Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Andà p'alla, bobo

Ni España ni el mundo tienen la culpa de que Argentina no sepa perder

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Jamás y, probablemente, nunca más volveremos a verlo, pero ocurrió, sí, en la final del Mundial de EEUU, México y Canadá, donde España superó netamente a Argentina y fue justa, justísima, vencedora. Jamás volveremos a ver una selección, unos futbolistas, un cuerpo técnico, en el que apareció más de un boxeador para partirle la cara a Dani Olmo, y una representación institucional con tan mal perder, tan poca educación y un comportamiento global tan barriobajero.

Pero si lamentable fue el comportamiento global de toda la expedición albiceleste, peor ha sido la reacción de (casi) todo un país, buscando conspiraciones extrañas, amaños, presiones de la FIFA y órdenes (o algo similar) de que Argentina, la tribu de Messi&Cia, debía dejarse perder o, de lo contrario, le caería el peso de la justicia ¿de quién? ¿de la FIFA, que empezó la Copa del Mundo perdonándole una roja a Leo Messi en el primer partido y acabó anulándole un gol, más que válido, a Nico Williams?

Hace falta ser miserable para cuestionar el triunfo de España en este Mundial y hace falta ser muy olvidadizo para no recordar todo lo que hizo Argentina en la final y después de la derrota. Es posible que todo lo que se esté viviendo ahora en Argentina sea, eso, humo, excusas, tinta de calamar o, como me dijo anoche un argentino muy argentino, “Emilio, eso se llama malvinismo emocional.

Muchos le llaman "malvinismo emocional", otros excusas baratas, algunos tinta de calamar, pero lo cierto es que ha surgido una cierta tendencia en Argentina, muy dada a no saber perder, que denuncia una conspiración, no se sabe muy bien de quién, para que Argentina se dejase ganar.

Este mismo amigo argentino me recordó, no solo que Claudio ‘Chiqui’ Tapia, presidente de la Asociación de Fútbol Argentina (AFA), está siendo investigado por el FBI por presunto fraude en territorio norteamericano, sino que los mismos que, ahora, se inventan historias en las que aseguran que Argentina se dejó ganar, la obligaron a perder o renunció a vencer por temor a fuertes sanciones por su pancarta a favor de las Malvinas, son los mismos que aseguran que Argentina es puro corazón, coraje, entrega, pueblo, camiseta, escudo, revancha, determinación, remontada, supervivencia…es decir, que ese país, esa selección, se dejó todo eso por el camino al salir del hotel rumbo al Mitlife Stadium, de New Jersey. Esa Argentina dejó de existir por una orden superior.

Esos deben ser también ¿no? ¿verdad?, los mismos que, después de perder tres finales seguidas (Copa del Mundial Brasil-2014 ante Alemania; Copa de América-2015 frente a Chile y Copa América Centenario-2016, de nuevo, ante Chile), llamarón “cagón” y “pecho frío” al mismísimo Leo Messi. Ellos, sí, los que ahora buscan conspiraciones para justificar el peor partido de Argentina en décadas, en toda una vida.

Leo Messi saluda Lamine Yamal abans de l’inici de la final a l’estadi MetLife de Nova Jersey, ahir. | JAMES LANG / REUTERS

Leo Messi saluda Lamine Yamal, antes de la final de New Jersey. / JAMES LANG / REUTERS

Es posible, no lo dudo, de que todo sea producto del estado en que vive el pueblo argentino, de ahí que la primera frase que soltó el presidente Javier Milei fuese “ahora el mundo va a ver dónde puede llegar un país lleno de argentinos”. Eso, repleto de argentinos y solo argentinos porque Agustín Romo, legislador libertario e integrante de Las Fuerzas del Cielo, ha presentado un proyecto “para arancelar la educación y la salud de los extranjeros” y, no solo eso, ha dicho más: “Hay que deportar a todos los extranjeros que están acá ilegalmente. ¿Tan malos somos? Pues,seamos malos de verdad”.

Pero no todo el mundo se ha vuelto loco en Argentina tras perder la final ante el mejor equipo del mundo, no, los hay que sienten cierta vergüenza por lo que está ocurriendo en su país. “Nunca hubo una final de Mundial tan abrumadoramente favorable al vencedor, en la que el perdedor no solo jamás tiró al arco, sino que no pisó el área rival en hora y media de juego, excepto los tres minutos finales, desesperación tardía”, escribía ayer Ezequiel Fernández Moores en el diario ‘La Nación’. “¿Cómo sospechar arreglo en una final que premió efectivamente al único equipo que jugó a ganar y al que incluso le fue anulado un gol de modo polémico? Es que Argentina, “presionada por lo de Malvinas, fue obligada a entregar la final”. Allí están los videos filtrados, los audios inventados, la conspiración que se alimenta de lo que le costó siempre aprender al fútbol argentino: saber perder”, sigue relatanto Fernández Moores.

No tiene sentido que el grupo dirigido por Scaloni y capitaneado por Messi permita que parte de la hinchada albiceleste difunda semejantes barbaridades. Aquí falta un "dejen de decir tonterías, perdimos porque España fue mejor". De alguien importante ¿no?

Para concluir: “No entender que, el último domingo, ni siquiera alcanzó la reacción final que había salvado todos los partidos previos porque, esta vez, el rival era la España que venía de reducir a la nada, que había borrado en semifinales nada menos que a la superfavorita Francia de Kylian Mbappé. Argentina ya había dado todo en su batalla previa contra Inglaterra, una enésima victoria dramática que coronó con el cartel de Malvinas”.

¿Saben qué es lo peor, a mi entender, de este falso caos y esperpéntica conspiración contra Argentina que se promueve en el país liderado por el ultraderechista Javier Milei, amigo de Donald Trump? Que nadie, nadie y, mucho menos, Leo Messi se atreva a escribir en su Instagram “amigos argentinos, perdimos porque España fue mejor, dejen ya esas historias”.

No pido que les llame pelotudos, no, aunque no estaría mal que repitiese, para esos suyos equivocados, su frase (para mí, mítica, ya saben) de “¡andá p’allá! bobo”, que le soltó a Wout Weghorst, de Países Bajos, en Catar-2022.

Suscríbete para seguir leyendo