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Andà p'allá, bobo

Todo el mundo quiere a Ferran Torres, menos el Barça

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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Es posible que la tesis saque de quicio, como es habitual, a algunos de los responsables del FCBarcelona. Es posible que todos ellos, desde Joan Laporta a Bojan Krkic, pasando por el expresidente Rafa Yuste, Alejandro Echevarría, ya presentado en EEUU, México y Canadá como la mano derecha del presidente (sin cargo alguno), Deco y, por supuesto, el asesor presidencial Enric Masip, digan que semejante afirmación es una auténtica ida de coco de quien esto escribe. Bueno, lo han dicho ya tantas veces, que una más no importará.

Pero es evidente que al Barça, bueno, a los que dirigen el Barça, no les interesa Ferran Torres. No lo quieren, no les parece un gran futbolista y, mucho menos, un gran goleador. Es más, todo lo que está ocurriendo con este chico que, a meses de quedar libre y poder negociar (libre) con quien quiera, aún no se sabe si se quedará, si le renovarán o si lo traspasarán, resulta esperpéntico.

Desde que Lewandowski dijo que se iba (o le enseñaron la puerta), el Barça necesita (no sé si lo busca, la verdad) un 9. Bueno, pues tiene en nómina, es suyo, lo ha sido siempre, al mejor del mundo (y del Mundial), al tipo que metió el gol de la Copa del Mundo, al futbolista que bordó la segunda estrella sobre el escudo de España y lo han puesto en el mercado. Ahora que vive su mejor momento, parece que les sobra.

Ferran Torres, con la Copa del Mundo conquistada en la final frente a Argentina.

Ferran Torres sostiene la Copa del Mundo. / JEAN CATUFFE / DPPI

Todo esto pasa porque Hansi Flick quiere, porque el entrenador mágico (incontestable) no cree imprescindible a Ferran para ganar la Champions, que es el único trofeo que tiene valor desde ¡ya! Si Flick lo considerase imprescindible, Ferran ya hubiese renovado…antes de ser convocado por Luis de la Fuente para viajar a EEUU.

Porque hay una señal mucho más sospechosa que todo este ruido: ni Laporta, ni Yuste, ni Echevarría, ni Deco, ni Bojan, ni siquiera Masip, que también valdría, han salido a desmentir que quieren vender a Ferrán, que está en el mercado. Es decir, nadie ha aparecido en todos esos escenarios en los que se mueven, divierten y persiguen micrófonos, para decir “¡señores, por favor, dejen de escribir y decir tonterías: Ferran se queda en el Barça!” No, no, ni una palabrita.

Y, dígame, si usted fuese Ferran Torres, se supiese un futbolista reconocido por todos, capaz de conquistar, usted solito, con un chupinazo tremendo con su zurda la Copa del Mundo y ser elevado a los altares, y, de pronto, viese que, antes de renovarle, lo primero que hace el Barça es fichar dos delanteros, como Gordon y Adeyemi, por un montón de millones de euros, ¿qué pensaría? Pues eso, que no le quieren, que le están abriendo las puertas.

Si de verdad, el Barça no estuviese pensando en sacarse a Ferran Torres de encima, saldría cualquiera de sus responsables, cualquiera, Laporta, Yuste, Echevarría, Deco, Bojan, hasta Masip, y dirían "¡señores, dejen de escribir tonterías, Ferran se queda!" Y no lo han dicho, no.

Porque, miren, lo de Julián Álvarez no se va a producir. Lo de Julián Álvarez, se lo dije el pasado 24 de junio, es un show más del área deportiva del Barça o del propio Joan Laporta que, encima, va lanzando ultimátums al Atlético de Madrid cuando, quién tiene la sartén por el mango, es Miguel Ángel Gil Marín y sus inversores norteamericanos.

Al jugador, que, como se ha comprobado en otros muchos lances de su carrera, está asesorado por el enemigo, solo le quedan un par o tres de vías. Una, pedir perdón y quedarse en el Atlético. Dos, no presentarse a entrenar y declararse en rebeldía. Y, tres, aceptar ser traspasado al Arsenal o al PSG.

Tras el show que han organizado Gil Marínl, Enrique Cerezo y Mateu Alemany (demanda ante la UEFA incluida) se antoja imposible que se lo vendan al Barça. Porque si Gil Marín, Cerezo y Alemany, después de todo lo que han dicho y hecho, acabasen vendiéndole a Julián Álvarez al Barça, quedarían tan en ridículo, tan descalificados, tan desnudos delante de sus nuevos inversores estadounidenses, que igual hasta perdían el club o sus sillones. Y eso Ferrán Torres, también lo intuye.

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