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APUNTE

Los macarrones y el caviar, por Jordi Puntí

Yan Diomande celebra un gol con el Leipzig en la Bundesliga.

Yan Diomande celebra un gol con el Leipzig en la Bundesliga. / FILIP SINGER / EFE

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Jordi Puntí

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Ayer estaba haciendo una de esas siestas de verano, lentas y pegajosas, cuando se me apareció en sueños Josep Pla, con su traje negro y la boina, como en la entrevista con Soler Serrano. Yo acababa de leer que el Real Madrid va a gastarse más de 100 millones de euros en un jugador llamado Diomande. Quizá por eso le pregunté si era hincha de algún equipo. "Sí, claro", me respondió Pla, “lo soy, por este orden, del Palafrugell, el Palamós y el Barcelona”. Entonces le pregunté si no le daba miedo este nuevo Madrid en ciernes.

"Para nada", afirmó Pla, "y se lo voy a argumentar, si me permite, con un símil culinario. El FC Barcelona es un restaurante con un huerto propio, llamado la Masia, donde cultiva varios tipos de verduras y productos básicos, con tanto esmero que cada año le sale una buena cosecha, para consumo propio e incluso para vender. Su chef actual, un teutón fogueado en las cocinas bávaras, va a la Masia y escoge los mejores alimentos, y luego les pide a los dueños que compren en el mercado carnes y pescados de calidad. Así salen unos platos que cumplen con la tradición, sabrosos, pero sin tener que arruinarse. ¿Me sigue hasta ahora?"

El entrenador del Real Madrid, el portugués José Mourinho, durante el entrenamiento celebrado este viernes en el estadio Alfredo di Stefano, en Madrid.

El entrenador del Real Madrid, el portugués José Mourinho, durante el entrenamiento celebrado este viernes en el estadio Alfredo di Stefano, en Madrid. / Victor Lerena / EFE

Le dije que sí. "Bueno. En el Real Madrid, el dueño del restaurante también tiene un huerto, La Fábrica, pero quizá porque no le gustan los procesados industriales, o porque es muy fino, solo compra en tiendas de gourmet: caviar, foie, jabugo, trufa blanca, mangos del Brasil… Todo de la mejor calidad. Y me dirá, ¿qué problema hay con el buen paladar? Bueno, pues que las delicatessen no siempre combinan, y además empalagan. A menudo es más saludable comer un plato de macarrones, un buen bistec con patatas o una merluza con ensalada, y no tener que recurrir al Almax. Además, al frente de su restaurante ha puesto un chef con experiencia, pero ahora lleva años cocinando de menú, sin sorpresas".

Mientras me despertaba de mi modorra, todavía escuché al señor Pla con su monólogo: "Ahora, como yo soy periodista, lo que más me sorprende es el papelón de los medios de la capital, que no hace ni dos meses censuraban las formas del dueño del restaurante y ahora se les hace la boca agua pensando en esos ricos manjares".

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