MUNDIAL DE MOTOGP
Revolución en MotoGP: Marc Márquez, el único campeón fiel a su moto
Ya (casi) no quedan motos por colocar en la parrilla del Mundial de MotoGP de los próximos dos años. Serán motos muy distintas a las actuales, de 1000cc se pasan a 850cc. De los cinco campeones del mundo, solo Marc Márquez sigue fiel a su Ducati. Los demás han cambiado de moto.

'Pecco' Bagnaia y Marc Márquez, líderes de Ducati, se separarán el año que viene. / ALEX FARINELLI

Cuando el pasado 14 de noviembre, Marc Márquez subió al camión blanco, inmaculado, inmenso, discreto, donde suelen estar (cuando van, pues no van siempre) los jefes supremos de Honda Racing Corporation, todos japoneses, claro, en el ‘paddock’ de MotoGP, ya sabía lo que iba a escuchar y, por descontado, lo que iba a explicarles.
Hacía ya muchas semanas que, pese a que el micromundo del campeonato de las dos ruedas iba repleto de ruidos, rumores, noticias falsas y alguna que otra verdadera, el nueve veces campeón del mundo ya había tomado la decisión de que seguiría dos años más con Ducati, la firma que le había permitido alcanzar el máximo sueño de su vida: el título mundial de MotoGP después de cuatro años de auténtico viacrucis. Por cierto, hubo un montón de listos que anunciaron que Márquez se retiraba.
El mayor de los Márquez Alentá aceptó la invitación de sus antiguos jefes, no solo por señorío y caballerosidad, que también, sino porque sigue considerando que Honda es su casa (hay quien piensa aún que el último baile será con Honda) y, por tanto, nunca les dirá que no a los japoneses de la firma alada, le llamen cuando le llamen y le pidan conversar sobre lo que sea.
Marc Márquez estuvo persiguiendo con ahínco una Ducati y, al final, la consiguió para coronarse, de nuevo, campeón del mundo de MotoGP. Ahora, que se siente el líder de Borgo Panigale, siente que está en el equipo ideal.
‘Il Cannibale’ sabía, intuía, sospechaba, que, en la caja fuerte de aquel camión, virtualmente o no, quién sabe, aún estaban guardados “por si acaso, por si, en el futuro, surge la ocasión”, los 15 millones de euros a los que renunció Marc para irse al equipo ‘satélite’ de Ducati, el Gresini Racing Team, y tratar de demostrarse a sí mismo que aún tenía maneras, potencia, velocidad, manos y coraje para reconquistar el título.
En aquella charla de noviembre del pasado año, nunca, jamás, los jefazos japoneses sacaron a colación oferta ni dinero alguno. Hablaron con Marc, le tantearon, querían saber su opinión sobre varios aspectos del Mundial y, sobre todo, del innovador Mundial-2027, con motos de 850cc, menos aerodinámica, menos ayudas al piloto y neumáticos Pirelli. Marc habló de todo y, finalmente, no tuvo necesidad de decir que iba a renovar con Ducati. Ellos, los jefes japoneses, ya lo sabían. O intuían.
"La clave para Marc -dijo una de las escasísimas personas que se mueven junto a Márquez- es sentirse feliz, cómodo y bien tratado allí donde está. Y, en aquel momento y, por supuesto, ahora, él cree que no hay mejor moto, fábrica ni equipo para tratar de ser competitivo y seguir aspirando al título. Lo sabía entonces, lo sabe ahora y por eso ha decidido renovar por dos años más".

