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MUNDIAL DE MOTOGP

Marc, el miniyo de 9 años que imita a Márquez: "Me encanta cómo te enseña a pilotar"

En la vida para que te ocurran cosas mágicas, no solo debes merecerlas sino tener suerte. Como la que tuvo el pequeño Marc Solés, de 9 años, piloto de las pequeñas categorías que, de pronto, se encontró, en Motorland, con diez de los mejores pilotos del mundo, entre ellos los hermanos Marc y Àlex Márquez.

Clase magistral de Márquez

Clase magistral de Márquez / Marc Solès

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Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

PALMA
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Un Marc tiene 33 años; el otro Marc, solo 9. Un Marc ha sido nueve veces campeón del mundo de motociclismo; el otro Marc, ni lo sueña (de momento), solo se divierte. Un Marc pilota motos de 1.000cc, auténticos monstruos de la velocidad; el otro Marc pilota ‘motitos’, minimotos, de 110cc, suficientes para ser veloz, muy veloz.

Un Marc lo sabe todo, aunque asegura que cada día aprende algo; el otro Marc es una esponja, solo vive para aprender, en el cole, en casa y en la pista. Un Marc simula estar de vuelta de todo y no es cierto, que va, que va; el otro Marc sigue entreteniéndose con la moto, bajo la supervisión de papá Marc, vaya otro Marc.

Un Marc venía de vacaciones, más cortas de lo habitual pues quería seguir entrenándose y recuperándose de su hombro derecho. Estamos hablando, cómo no, de Marc Márquez Alentá, que se presentó en el circuito de Motorland (Alcañiz, Aragón) para probarse con la Ducati V2 Panigale, una moto de calle lo más parecido a su ‘Desmosedici’ de MotoGP. El otro Marc, de apellido Solés, se acercó al circuito maño para probar algunas cosas nuevas en su minimoto de 110cc.

“Habíamos corrido, el fin de semana anterior, una prueba del Campeonato de España de Minivelocidad”, explica papá Solés a El Periódico sobre la sorpresa que se llevaron él y su miniyo, el pasado jueves, cuando regresaron a Motorland, tras dormir en el camping del circuito. “Llegamos, como siempre, muy pronto, a las ocho o así y, de pronto, empezamos a ver un convoy de furgonetas y coches. Y empezaron a salir de los automóviles Marc y Àlex Márquez, David Alonso, Máximo Quiles…qué sé yo, todos. Mi Marc alucinaba, no se lo podía creer”.

"Todo muy correcto"

Total que los Solés se pusieron manos a la obra, cogieron sus bártulos, prepararon su moto y se pusieron a dar vueltas. Cuando los campeones estaban ya listos para empezar a entrenarse, algunos periodistas le pidieron al miniyo que se apartara porque querían hacerle una fotos al joven de Cervera (Lleida), lo que, al parecer, no le gustó demasiado al campeonísimo. “Todo muy correcto, ojo, todo muy correcto”, dice el papá.

Lo cierto es que Marc (Márquez, sí) se interesó desde el minuto uno por el chaval y sus maneras. Papá Solés se acercó un momento al grupo de campeones y les comentó que “si molestamos, si Marc no puede seguir entrenándose, dando vueltas a la pista, nos vamos, no hay ningún problema”, sugirió. Y Marc le dijo: “No, no, ni hablar, podemos ir con cuidado, no hay problema, no venimos a hacer carreras”.

Marc Márquez dio, el jueves, un par de clases magistrales al pequeño Marc Solés, piloto de 9 años, al que se encontró en Motorland. Y, además, salió a la pista con él para, a continuación, sugerirle algunas correcciones en su pilotaje. El miniyo aún no sale de su asombro.

Lo cierto es que se produjo una preciosa convivencia entre todos: los grandotes, los campeones, los profesionales y el miniyo. “La verdad es que Marc aún está alucinando de lo que le ocurrió”, continúa explicando papá Solés. “Póngase en su lugar", me comenta el mayor de los Marc. "Tiene nueve años, disfruta con las motos, sabe que lo importante son los estudios, pero el niño se lo pasa muy bien sobre la moto. Somos de Torroella de Montgri y el día que se nos ocurre volver al circuito para probar unas cosillas, va y nos tropezamos con diez de los mejores pilotos del Mundial y, encima, con los Márquez, campeón y subcampeón del mundo. ¿Usted cree que puede haber mejor sueño, perdón, realidad, para un niño como Marc? Pues no, no lo hay”.

"Disfruta, hazlo convencido"

En uno de los parones del entrenamiento, Marc llamó al pequeño Marc y le dio cuatro o cinco consejos. Fundamentalmente que disfrute sobre la moto, que no persiga nada que no sea pasárselo bien y, sobre todo, que piense muy bien los riesgos que toma. Y, sí, claro, algún truquito le enseñó para ser más rápido. “Por ejemplo, cuando llegues a una curva, trata de subirte ligeramente al piano, que tu rodilla acaricie el piano pues trazarás mucho mejor y saldrás con más tracción de la curva. Pero, sobre todo, hazlo convencido, decidido”.

Marc Márquez posa junto a Marc Solés, en Motorland (Aragón).

Marc Márquez posa junto a Marc Solés, en Motorland (Aragón). / MARC SOLÉS

No acabó ahí la cosa. Después de esa pequeña charla, que se repitió luego un poquito más breve, Marc le pidió al miniyo que se subiera a su minimoto y saliese delante de él. "¿Delante tuyo", le dijo el peque. “Sí, sí, voy a dar dos o tres vueltas detrás de ti y, luego, seguimos hablando”. Y, sí, así fue, Marc persiguiendo a Marc, Marc trazando delante de Marc, Marc ganando a Marc. Y papá Solés con la boca abierta durante dos horas.

“Qué buena persona es, es un señor, ha sido estupendo, ha sido una sorpresa, me encanta cómo te enseña a pilotar”, comentó el pequeño Marc a El Periódico. “Pensábamos que no nos encontraríamos a nadie y, ya ve, aparecen buena parte de nuestros ídolos, todos aquellos pilotos a los que admiramos los niños”.

El miniyo, todo hay que decirlo, se guardó el secreto de que él siempre ha tenido como ídolo a Valentino Rossi. ¡Uf!, cómo decirle eso a Marc Márquez. “No, no, no se lo dije, pero, desde hoy, yo soy de Marc Márquez…y otro poquito de Valentino”. Lo que no sabe Marc Solés, niño, hijo, pilotito del Campeonato de España de Minivelocidad (MiniGP 110) y del Campeonato de Catalunya de Promovelocidad (Promo RACC) es que la habitación del mayor de los Márquez, en Cervera, estaba llena de fotos del ‘Doctor’. Luego, pasó lo que pasó.

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