La ronda francesa
El Tour asciende hoy por la mayor trampa de esta edición
Los 5,6 kilómetros finales del puerto de Haag discurren por una antigua pista forestal que se asfaltó en 2023 para convertirse en vía verde y carril bici por donde está prohibido circular en coche o moto.

Tadej Pogacar se recupera sobre la bicicleta estática al finalizar la 13ª etapa del Tour. / ASO / CHARLY LÓPEZ

Los ciclistas hablan de trampas o encerronas cuando se encuentran una carretera temible por su dificultad; de carretera estrecha y donde, además, difícilmente cuenta la ayuda de un compañero o gregario cuando fallan las fuerzas y se entra en una crisis sin remedio de solución. Ojo a la subida de este sábado en Haag porque puede ser una de las sensaciones de este Tour.
El puerto se denomina Haag y ya ha hecho las delicias de muchos cicloturistas franceses y de los extranjeros que se adentran en el interminable mundo de internet para descubrir nuevas carreteras en las que practicar su deporte preferido. Y cuando vieron en octubre pasado que este paso de montaña de los Vosgos se incluía en el destino del Tour de 2026 explotó como si regalasen bombones en la cima. El último tramo de ascenso es un verdadero calvario y una llamada a cualquier ataque, incluido el habitual de Tadej Pogacar.
Pista forestal
Hasta 2023 parte del ascenso era una pista forestal, piedras y sin asfalto, imposible de pedalear por allí con una bici de carretera, tal cual usan los ciclistas del Tour. Y hoy es un paraíso ecologista, una vía verde, perfectamente asfaltada donde no se permite el paso de vehículos a motor, sean coches o motos, salvo los de mantenimiento, seguridad y agrícolas, si es estrictamente necesario. Es el monte sin humos, donde se respira aire puro y se escuchan los gemidos de esfuerzo mientras se asciende en bici.

La altimetría. / ASO
El puerto de Haag tiene una subida de 11,2 kilómetros a un promedio de 7,3 por ciento, pero es, precisamente, la parte de nuevo asfalto donde se concentra la dificultad que lo diferencia de otros puertos: 5,6 kilómetros de ascenso por carretera estrecha con rampas que superan el 12%. De la cima hasta la meta de Le Markstein quedarán casi 6 kilómetros de ligera subida y falso llano para acabar de decidir al vencedor de la 14ª etapa del Tour.
Los nombres germánicos, tanto del puerto como de la meta, no son una casualidad. Están ubicados en la región de Alsacia, un territorio que estuvo en el pasado en la disputa entre Alemania y Francia. De hecho, las montañas que este sábado deciden la etapa se encontraron bajo la administración del Imperio Alemán entre 1871 y 1919. Al final de la Primera Guerra Mundial Francia recuperó la zona gracias al Tratado de Versalles, aunque los nazis volvieron a ocupar Alsacia entre 1940 y 1941.
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