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Fútbol

El plan de Infantino de privatizar el Mundial pone en pie de guerra al mundo del fútbol

Infantino estudia crear una empresa para gestionar y vender acciones del Mundial

La UEFA promueve una reunión de urgencia de sus miembros y la oleada de críticas contra la FIFA y su presidente se suceden

Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA. / Bradley Collyer/PA Wire/dpa / Europa Press

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Begoña González

Begoña González

Barcelona
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El plan de Gianni Infantino de crear una empresa que se quede con los derechos del Mundial y vender una parte de las acciones a inversores seleccionados por el hermano del yerno de Donald Trump está generando un tremendo revuelo en el mundo del fútbol. Las contundentes y rápidas reacciones de federaciones, organismos internacionales y hasta de políticos que se echaron las manos a la cabeza provocaron que la FIFA detallara una propuesta que se ha encontrado con una enorme hostilidad.

La FIFA publicó un comunicado en el que detalló cuál es el plan que barajan defender ante sus miembros y que han calificado como una de las reformas económicas más ambiciosas de su historia. El organismo presidido por Infantino pretende vender el 20% de FIFA Forward Enterprise (FFE), la nueva filial que busca crear para manejar las operaciones comerciales y los eventos de la organización, como el Mundial.

En un explicativo publicado en su página web que resume de manera didáctica la información publicada hasta la fecha, la FIFA aseguró que la nueva filial está valorada en unos 20.000 millones de dólares, de acuerdo a J.P. Morgan. La iniciativa deberá ser aprobada por las 211 federaciones.

The Times ha avanzado que el presidente de la FIFA ha dado un plazo de 53 días a las federaciones que conforman el organismo para decidir si respaldan la iniciativa. Según sus cálculos, cada federación podría recibir hasta 20 millones de dólares entre 2027 y 2030, una cifra que aumentaría a 22 millones entre 2031 y 2034 y alcanzaría los 24 millones en el ciclo 2035-2038. Si la rechazan, la financiación se reduciría hasta los 2.700 millones, cerca de un 75% menos. Fuentes citadas por el periódico británico califican esa presión económica como un intento de "soborno".

De ser aprobado, el proyecto supondría un cambio profundo en el modelo económico de la organización, que hasta ahora era considerada sin ánimo de lucro. Aunque la FIFA como tal lo seguiría siendo y conservaría el control sobre las competiciones y la regulación del fútbol internacional, la nueva empresa que propone Intantino no lo sería.

Esa filial propiedad al cien por cien de la FIFA concentraría toda la actividad comercial de la organización. En ella se integrarían los ingresos procedentes de los derechos audiovisuales, los patrocinios, la venta de entradas, las licencias comerciales y otros negocios vinculados a las competiciones organizadas por la FIFA. Esta sociedad permitiría incorporar inversores externos mediante la venta de participaciones minoritarias. Con ello, la FIFA calcula que podría captar hasta 4.200 millones de dólares el primer año, lo que situaría el valor de la nueva empresa en torno a los 20.000 millones.

En su comunicado, el organismo insiste en que estos inversores no adquirirían ninguna participación en la FIFA como institución ni tendrían capacidad para intervenir en las decisiones deportivas. Según el planteamiento descrito, la organización mantendría el control absoluto sobre el calendario internacional, la organización de los torneos, las normas del juego y la gobernanza del fútbol mundial.

Falta de transparencia

Sin embargo, el fondo de la propuesta ha quedado eclipsado por las críticas al procedimiento seguido por la FIFA. La UEFA fue la primera en mostrar su rechazo al considerar que Infantino pretende cruzar "una línea que nunca se debería cruzar". Este miércoles fue más allá y ha planteado una guerra directa y frontal. Ha convocado a sus 55 miembros de urgencia para plantear medidas extraordinarias. El organismo presidido por Aleksander Ceferin defendió que "nadie es propietario del fútbol" y que no corresponde a la FIFA vender participaciones de la Copa del Mundo, considerada el principal activo del fútbol internacional. "La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos", han añadido en un nuevo comunicado.

A esas críticas se unieron posteriormente las de varias confederaciones y federaciones nacionales de fútbol, así como desde distintos dirigentes del deporte. El presidente de LaLiga, Javier Tebas, acusó a la FIFA de utilizar la promesa de una mayor financiación para tratar de recabar apoyos y aseguró que "el desarrollo no puede utilizarse para comprar votos ni silencios".

El conflicto ha saltado a la arena política y el Gobierno laborista del Reino Unido ha terciado contra la idea. Andy Burnham, el nuevo primer ministro británico, ha colgado un mensaje en las redes sociales contundente: "El fútbol no pertenece a los inversores. Pertenece a las personas que llenan las gradas semana tras semana, llueva o haga sol. El Mundial no es un producto. Es la mayor competición del deporte y nunca fue propiedad de nadie. Que vistan el trato como quieran. Una vez has vendido una parte, has vendido todo".

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