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Iker Casillas habla sobre su infancia: "Mi padre tenía el sueldo de un guardia civil y mi madre era ama de casa"
El exportero del Real Madrid recuerda sus orígenes humildes en Móstoles y reivindica unas raíces marcadas por el esfuerzo familiar, la sencillez y el sacrificio diario
El refugio de Iker Casillas (45 años) es un pueblo de la 'España vaciada': de escapadas con Sara Carbonero a lugar de descanso con sus hijos

Iker Casillas de pequeño / Archivo
Iker Casillas, símbolo indiscutible del fútbol español y del madridismo, ha vuelto a mirar atrás para recordar la vida sencilla que marcó sus primeros años en Móstoles.
En una entrevista concedida a XL Semanal, el exguardameta describe un hogar de 60 metros cuadrados, donde cada gasto se calculaba con precisión y cada logro familiar tenía detrás un enorme esfuerzo. Casillas reivindica con orgullo ese origen modesto: "A mí no se me caen los anillos por haber vivido en Móstoles y haber tenido un Seat 124. Presumo de mis raíces".
La familia Casillas: trabajo, sacrificio y estabilidad
El exjugador detalla el papel fundamental de sus padres en su educación y en su camino hacia la élite. Su padre, José Luis Casillas, procedente de un pueblo de Ávila, trabajaba como guardia civil y llegó a solicitar dos traslados al País Vasco para mejorar el salario gracias a los pluses de destino.

Iker Casillas de pequeño / Archivo
Su madre, María del Carmen Fernández, era ama de casa y también se había formado como peluquera, aportando estabilidad y dedicación en un hogar donde el trabajo era la base de todo. Casillas recuerda: "Mi padre tenía el sueldo de un guardia civil y mi madre era ama de casa, aunque empezó a estudiar para peluquera". El nombre de Iker y el de su hermano Unai también guardan relación con la historia familiar: ambos nacieron durante una etapa en la que la familia vivió en Bilbao.
Arconada, el ídolo que también educaba
Entre las anécdotas más entrañables, Casillas comparte el ingenio de su madre para convencerlo de comer cuando era pequeño.

Iker Casillas de pequeño / Archivo
Iker era fan absoluto de Luis Arconada, su ídolo bajo palos, ella le repetía que "Arconada comía pescado" para motivarlo a terminar el plato. Ese detalle, mezcla de ternura y picardía, alimentaba también el sueño del niño que ya imaginaba su futuro como portero.
Un chaval de barrio camino de la élite
Casillas ingresó en la cantera del Real Madrid con solo nueve años, pero su ascenso estuvo muy lejos del lujo que más tarde rodearía su carrera. Antes de levantar la Copa del Mundo en Johannesburgo y de convertirse en uno de los grandes símbolos del fútbol español, fue un chaval de barrio, criado entre rutinas sencillas, esfuerzo constante y el apoyo incondicional de sus padres.

Iker Casillas de pequeño / Archivo
La historia familiar estuvo marcada por traslados, renuncias y un compromiso absoluto con el futuro del joven guardameta. Su padre dejó proyectos personales para acompañarlo a entrenamientos y partidos, mientras su madre sostenía el hogar y la educación de los hijos.
Años después de su retirada, Casillas ha regresado a La Fábrica para compartir con los jóvenes porteros parte de esa experiencia que lo convirtió en leyenda. Su mensaje es claro: el éxito nace del trabajo, la constancia y unas raíces que nunca deben olvidarse.
Fuente: Sport
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