Cuatro pilares
Las claves del método Fuentes: la revolución que ha cambiado la natación artística española
El objetivo de la exnadadora no es únicamente ganar más medallas, sino redefinir el éxito y demostrar que se puede llegar a la élite sin convertir el sufrimiento en el único camino posible.
Andrea Fuentes, seleccionadora española de natación artística: "Vamos a inspirar a todo dios, es mucho más bonito que ganar el oro"
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Andrea Fuentes, durante un entrenamiento en el CAR de Sant Cugat. / JORDI COTRINA / EPC

Andrea Fuentes ha revolucionado la natación artística española. No solo a nivel de resultados, sino en el propio concepto del éxito. Desde que asumió la dirección de la selección nacional en noviembre de 2025, la catalana ha impulsado una revolución que no se ha quedado en las coreografías, sino en la manera de entender el alto rendimiento. Su objetivo no es únicamente ganar más medallas, sino redefinir el éxito y demostrar que se puede llegar a la élite sin convertir el sufrimiento en el único camino posible. "A mí me da igual el oro. Vamos a inspirar a todo dios. Es mucho más bonito que una medallita ahí en la pared", resumía la seleccionadora en una entrevista concedida a este diario meses atrás.
Durante décadas, la natación artística ha convivido con una cultura donde la disciplina extrema, la presión constante y el sacrificio absoluto, puntos claves del método de Anna Tarrés (seleccionadora entre 1997 y 2012), se entendían como requisitos inevitables para alcanzar la excelencia. Fuentes decidió romper con esa idea incluso antes de regresar a España. Su experiencia como seleccionadora de Estados Unidos fue el laboratorio donde comenzó a construir una manera distinta de liderar.
El método Fuentes se sustenta en cuatro pilares: autenticidad, unión, determinación y positividad
"Tenía muy claro que aunque no tuviera resultados seguiría siempre en esta línea. No me cambiaría al otro lado", afirmó la exnadadora que conocía de primera mano cómo era trabajar bajo presión. Su filosofía, plasmada en el libro 'Mentalidad, propósito, pasión: Cómo conseguir tus metas disfrutando del proceso' (Ed. Espasa) parte de la sencilla premisa de que el respeto hacia las personas no es incompatible con la máxima exigencia deportiva.
El equipo por encima de todo
El método Fuentes se sustenta en cuatro pilares: autenticidad, unión, determinación y positividad. La seleccionadora defiende que cada deportista potencie aquello que la hace única, fomentando una comunicación abierta y transparente en la que entrenadora y nadadoras compartan también sus dudas y vulnerabilidades. En un deporte colectivo como la natación artística, considera además que el equipo siempre debe estar por encima de las individualidades: "El equipo que va a nadar unos Juegos Olímpicos no es el de los mejores individuos, sino el que conforma el mejor equipo".
La determinación, entendida como la capacidad de mantener el compromiso cuando desaparece la motivación inicial, y una positividad basada en aprender de los errores en lugar de castigarlos completan su filosofía. "No hablo de un optimismo superficial. Los errores son información, no fracasos", resume Fuentes.
Ese cambio de mentalidad también se refleja en los entrenamientos. La seleccionadora ha sustituido parte de las dinámicas tradicionales por juegos, retos y "misiones especiales", apostando por reforzar los aciertos antes que penalizar los fallos. Aunque insiste en que el deporte de élite seguirá siendo física y mentalmente exigente, defiende que ese esfuerzo debe desarrollarse siempre en un entorno respetuoso, positivo y divertido, con el objetivo de que las nadadoras terminen la temporada pensando: "Lo volvería a hacer", y no "por fin se ha acabado".
La revolución también está debajo del agua
La transformación no se limita a la gestión del grupo. También ha llegado a la propia competición. Mientras buena parte de la natación artística internacional continúa aumentando la dificultad mediante apneas cada vez más largas y ejercicios más extremos, España ha decidido ir en dirección contraria. La nueva línea de trabajo reduce el tiempo bajo el agua para proteger la salud de las nadadoras, incrementa los movimientos en superficie y concede un mayor protagonismo a la impresión artística.
La rutina técnica de equipos "HOPE", presentada esta temporada y con la que España se alzó con la plata este martes, simboliza esa filosofía. Más que una coreografía, representa una declaración de intenciones: demostrar que la creatividad, la ejecución y la emoción también pueden competir contra la máxima dificultad. Sin embargo, cambiar un paradigma implica asumir riesgos. Puede significar perder medallas mientras se consolida una nueva manera de competir. Algo que a Fuentes no le preocupa: "Me da igual quedar terceras de Europa si gracias a eso traemos esperanza al mundo."
Paradójicamente, los resultados también están acompañando. Nueve medallas en el Mundial de Singapur, otras ocho en este último Campeonato de Europa y un equipo que vuelve a situarse entre las grandes referencias internacionales que ahora tan solo esperan que otros países decidan seguir ese camino.
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