RITMO DE CAMPEONA (2)
Entrenamos con Martina Capdevila, capitana del KH-7 BM Granollers: "Soy una persona con la mente muy fría, pero los deportistas somos una montaña rusa"
Así es un entrenamiento de élite en el Pavelló Municipal de Granollers con Martina, quien luce el brazalete de capitana del equipo femenino de la ciudad. Además del balonmano, la comunicación es su otra gran pasión. Dos profesiones que combina en su día a día.
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Ritmo de campeona #2 | Balonmano con Martina Capdevila / Jordi Otix y Patricio Ortiz

La inmensidad del pabellón impresiona. Martina Capdevila (Granollers, 2001) me espera en la banda, junto al cesto de balones, con una sonrisa en la cara. Ha pisado cientos de veces esa pista, la del club, el KH-7 BM Granollers, que la vio crecer, formarse, hasta convertirse en su capitana. La pasada temporada pensó en cambiar de rumbo en su carrera, pero la cosa no salió como esperaba y se quedó en casa. Donde su familia asiste al pabellón cada fin de semana y donde nos recibe para hacer un entrenamiento.
¿De dónde te viene el balonmano?
Pues mira, la verdad que yo vengo de una familia que siempre ha jugado a balonmano, de hecho mi abuelo fue uno de los fundadores de este club, después empezó mi madre y ya de allí los cuatro hermanos y yo, que ahora soy la única que queda jugando así a nivel profesional. Te diría que me viene de familia, al final en la ciudad sí que es verdad que es el deporte que más se lleva, pero yo empecé por mi abuelo, mi madre y de allí pues ha seguido la saga. Mi familia en esto no me ha puesto nunca mucha presión, yo de hecho empecé jugando a tenis porque mi padre viene del mundo del tenis y también hacía sincro, pero me di cuenta de que lo mío era un balón. Venia aquí al Palau a ver los partidos de mis hermanos y vi que esto era lo mío.
¿Cómo has cambiado de la niña que empezó aquí con 7 años a la que hoy está aquí con nosotros en EL PERIÓDICO charlando de su carrera? ¿Cómo has evolucionado y qué queda de esa niña?
He crecido un montón. Es lo que te decía: gracias a lo que rodea este club, a la gente, a mi familia, he dado pasos adelante que me han llevado hasta aquí. Siempre he conservado un poco los mismos valores de sobre todo pasármelo bien cuando estoy en la pista y cumplir con todos los aspectos de mi vida también a nivel de estudios, a nivel de amistades. Siempre he intentado compaginarlo todo al máximo para estar bien mentalmente y llegar hasta donde he podido llegar.

Martina Capdevila, jugadora de balonmano, junto a Laia Bonals. / Jordi Otix / EPC
*Lo primero es ponerse cera en las manos. Para que el balón no se resbale, pero la pasta dificulta aún más a una principiante votar el balón e intentar acertar a portería. Practiamos los pases, los botes y la manera de encarar a portería. Sin duda, parece mucho más sencillo desde la grada.
Eres la capitana del club de tu vida, no sé cuánta gente puede decir eso y vivirlo de esta manera en que lo haces tú, que es con un sentimiento de pertenencia tan grande.
Para toda niña que empieza en este club su sueño es llegar al primer equipo, pero sí que es verdad que por en medio pasas por muchas etapas: campeonatos de España, de Catalunya... Luchas, luchas, luchas para llegar aquí, era mi sueño y lo conseguí. Después, también tenía el sueño de ser la capitana del equipo y al final lo conseguí. Ahora existe mucha responsabilidad pero, como te decía, soy muy positiva. Al final creo que la gente del equipo confía en mí, el club también y estoy aquí muy contenta. El sentimiento de pertenencia de este club, de esta ciudad, lo llevo muy adentro. Lucho cada partido y cada entreno porque sé que este club me lo hago bastante mío, mi hermana también fue capitana del primer equipo y es un orgullo para mí llevar el brazalete.
*En el concurso de tiros, la cosa se complica un poco más. Martina no tiene suficiente con intentar que una servidora aprenda a marcar gol, sino que quiere montar una competición para darle al travesaño y desde lejos. La capitana del KH-7 BM Granollers disfruta sobre la pista, así lo transmite, pero no negocia buscar la excelencia en cada entrenamiento y partido. Eso sí, todo ello le ha conllevado muchos sacrificios.

