese gestionado mejor, igual no hubiese necesitado dejarlo. Pero aquella decisión me enseñó muchas cosas. Y, sobre todo, apartarme de la élite me hizo valorar más pequeños detalles, pequeñas cositas, que luego damos por hechas.

Retratos a Clara Pérez, jugadora de hoquei del Atlètic Terrasa Hockey y portera de la Selección Espanyola. / Zowy Voeten / EPC
¿Y cómo fue el momento de volver a competir?
Yo empecé a entrenar en marzo de 2022 y había firmado con el Atlètic, pero no se lo había dicho a nadie aún. Y me llamó la seleccionadora sub-21 de aquel momento y me dijo. 'Oye Clara, ¿qué haces el año que viene?'. Empecé a entrenar, y de hecho me rompí el isquio, pero me recuperé y seguí. Justo me dieron el premio de mejor portera, no sé si eso también ayudó a que yo me motivara más. Ese septiembre comencé con el Atlètic. Y cuando volví, en el primer partido de liga estaba ya a tope. Quería participar, jugar. Cada partido aún me sigo poniendo nerviosa por ver cómo irá. Esas sensaciones molan.
[Confieso que se le coge el gusto al hockey y vamos sumando tipos de disparos. Obviamente, con Clara bajo palos, ni una sola bola entra dentro, pero cada vez estoy más cerca. Entre disparo y disparo, me cuenta cómo se ha vuelto a enamorar de este deporte y de la competición].
Hablas de la familia. Veo ahí la camiseta. ¿Por qué llevas Calderón en la espalda?
En la federación siempre debemos jugar con el nombre que pone en el pasaporte, nombre y apellido. Yo en la selección siempre he llevado C. Pérez. Mi madre falleció en 2015. Y cuando vine al Atlètic les pregunté si había alguna normativa que impidiera otro nombre. Les dije si me podían poner Calderón. Es una manera de honrar a los dos. Por mucho que mi madre haya fallecido sigue estando en mi camino. Le quería hacer un pequeño tributo porque fue ella la que introdujo el deporte también en casa. Todo empezó por ahí. Es como una manera de honrar el legado y darle las gracias por enseñarme el deporte, que es lo único a lo que me quiero dedicar toda mi vida. Ojalá así sea.

Retrato a Clara Pérez, jugadora de hoquei del Atlètic Terrasa Hockey y portera de la Selección Espanyola. / Zowy Voeten / EPC
¿Cómo de importante es el entorno para un deportista de élite?
Para mí es fundamental. Los padres te acompañan en todo. El entorno hace mucho y sobre todo si es sano y positivo. Eso lo veo en mi padre y en la evolución que hemos tenido en nuestra relación. Él siempre se pone en el lateral de la portería. Si yo juego en esta mitad, se pone aquí y luego en el otro lado [señala los palos de la portería]. No lo hace para decirme nada. Cuando me meten un gol miro para allá, donde está él, y es bueno. Me hace de apoyo. Todo es apoyar, apoyar y apoyar y no presionar más de la cuenta, porque al final nosotros lo único que queremos es el reconocimiento de las personas a las que admiramos. Y si yo me imaginara a mi padre diciendo algo cada vez que me meten un gol o su lenguaje no verbal fuera negativo, pensaría que le estoy fallando. Y ese es el peor sentimiento que puede tener un deportista, sentir que nos fallamos a nosotros mismos y también a la gente de la que queremos reconocimiento.
[Con más calma nos sentamos. Clara coge su casco y lo pone cerca, así como su camiseta, que se coloca sobre el regazo. El deporte no solo es aquello que pasa dentro del terreno de juego, pero lo que hacemos dentro de él sin duda puede traspasarlo y darle un sentido mucho más amplio].
¿En qué momento está ahora el hockey femenino?
Al menos aquí en el club hay bastante paridad. Hay bastantes más niños, pero tenemos muchas escuelas de niñas también. La prueba está en que los dos primeros equipos juegan en la División de Honor. Cada vez hay más licencias en el deporte y también cada vez hay más licencias femeninas. Estamos en un momento de crecimiento que parece que no para de momento, así que yo invito a la gente a que se apunte.

Ritmo de campeona. Entrevista a Clara Pérez, jugadora de hoquei del Atlétic Tarrasa Hockey y portera de la Selección Espanyola. / Zowy Voeten / EPC
¿Se puede vivir económicamente y profesionalmente de esto?
Se puede vivir mientras estás en activo. Sobre todo si juegas en la selección, porque al final te toca una parte de la beca ADO como jugadora, porque la Federación a mí no me paga. Yo tengo un contrato con ellos por jugar. Y si tienes suerte que en el club económicamente te pueden ayudar... Si yo solo tuviera mi sueldo del club, ni independizarme podría. Tengo la suerte de que vivo en casa con mi padre, entonces tengo ingresos netos en ese sentido. A nivel estatal, el hockey no es profesional. Entonces, supongo que como club no estás obligado a pagar. En el mío, las que cobran son cuatro o cinco, y somos 18 o 20 en el equipo. El resto se pagan su cuota de socios.
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