Fabio Quartararo está muy cansado de su Yamaha y, la próxima temporada, será la estrella de Honda. / TINO MARTINO
Y así fue como Marc Márquez se convirtió, sin que el resto del mundo lo supiera, en el renovado campeón del mundo. No deja de ser curioso que, con el paso de los meses, ‘ET’ se acabase convirtiendo en el único de los cinco campeones del mundo que hay en la parrilla de MotoGP que sigue fiel a su marca, a su equipo, al proyecto que lo cautivó cuando estaba en Gresini y le ayudó a reverdecer los laureles como el mejor piloto de la historia.
Cuentan, aunque nadie lo ha confirmado (ni falta que hace), que el segundo campeón que decidió solventar su futuro fue el francés Fabio Quartararo (Niza, 20 de abril de 1999), campeón con Yamaha en 2021 (cuando Márquez estaba lesionado) quien acudió a una llamada repentina de los mismos jefes de Honda que se entrevistaron amigablemente con Márquez en Valencia y que, de inmediato, acudieron a asegurarse el concurso del ‘Diablo’ para 2027-28.
No todo el mundo estaba de acuerdo con ese fichaje en el seno del equipo Honda HRC Castrol. Había quien prefería la fogosidad, el atrevimiento, el riesgo, el desparpajo, la determinación de Jorge Martín, pero los jefes japoneses cortaron rápidamente esa posibilidad y le extendieron un contrato, dicen que escandaloso, al campeón de 2021, que lleva un montón de meses renegando de su Yamaha, del proyecto de Yamaha y ha visto abiertas las puertas del cielo (veremos, veremos) con la oferta de la firma alada.
Martín siente que Aprilia prefiere a Bezzecchi y Bagnaia cree que Márquez ya es el jefe de Ducati, por eso 'Martinator' se va a Yamaha y 'Pecco' abraza el mejor contrato, por cuatro años ¡gran conquista!, con la firma de Noale.
Cuentan que el siguiente que se aseguró el futuro fue Jorge Martín (Madrid, 20 de enero de 1998), bicampeón del mundo de Moto3 (2021) y MotoGP (2024). Si Quartararo tenía un montón de razones para descartar la moto de los diapasones, ‘Martinator’ no tenía un solo motivo (alguno secreto habrá, seguro) para abandonar Aprilia, la moto de moda este año, y abrazar la máquina que el ‘Diablo’ desprecia y maldice.
Puede que Martín, que, desde el primer día que se puso el mono negro de Aprilia quiso irse de allí, pensase, no solo en el dineral que le ha ofrecido Yamaha (o eso dicen), sino en el hecho de que, en el 2027, todos empiezan de cero y Yamaha siempre será Yamaha. Cuando ganó con Ducati, se fue a Aprilia y, ahora, que gana con Aprilia, se va a Yamaha. Es evidente que ‘Martinator’ se atreve con todo.
No hay duda que la desazón, la inquietud, la duda, la incertidumbre, que Martín notó, experimentó, en Aprilia desde el primer día es la que ha sentido, en idéntica medida, el italiano Francesco ‘Pecco’ Bagnaia (Turín, 14 de enero de 1997), cuando el ingeniero Gigi Dall’Igna decidió que el hombre del futuro, de su futuro, se llamaba Marc Márquez. E, incluso, en el momento de anunciar su adiós, su cambio a Aprilia, a ‘Pecco’ no le ha costado nada reconocer que “desde la llegada de Marc, todo cambió”.
Cambió porque el bicampeón de MotoGP (2022 y 2023) fue a peor. El muchacho de Cervera, no solo le ganó en la pista, no solo demostró las limitaciones del italiano para evolucionar la ‘Desmosedici’, sino que le comió la moral, la cabeza y lo destruyó moralmente. Eso le hizo pensar a Bagnaia que no podía seguir dos años más junto a ‘ET’ y consiguió, algo que realmente ha provocado la admiración del ‘paddock’ de MotoGP, un contrato de cuatro años ¡cuatro! con Aprilia a un sueldazo enorme. Es más, hay quien piensa que la fábrica de Noale va a tener que convencer al grupo Piaccio de semejante sueldo.

Jorge Martín, en uno de los momentos más felices con Aprilia. / APRILIA RACING TEAM
Y, en medio de toda esta movida, con el 80% de los campeones del mundo no fiándose de su actual moto y tratando de conseguir una mejor (o un contrato mejor), había pilotos de enorme prestigio, ganadores de grandes premios de MotoGP, por ejemplo Maverick Viñales o Alex Rins, que se iban a quedar, como así ha sido, sin moto para 2027-2028.
Y, en ese complicada y delicada situación, estaba el mallorquín Joan Mir (Palma de Mallorca, 1 de septiembre de 1997), vencedor, con una sola victoria, del Mundial de 2020, sin Marc, por supuesto. Mir ha terminado encontrando refugio en el familiar equipo del excampeón desaparecido Fausto Gresini, la cuna de los hermanos Márquez Alentá en su relanzamiento en la máxima categoría.
Mir abandona la atormentada vida (aún le quedan 11 grandes premios para sufrir) en el equipo oficial de Honda, donde también perderá su asiento el italiano Luca Marini, hermanastro del mítico y popular Valentino Rossi. Mir, que acumula 187 grandes premios, 12 vcictorias, 32 podios y solo dos ‘poles position’, fue campeón de Moto3 (sufrió lo suyo, muchísimo, en los últimos grandes premios cuando desperdició varias ‘pelotas de título’) y conquistó la gran corona en 2020. Desde entonces su carrera ha sido muy discreta y, de momento, es de los pilotos que más cae, con enorme diferencia.
Mir, que estaba en la cuerda floja y podía quedarse sin moto para el 2027, como le ocurrirá a Viñales y Rins, ha sido, finalmente, repescado para la categoría reina por la familia Gresini, ocupando la plaza del subcampeón Àlex Márquez, que se va a KTM.
Así pues, de los cinco campeones del mundo de MotoGP que hay en la parrilla, solo Marc Márquez seguirá confiando en la moto (o marca) de este año, en Ducati. Los otros cuatro, por uno u otro motivo, descontento con la moto actual (Quartararo está harto de su Yamaha), descontento por el trato recibido, intuyendo que sus marcas prefieren a su compañero (Martín con Aprilia o Bagnaia con Ducati) o forzados al ser rechazados por su actual equipo (Honda ha descartado a Mir), lo cierto es que han cambiado de marca y equipo.
Y como lo que viene, la próxima temporada, es un cambio revolucionario en las motos a pilotar y, sobre todo, en los neumáticos que es lo único, no lo olvidemos, que tiene contacto con el asfalto (llegan los Pirelli, que sustituirán a los Michelin), todos ellos, incluido el nueve veces campeón del mundo, creen que lo que está ocurriendo este año no tendrá nada que ver, a nivel de rendimiento y competitividad, con lo que ocurrirá con las motos de 850cc. Tal vez por eso, cuatro de los cinco campeón del mundo se han atrevido a cambiar de marca.
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