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Víctor Valdes, sobre su carrera: "Para mí jugar de portero cada fin de semana ha sido un sufrimiento constante de algo que no me gusta hacer y que no entiendo"

El exguardameta del Barça repasa su tormentosa relación con la portería, la lesión que cambió su vida y la desconexión con la fama

Víctor Valdés, exfutbolista del FC Barcelona

Víctor Valdés, exfutbolista del FC Barcelona / SPORT

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Mariona Carol

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Víctor Valdés, uno de los nombres más ilustres del FC Barcelona, abrió una ventana íntima a su vida profesional y emocional. En una entrevista, el exguardameta reconoció que su trayectoria estuvo marcada por una lucha interna constante. "Los futbolistas vivimos una vida irreal", afirmó, describiendo cómo la élite del deporte lo alejó de la vida cotidiana y de sí mismo.

Su grave lesión de rodilla, sufrida en 2014, fue el punto de inflexión. "La lesión me hizo volver a la vida real, a pagar un café, a tocar monedas", explicó, recordando su etapa de recuperación en Augsburgo, donde pasó meses solo, con muletas y lejos del foco mediático.

La herida que cambió su destino

Valdés admitió que cambiaría el día de su lesión, una jugada que, según él, alteró por completo su futuro. "Si pudiera cambiaría la jugada", lamentó. Aquella rotura del ligamento cruzado anterior no solo lo dejó fuera del Mundial de Brasil, sino que precipitó su salida del Barça, una despedida que él mismo definió como "no deseada".

La lesión también le enseñó la cara más fría del fútbol profesional: "Te has lesionado la rodilla… que pase otro. Tú ya no vales". Para Valdés, esa experiencia fue una cura de humildad y un recordatorio de que la fuerza de voluntad es la única herramienta para seguir adelante.

En uno de los pasajes más impactantes, Valdés confesó que no volvería a ser portero. "Me hicieron creer que servía para esto", dijo, revelando que desde los 8 hasta los 18 años jugar bajo palos fue "un sufrimiento constante de algo que no me gusta hacer y que no entiendo".

La presión, el miedo y la incomprensión marcaron su infancia y juventud. Incluso llegó a plantearse dejar el fútbol a los 18 años, hasta que la terapia le permitió "ver la portería de otra manera".

La fama, un foco que nunca quiso

Valdés también se mostró crítico con la exposición mediática: "No me gusta la fama. Cuando se apague la luz, yo estaré con los niños". Su deseo, ya retirado, es mantenerse lejos del ruido y dedicarse a enseñar, a compartir experiencias con quienes empiezan desde la honestidad del deporte base.

El exguardameta recordó episodios duros, como la infección que sufrió a los 12 años y que casi le cuesta la pierna. También habló de su carácter, de su mujer Yolanda: "merece el mayor de los trofeos por aguantarme" y de los niños que le escriben mensajes que él asegura leer siempre.

Víctor Valdés y su mujer en la gala

Víctor Valdés y su mujer en la gala / INSTAGRAM

Aunque su relación con la portería fue tormentosa, su palmarés es incontestable: tres Champions, seis Ligas, dos Mundiales de Clubes, dos Copas del Rey, dos Supercopas de Europa, seis Supercopas de España y cinco Trofeos Zamora. Además, formó parte de la selección campeona del mundo en 2010 y de la Eurocopa 2012.

Víctor Valdés - España - Sudáfrica 2010

Víctor Valdés - España - Sudáfrica 2010 / .

Un personaje excéntrico y único

Ya como entrenador, dejó huella por su carácter peculiar: música techno a las 10 de la mañana, un cartel de "cuidado con el perro" en su vestuario o una réplica de la Copa del Mundo presidiendo su despacho. También mostró una sorprendente crítica hacia su sucesor en el Barça, Marc André Ter Stegen, al que consideraba "mucho humo".

Víctor Valdés, en su etapa como técnico del Barça

Víctor Valdés, en su etapa como técnico del Barça / .

Ahora, con la perspectiva que da el tiempo y ya alejado de los terrenos de juego, las palabras de Víctor Valdés resuenan como una reflexión profunda sobre la salud mental, la fama y la identidad. Su historia demuestra que incluso quienes parecen invencibles libran batallas invisibles.

Fuente: Sport