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Andà p'alla, bobo

Le admiro, señor Pogacar; quiero ser amigo tuyo, Tadej, por Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

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Todo ha sido precioso, ejemplar, maravilloso. Lo que arrancó en Barcelona terminará mañana, en París,con aires celestiales, cómo no, después de haber vivido dos etapas con final en Alpe d’Huez que coronan uno de los Tours más fáciles para el monstruo Tadej Pogacar, pero que demuestra que el ciclismo tiene un montón, un puñado, de muchachos, ¡qué muchachos, señores!, que te hacen pasar parte de las mejores tardes de tu vida frente al televisor.

Vale, sí, muy bien, puede que Pogacar no esté (aún), ¡venga, hombre, Tadej, anímate, vale la pena!, entre los ocho ciclistas ciclistas celestiales que consiguieron ganar las tres grandes pruebas por etapas (Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Alberto Contador, Vincenzo Nibali, Chris Froome y Jonas Vingegaard) y puede que este fenómeno (casi) único viva rodeado de gente que le diga que eso no es importante. Y, sí, sí, lo es, si quieres ser el mejor, debes ganar las tres grandes pruebas, no puedes retirarte sin sumar el Grand Slam. Igual hoy a reservado fuerzas para la Vuelta de este año, igual.

Pero ese muchacho, que decidió el Tour en la primera semana, en sus primeros días, ha hecho cosas para provocar y aumentar la admiración mundial, del mundo del deporte, de cualquier habitante terrenal por más que no sepa de ciclismo. Y, no estoy hablando, no, no, que va, que va, de romper el récord del ‘Pirata’ Pantani en Alp ‘d’Huez, que también, o, insisto, meter minutos y más minutos a sus compañeros de podio de mañana.

Pogacar y Del Toro se abrazan en Alpe d'Huez.

Pogacar y Del Toro se abrazan en Alpe d'Huez. / ASO / CHARLY LÓPEZ

Estoy hablando de algo mucho más admirable. Estoy hablando de ofrecer un bidón de agua a un rival como ha hecho hoy, estoy hablando de detener su ambición de victorias (ya tendrá tiempo de establecer el récord de triunfos en el libro del Tour en los próximos años) para agradecerle a su lugarteniente, a su ángel de la guarda, Isaac del Toro todo lo que ha hecho por él.

La actuación de hoy de Pogacar en la penúltima etapa del Tour es digna de que la pasan en bucle por todas las televisiones del mundo. Es un ejemplo, no solo para su generación y las venideras, no, es un ejemplo para cualquier deportista del planeta Deporte.

Lo sabe ese fantástico, y peleón, y bestia absoluta, y escalador como pocos, Richard Caparaz, lo sabe, sabe que, si Pogacar se lo hubiese propuesto, le hubiera peleado la victoria, sí, también hoy. Como sabe Renco Evenepoel, otro ‘dios’ de la bici, que acabó segundo porque quiso Tadej.

Nada más coronarse el profeta, el rey de Alpe d’Huez, en la fantástica jornada que nos regaló ayer, Pogacar se subió al autobús de su equipo y les dijo a los presentes que hoy, de nuevo en esas montañas sangrientas, solo iba a tener una función, una misión: proteger y llevar a su amigo Del Toro al podio de París.

Isaac del Toro, Renco Evenepoel, Paul Seixas, Richard Caparaz y Sepp Kuss, entre otros, saben que, si hubiese querido, si lo hubiese necesitado, Tadej Pogacar hubiera protagonizado, hoy, una segunda exhibición en Alpe d'Huez, pero hoy 'el jefe' quería premiar a su amigo, a su cómplice.

Vale, sí, estupendo, lo normal, que más le daba una nueva victoria, una nueva demostración de su poder, otra exhibición, un nuevo acto de ‘canibalismo’, de acuerdo, sí, estoy con usted, pero el gesto que ha tenido hoy Pogacar hay que tenerlo, debe cumplirse, hay que hacerlo. Y Tadej lo hizo y lo hizo a lo grande, como amigo, como compañero, como colega, como jefe, claro, también como jefe...agradecido.

Porque, cuando tú te ves con fuerzas y sabes que, también hoy, podías machacar y ganar a Carapaz, Evenepoel, Del Toro, Sepp Kuss ¡que por poco se mata el muchacho! o al jovencísimo y prometedor Paul Seixas ¡héroe absoluto de la nueva Francia en su primer Tour!, pasarte la etapa arrastrando, ayudando, animando, protegiendo, aconsejando y entrando de la mano con tu amigo, es lo que te hace aún más grande. Yo le admiro, señor Pogacar; yo quiero ser tuamigo,Tadej.

Cierto, parece imposible ser más grande que Tadej Pogacar, pero se puede. El Tadej Pogacar de hoy ha demostrado ser más grande que el que destrozó el récord de Pantani en Alp d’Huez e, incluso, más grande que el Pogacar que mañana se paseará por los Campos Eliseos.

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