Martina Capdevila,jugadora de balonmano española con Laia Bonals / Jordi Otix / EPC
¿Cuántas renuncias hay detrás del día a día?
- Hay mucho sacrificio. A mí personalmente lo que más me cuesta de ser deportista de élite es el renunciar a otras cosas que la vida te puede dar: experiencias como viajes, cosas con amigos, otras experiencias que sabes que la gente "normal" puede vivir y a las que tú has tenido que renunciar. Yo, por ejemplo, desde muy pequeñita por temas de selección, pretemporadas y cosas similares, he renunciado a muchos veranos y a muchos inviernos, entonces son cosas que te vas dando cuenta de que te estás perdiendo pero que a la vez piensas que ya te llegará un día para vivirlo. Hay que aprovechar ahora esto.
Como jugadora de balonmano, ¿se puede vivir del deporte siendo mujer?
Sí, hay diferencias a nivel de sueldos entre hombres y mujeres, para qué engañarse. Pero sí que es verdad que estamos dando pasos adelante y hay que seguir con ello, pero cuesta. Hoy en día incluso en hombres te diría que muy pocos pueden vivir de esto y menos en el país donde estamos. Es una pena, vemos que en nuestras ligas a veces la gente se marcha fuera por tal de poder vivir de ello. Es muy importante seguir dando visibilidad al deporte femenino sobre todo y también en esta liga.

Martina Capdevila,jugadora de balonmano española con Laia Bonals. / Jordi Otix / EPC
Es una realidad transversal en todo el deporte femenino. Y el balonmano no es una excepción. Por ello, apostaste por una formación fuera de la pistas en el mundo de la comunicación.
Siempre decía que me quería dedicar a algo que no estuviese relacionado con el deporte. Decidí tirar por el mundo de la comunicación porque me gustaba mucho cómo hacer ver en el mundo las cosas que pasaban o cómo hacer publicidad de algo que a lo mejor no es tan visual. Terminé la carrera ya hace unos años y ahora estoy estudiando un máster. Me encantaría en un futuro combinar las dos profesiones.
¿Cómo atisbas ese futuro?
La verdad es que siempre he tenido muy claro que no quiero intentar apurar al máximo mi carrera porque después creo que es muy difícil entrar en el mundo laboral. Tengo compañeras que lo han sufrido, ejemplos de grandes jugadores y jugadoras que se lo están encontrando, pero sí que hasta que pueda compaginar las dos cosas me gustaría hacerlo, al final creo que tanto físicamente como también para la salud mental el deporte a mí me da muchísimo.
¿Cómo cuidas tu salud mental?
Es un tema muy complicado, muy difícil. Desde fuera no lo parece, pero los deportistas pasamos unos baches. Somos como una montaña rusa, yo siempre lo digo. Lo mismo estás en la cima como de repente con un partido caes abajo. A veces hemos contado aquí con un psicólogo deportivo, mis padres me ayudan mucho también a verlo de forma fría. Yo soy una persona que tengo la mente muy fría y creo que esto me ha ayudado a poder llegar a donde estoy, a intentar ver que lo que estás haciendo es tu trabajo al final y que te lo tienes que mirar de esa forma y que si hay un día malo no pasa nada, el siguiente día te levantas y es un día nuevo.
Si charlamos dentro de cinco años, ¿de qué estaremos hablando?
Pues a lo mejor estaremos hablando de una Martina ya llegando a su etapa final del deporte, con algunas experiencias más vividas, entrando en el mundo laboral y ya llevando unos años.
Nos citamos en cinco años, entonces.
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