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Andà p'allá, bobo

Los cromos del Mundial han vuelto a convertir a los padres en auténticos niños

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

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Emilio Pérez de Rozas

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Sí, sí, ya sé que lo saben, ya sé que es tema de debate y conversación en todos los hogares, incluso motivo de desestabilización del presupuesto del hogar y que muchos padres aceptaron hacer la colección “siempre y cuando la hagamos hasta el final, esta vez no nos podemos cansar y dejarla colgada…como tantas otras”.

El Mundial ha terminado, ya saben quién ha ganado ¡yupi!, pero hay miles de álbumes de cromos Panini por terminar. No es nada fácil. La cosa es muy costosa. Son 112 páginas, 48 selecciones y 980 cromos. Telita. Panini está ganando cientos de millones de euros y hace bien pues la exclusiva de la FIFA se le acaba en 2031 (le queda otro Mundial ¡vaya el de España!), cuando los derechos de la colección pasarán a la estadounidense Fanatics.

Mi amigo Ricardo, que tiene dos hijos pequeños, bueno, no tanto, que tienen un armario (o dos) de camisetas (oficiales ¡que caray!), cuenta que al acabarse el cole, el asunto de completar la colección se ha puesto muy duro. “Messi y Lamine Yamal están por la nubes, o te piden cinco euros por cromo o debes cambiarlos por 50 de los otros”.

Mi sobrina Carlota, que tiene una hija, Bruna, que es un trueno y, en nada, se convertirá en la próxima campeona del mundo de trial, ya verán, cayó en la trampa de acceder a empezar la colección.

Andrés y Leticia cedieron su casa de Barcelona para que los hijos de cuatro familias viviesen la final e intercambiasen cromos.ivi, en B

Andrés y Leticia cedieron su casa de Barcelona para que los hijos de cuatro familias viviesen la final e intercambiasen cromos.ivi, en B / EL PERIÓDICO

Y está, lo juro, que se muerde la oreja. Entre otras cosas porque Bruna es tan buena persona, que cuando al vecino de abajo, Donatelo, le falta Messi, va y se lo regala. “Pero Bruna que ¡también nos faltaba a nosotros¡”, le dice su madre. “Ya, mamá, pero es que el pobre Dontaelo ¡es argentino! y no dormía”. Creo que el bueno de Donatelo acabó dandole un par de docenas de 'repes'.

Ahora empiezo a entender lo que me dijo, hace quince días, mi amiga Mercedes, la dueña de uno de los poquísimos kioscos que quedan en Palma. “Esto de los cromos es una auténtica locura, Emilio, yo no recuerdo nada igual”. Ya, ya, es que los niños nos volvemos locos con los cromos. “¿Los niños? ¡qué dices, Emilio!, aquí los que están locos son los padres”.

Los padres perdedores viven rodeados de hijos que solo conocen las victorias. Los padres que se volvieron locos, el domingo, con el triunfo y coronación de España se habían comido un montón de derrotas. Ahora, estos niños nacen campeones en todo. En todo. Es lo que me decía Marc Márquez el otro día: “Soy español, ¿a qué quieres que te gane?”

Pues eso, padres perdedores intentando educar a sus hijos con la idea de que no siempre se gana. Que lo importante es participar. Ya, amigos, ya: España lleva 38 partidos sin perder. Es imposible que esos niños, que pagan cinco euros por cromo de Messi o Lamine, o los cambian por 50 cromos, aprendan a sufrir.

Pues eso, padres perdedores intentando educar a sus hijos con la idea de que no siempre se gana. Que lo importante es participar, competir, hacer piña. Ya, amigos, ya: España lleva 38 partidos sin perder. Ya me dirán, es imposible que esos niños, que pagan cinco euros por cromo de Messi o Lamine, o los cambian por 50 cromos, aprendan a sufrir.

“Yo fui el domingo al Mercat de Sant Antoni”, me explica Carlota, “y debería haberle jurado a Bruna que no volveríamos, pero el domingo tengo que volver, porque ya solo nos faltan 50 estampitas”.

Y es que lo de Sant Antoni es increíble. “Hay una ambulancia, Emilio, que no para de hacer viajes a urgencias. Hay cantidad de abuelos, padres y niños que se desvanecen, que sufren lipotimias y se los tienen que llevar al hospital, del calor que hace. Es insoportable. ¡Todo sea por acabar la colección!”

Está a punto de empezar la final del Mundial, no hay tiempo para cromos.

Está a punto de empezar la final del Mundial, no hay tiempo para cromos. / EL PERIÓDICO

Eso sí, Ferrán, que tiene, dicen, el puesto de cromos más espectacular de todo el mercado y ¡hasta vende el álbum acabado!, aunque tengo prohibido decir por cuanto, dice que hay padres que cuentan que, gracias a los cromos, sus hijos conocen todos los países (bueno, los 48 del Mundial, que ya son, ya son), las banderas y, sobre todo, “se entretienen un montón con los mapas o las bolas del mundo, buscando donde está cada país”. Ya digo, los educadores deberían darle una vuelta al asunto…cada cuatro años.

“Lo de los niños es tremendo, único, prodigioso”, sigue contando Ferrán. “Le contaré que a mí los jugadores de Catar, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Haití, Irak, Japón, sobre todo Japón, me parecen todos iguales y lo digo en el buen sentido de la palabra. Pues bien, ellos, un montón de ellos, saben quiénes son y sus nombres sin necesidad de darle la vuelta al cromo y ver de qué nacionalidad son y su número de dorsal. Es increíble, de verdad”.

Los padres han empezado ya a imponer cortafuegos mentales en sus criaturas, pues todos, desde Ricardo a Carlota, temen que sus hijos se lo estén pasando tan bien que a la locura de este Mundial le siga la locura de la Liga que viene. Bueno, la que está a la vuelta de la esquina. Supongo que el cromo de Mourinho valdrá 50, lo que valen los cromos de Messi y Lamine.

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