Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Apunte

El cariño verdadero, por Carme Barceló

Messi se despide llorando del Barça el 5 de agosto de 2021.

Messi se despide llorando del Barça el 5 de agosto de 2021. / REUTERS / ALBERT GEA

Llámenme romántica, pesada o masoquista pero cuando llega el 5 de agosto me inundan los recuerdos como a Messi las lágrimas en su -obligado y no deseado- adiós al Barça. Como olvidar aquel caluroso día en el que, inexorablemente, supimos que Lionel, nuestro Leo, dejaría de ser jugador del club de su vida. Diecisiete años cumplía el argentino vistiendo la camiseta azulgrana y toda una evolución personal y profesional que aquí vivimos como si fuera parte de la familia.

Desde la extrema timidez de los primeros años, la eclosión, los vómitos, la familia que crecía y unos niños con los que entonaba canciones en catalán, los balones de oro, la camiseta al viento en el Bernabéu, las lesiones, el vía crucis con la selección de Argentina, el burofax, los cientos de goles y de asistencias, los baberos lavados y vueltos a poner un día tras otro para sentirle, aplaudirle, enamorarnos, alucinarnos y hacernos sentir a todos todopoderosos con un balón en los pies.

El renacimiento

Tras aquel 5 de agosto le vimos llegar a un PSG que ya sabíamos que se le iba a indigestar. Por lo deportivo y por lo personal. Aterrizó en Miami, intentó volver a casa y, a partir de ahí, el renacimiento. Asistimos a su propia revolución, a esa demostración de supervivencia y que, para romper todas las frías estadísticas de los despachos, resurgía un nuevo Messi que ganaba un Mundial en Qatar y llegaba a la final de otro dejando ojipláticos a todos en el camino.

En plena vorágine mundialista, volvió a recordar al Barça y a mostrarle su cariño. Su amor verdadero. El que solo reconoces cuando, como a él, se te pone la piel de gallina entrando de noche y sin aviso en un Camp Nou en obras, invirtiendo en ‘tu’ Castelldefels donde prometiste a tus hijos que volverías, vinculándote a Cornellà y, sin que nadie lo sepa, seguir pendiente de algunos de los que fueron arte y parte en tu vida y en la de tu familia. Aquí. Pegadito al Garraf.

Ese mismo 5 de agosto escucho a Ferran demandando cariño al FC Barcelona y hablando de sueños por cumplir. Solo le pido que baje a la tierra tras ese gol extraordinario y que lea a Leo entre líneas. Que llore ya sería demasiado.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS