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Andà p'alla, bobo

Los objetivos de Gil Marín: la ampliación de capital y, luego, sugerirle a Julián Álvarez que pida perdón

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

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El Barça sigue pensando que va a conseguir que el Atlético de Madrid acceda a traspasarle a Julián Álvarez, con contrato en vigor hasta el 2030 y con una cláusula de escape de 500 millones de euros. Y, posiblemente, tanto Joan Laporta como Anderson Luis de Souza ‘Deco’ creen que el solo deseo del argentino de cumplir su sueño (jugar en el Barça) es suficiente para que el club colchonero, que ha rechazado 150 millones de euros por su goleador procedentes del victorioso Florentino Pérez, acceda a traspasar a su goleador.

Y, en Madrid, precisamente en las oficinas del Atlético, nadie está pensando en esa operación. Nadie. Primero, porque no la quieren hacer. Segundo, porque han dicho, por activa y por pasiva, que no piensan vendérselo al Barça. Y, tercero, porque ese traspaso, esa venta, no es un tema prioritario, ni mucho menos. Les preocupan otras cosas.

Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético, está en otros menesteres, de momento, mucho más importantes y vitales para él y sus nuevos accionistas estadounidenses, Apollo Sports Capital. Gil Marín está, única y exclusivamente, pendiente de la ampliación de capital de 101 millones de euros, que ya ha sido anunciada por el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme).

Miguel Ángel Gil Marín, CEO del Atlético; Enrique Cerezo, presidente del Atlético; y Robert Givone, socio de Apollo y co-gestor de ASC.

Miguel Ángel Gil Marín, CEO del Atlético; Enrique Cerezo, presidente del Atlético; y Robert Givone, socio de Apollo. / ATLÉTICO

Gil Marín es, que lo sepan, el dirigente del fútbol español más antiguo de todos, más experto, más veterano. Es decir, a Gil Marín no hay que enseñarle nada y, por descontado, nadie puede plantearle trampa alguna, ni picardía posible, de forma y manera que incluso ha comentado a sus amigos que el ‘caso Julián Álvarez’ queda para más adelante.

Estaría bien que no olvidásemos que el ‘caso Julián Álvarez’ es un asunto personal e intransferible del que, en el Atlético, solo se encarga Gil Marín. Enrique Cerezo, el presidente, no ha abierto la boca; Mateu Alemany, el director deportivo, ni sabe ni contesta y el Cholo’ Simeone, eterno entrenador de los colchoneros, ya dijo todo lo que tenía que decir al respecto, en una conferencia de prensa en Seúl: “De Julián Álvarez se encarga Gil Marín, es un asunto de la dirección general del club”.

Y Gil Marín quiere atar primero el dinero (no el del Barça, no) el de la ampliación de capital y, luego, llamará a Julián Álvarez y le dirá lo que les ha dicho a sus amigos, los del consejero delegado del Atlético, que le diría: “Pide disculpas, di que te has equivocado y ponte a jugar”.

En el fútbol, cosas más raras se han visto y, posiblemente, a esas cosas tan rara e imprevisibles se agarra el Barça para pensar que puede surgir el milagro. Quienes defienden que todo es posible, incluso después de que Gil Marín demandase al Barça ante la UEFA, recuerdan, cuenta y confirman que, 48 horas antes de que Vinicius Júnior renovase por el Real Madrid, mantuvo una conversación con Mikel Arteta, entrenador del Arsenal, para que le explicase cómo y dónde jugaría en el campeón de la Premier League.

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