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MUNDIAL 2026

Pau Cubarsí, la consagración internacional de un defensa al que no se le puede regatear

El jugador del Barça, de 19 años, ha demostrado estar a la altura de los mejores centrales del mundo y solo ha sido superado en cuatro ocasiones en todo el torneo

Pau Cubarsí, de un pueblo de 200 habitantes y una carpintería familiar a deslumbrar en el Mundial

Pau Cubarsí celebra en Madrid la conquista del Mundial con España.

Pau Cubarsí celebra en Madrid la conquista del Mundial con España. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

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Albert Guasch

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Hay buena gente y con gusto que se está dedicando en las redes sociales a que no caiga en el olvido una acción de la final tapada, lógicamente, por el gol de Ferran Torres. No quedan más que unos granos en el reloj de arena cuando Leo Messi filtra un balón con el empeine dentro del área. Galopa y le da caza Giuliano Simeone, que mira al área pequeña y cruza un pase de la muerte hacia Senesi. Se diría que el defensa argentino, a dos metros de la línea de portería, siente la emoción palpitante del casi gol. Emoción efímera. Por detrás irrumpe Pau Cubarsí, que corre más que él, personificando la vieja furia, y pone el pie para evitar una desgracia. El balón pasa entre Unai Simón y el poste. Un milagro.

Cubarsí, un central tan solvente como elegante de solo 19 años, culminó con esa acción postrera, que habría firmado Camacho, un Mundial para enmarcar. Esa intercepción se compara a la parada de Casillas ante Robben en 2010. Decisiva. Con razón fue elegido el jugador más joven del torneo. Podría haberle caído perfectamente el reconocimiento mayor. Al lado de Aymeric Laporte y a sus espaldas Unai Simón no han dejado pasar ni el aire, apenas un solo gol en contra. Ha significado este torneo su consagración internacional y que se le empareje ya con los mejores centrales del mundo, aunque la FIFA haya decidido no incluirle ni con opciones de entrar en el once ideal. Infantino y sus contubernios.

Ha sabido sujetar a Mbappé, a Messi, a Cristiano y tan solo se le adelantó el belga De Ketelaere. Ha jugado todos los minutos. Ni un segundo de descanso, algo que no pueden decir Saliba, Upamecano, Marquinhos o el Cuti Romero. Y hay un par de datos que ejemplifican la grandeza de su rendimiento: en todo el Mundial solo ha sido regateado en cuatro ocasiones. Y su blindaje defensivo ha sido muy limpio: no ha necesitado cometer más que cuatro faltas. Eso Camacho no lo habría podido firmar.

TOPSHOT - Spain's defender #22 Pau Cubarsi falls after being tackled by Argentina's midfielder #24 Enzo Fernandez during the 2026 World Cup football tournament final match between Spain and Argentina at the New York/New Jersey Stadium in East Rutherford on July 19, 2026. (Photo by Jewel SAMAD / AFP)

Pau Cubarsi, en la falta que le costó la segunda amarilla a Enzo Fernández. / JEWEL SAMAD / AFP

Desmienten estos datos cualquier insinuación de que su tranquilidad y maneras suaves de expresarse casan mal con el oficio de central, asociado tradicionalmente a tipos que parecen ir por la vida con la cara pintada para la guerra. Cubarsí, que forzó la expulsión de Enzo Fernández al poner fuerte el pie, firmó un 96% en el pase en todo el torneo. Y es meritorio el porcentaje al tratarse de un futbolista que prueba con frecuencia las entregas filtradas para romper líneas, pases de riesgo. En la final lanzó un par de ellos nada más comenzar el encuentro, constatación de que no le agarrotaban los nervios pese a su edad juvenil.

Cubarsí es la anti-estrella. Pertenece a la misma generación que Lamine Yamal, con el que comparte vestuario desde alevín. Juntos lo han ganado todo menos la Champions. Pero no pueden ser más distintos. No alimenta con escenas de vida privada sus redes sociales. Nadie le imagina con un collar como el de Rocafonda, por ejemplo. Lo más extravagante que se le conoce es elegir Una gran noche, de Raphael, como su canción del Mundial.

Debut con Xavi

El defensa procede de una familia trabajadora catalana de Estanyol, con una ya famosa carpintería que abrió su bisabuelo y adonde solía ir a ayudar de pequeño. Un pueblo de apenas 200 habitantes y que de alguna forma ha marcado su personalidad: humilde, de verbo meloso, sin actuaciones ni declaraciones estridentes… Hasta hace poco confesaba que le costaba hablar español.

Hoy comparte piso en el Baix Llobregat con su hermana Irene, de parecido indiscutible, y trata de seguir como puede sus estudios de ADE. Ella y sus padres, Robert y Glòria, han estado con él durante el Mundial, manteniendo firmes los lazos familiares. Un viaje largo a EEUU, como corto ha sido el suyo hasta la élite. Empezó a jugar de niño en el FC Vilablareix, municipio cercano a Estanyol, en 2013. Dio el salto al Girona y enseguida, en 2018, ya llegó a las categorías inferiores del Barça, con solo 12 años. Coincidió con Lamine y con Marc Bernal.

Saltó de dos en dos las categorías inferiores hasta que debutó con el Barça en enero de 2024, con 16 años y con Xavi Hernández en el banquillo, en la Copa ante el Unionistas de Salamanca. No tardó en hacerlo con España. Ya suma 128 partidos como azulgrana y 22 más con la selección. La pasada temporada fue el segundo jugador con más minutos del equipo de Hansi Flick, solo por detrás de Joan Garcia. Fue campeón olímpico en 2024 y ahora ya es campeón del mundo. Su valor de mercado ha subido a los 80 millones, según Transfermarkt. ¿Pero quién en su sano juicio va a querer venderlo?

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