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Estudios

El 63% de los españoles asegura que el momento más emocionante de su vida ocurrió en un evento deportivo o musical

El 63% de los españoles sitúa su momento de mayor euforia en un evento deportivo o musical y el 71% asegura haber conectado con desconocidos durante una experiencia en directo, los porcentajes más altos del estudio de Legends Global

MADRID, 20/07/2026.- Aficionados asisten al recorrido que realizan los jugadores de la selección española para celebrar el campeonato del mundo tras derrotar en la final a Argentina. EFE/Borja Sánchez-Trillo.

MADRID, 20/07/2026.- Aficionados asisten al recorrido que realizan los jugadores de la selección española para celebrar el campeonato del mundo tras derrotar en la final a Argentina. EFE/Borja Sánchez-Trillo. / Borja Sanchez-Trillo / EFE

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Begoña González

Begoña González

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Hay partidos que se olvidan y otros que permanecen para siempre y lo mismo ocurre con los conciertos. No necesariamente por el resultado, sino por dónde se estaba, con quién se compartió o por la reacción de quienes estaban alrededor. En España, esa capacidad del deporte para convertirse en un recuerdo colectivo tiene una fuerza especial. El 63% de los españoles asegura que el momento de mayor euforia de su vida ocurrió durante un evento deportivo o musical en directo, el porcentaje más elevado de los cuatro países analizados en el estudio The Goosebumps Effect, elaborado por Legends Global.

El dato sitúa a España por delante de Reino Unido, Portugal y Suecia y refleja hasta qué punto el deporte en directo forma parte de la experiencia emocional de los aficionados españoles. No se trata únicamente de acudir a un estadio para ver un partido. El acontecimiento se convierte en un espacio para compartir emociones, reforzar vínculos y generar recuerdos. España también lidera la clasificación en otro indicador especialmente significativo: el 71% de los encuestados afirma haber conectado con personas desconocidas durante un concierto, un partido o un gran evento, frente al 63% del Reino Unido, el 60% de Portugal y el 65% de Suecia.

Es, probablemente, una de las características que mejor define la manera en que se vive el deporte en España. La emoción no termina en el asiento ni se limita a quien tiene una entrada. Un partido puede empezar mucho antes de llegar al estadio y prolongarse después en bares, plazas, hogares o reuniones familiares. El acontecimiento deportivo funciona como un punto de encuentro social. Nuno Moura, Managing Director Iberia de Legends Global, considera que esa dimensión colectiva ayuda a explicar los resultados españoles. "Los datos de este estudio confirman que en España el deporte es mucho más que una competición", explica. "No recordamos solo el resultado de un partido; recordamos dónde estábamos, con quién lo vivimos y cómo nos hizo sentir".

El estadio como lugar de encuentro

La particularidad española no se limita a la intensidad con la que se viven los grandes acontecimientos. También se refleja en la elevada frecuencia con la que los ciudadanos participan en ellos. El 86% de los españoles afirma haber asistido a una experiencia en vivo durante el último año, mientras que el 83% de los participantes asegura que continúa priorizando este tipo de experiencias incluso en un contexto económico complicado.

El deporte ocupa así un espacio que va más allá del entretenimiento. El 90% de los encuestados considera que las experiencias en vivo fortalecen el sentimiento de pertenencia, el 95% cree que ayudan a conectar a personas de diferentes culturas y orígenes y el 85% asegura sentirse más feliz y optimista después de acudir a un evento.

En el caso español, esa conexión social puede verse amplificada por una cultura deportiva especialmente pública. El fútbol, por ejemplo, no se consume únicamente dentro de los estadios: se comparte en espacios públicos, en familia y entre amigos. Las rivalidades y las identidades asociadas a los clubes contribuyen además a elevar la carga emocional de cada partido. Esa combinación de identidad y dimensión social ayuda a explicar por qué España obtiene el porcentaje más alto de los cuatro países cuando se pregunta por la conexión con desconocidos.

El aficionado español paga por sentir

La fortaleza de ese vínculo también tiene una dimensión económica. El estudio señala que el 83% de las personas sigue priorizando las experiencias en vivo pese a la incertidumbre económica y una de cada cuatro estaría dispuesta a renunciar antes a otros gastos que a este tipo de acontecimientos.

Para el deporte, esto significa que la relación con el aficionado no depende exclusivamente de ganar o perder. El resultado sigue siendo fundamental, pero la experiencia puede reforzar el vínculo con el club incluso cuando el marcador no acompaña.

"Para mí, es posiblemente más importante que los resultados", sostiene Moura cuando habla del sentimiento de pertenencia. Un aficionado que siente que forma parte de una comunidad tiene más posibilidades de mantener su relación con un club durante los malos momentos, llevar a sus hijos al estadio o seguir vinculado a él durante décadas.

El factor que España no puede perder

La tecnología será otra de las herramientas para mejorar la experiencia, pero no debería convertirse en el protagonista. Su función, según Moura, debe ser facilitar la vida al espectador: agilizar el acceso, la orientación dentro del estadio o los servicios de restauración, de manera que el aficionado pueda concentrarse en el acontecimiento. También puede utilizarse para generar expectación antes del partido y prolongar la experiencia después.

Porque la verdadera ventaja del deporte en directo continúa siendo algo que ninguna tecnología puede fabricar: la incertidumbre y la reacción colectiva. Un gol en el último minuto, una remontada inesperada o una victoria que nadie esperaba generan una emoción que se contagia por la grada. El momento no se puede programar. Lo que sí pueden hacer los organizadores es crear las condiciones para que esa emoción tenga el máximo impacto.

Moura identifica cuatro elementos: incertidumbre sobre el resultado, un público suficientemente implicado para que la emoción se propague, un entorno que no distraiga al aficionado y algo que permita conservar el recuerdo una vez terminado el acontecimiento.

Y España parte con una ventaja clara. Es el país del estudio donde más personas dicen haber conectado con desconocidos en experiencias en directo y donde más ciudadanos sitúan su mayor momento de euforia en un evento deportivo o musical.

La cuestión para los clubes, estadios y organizadores españoles será ahora cómo aprovechar esa cultura de la emoción sin desvirtuarla. Porque un gran evento deportivo no puede garantizar un gol histórico, una remontada o una celebración inolvidable. Pero sí puede conseguir que, cuando suceda, todos los que estén allí sientan que forman parte de algo que merece la pena recordar.

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