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El Tourmalet

Pidcock marea el Tour y se sitúa en la lucha por el podio

Victoria del suizo Mauro Schmid en un día de fugas por el Balón de Alsacia, con el permiso de Tadej Pogacar y antes de la nueva cita por los Vosgos de este sábado.

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El Tourmalet: Oda a Juan Ayuso.

El suizo Mauro Schmid se lleva la victoria en la 13ª etapa del Tour.

El suizo Mauro Schmid se lleva la victoria en la 13ª etapa del Tour. / ASO / CHARLY LÓPEZ

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Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Belfort (enviado especial)
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Cuando Miguel Induráin dominaba el Tour como hace ahora Tadej Pogacar, de eso hace ya más de 30 años, los periodistas españoles le preguntaban que si había pasado calor, que si la bici le había funcionado perfectamente y si los compañeros lo habían arropado con total entrega. Sucedía siempre en etapas como la de este viernes, cuando el Banesto, al igual que el UAE en estos tiempos, permitía fugas y casi se tomaban un día de relax. Si de relajación se puede hablar cuando los escapados han rodado a 50 por hora.

A Pogacar no le cuestionan sobre estos temas. A Induráin lo seguía un ejército de periodistas de su país. A Pogacar, sólo unas pocas unidades, que se despreocupan de estos asuntos porque saben que si deja una fuga que llegue a más de siete minutos es porque sabe que nadie le inquieta, ni siquiera Tom Pidcock, que se metió en la pelea por el podio, que desplazó a Juan Ayuso de la cuarta a la quinta plaza, pero es sabido que el británico un día mete gol y al siguiente chuta a las nubes.

Un tipo curioso

Pidcock es un tipo curioso. Todo el mundo sabe que su carácter es complicado, que se cabrea por cualquier cosa y que cuando se enfada aporrea la bici, aunque sea una de las más bonitas del Tour. Y hay que tratarlo con tacto. Eso lo tiene encuenta Álex Sans, el técnico catalán que vela por sus intereses en el Tour. Álex tiene una historia curiosa a sus espaldas. De muy joven comenzó de mensajero en el grupo editorial RPM en Barcelona. Mientras tanto estudió fisioterapia. Tal era su amor al ciclismo, siendo buen cicloturista, que se buscó la vida hasta que lo contrató el CSC. Fue el masajista personal de Carlos Sastre, vencedor del Tour de 2008, y la persona que le recomendó que se hiciera director deportivo. Ahora lleva las riendas del Pinarello Q36.5, equipo suizo que ha debutado este año en la Grande Boucle.

Pidcock, en plena fuga.

Pidcock, en plena fuga. / PINARELLO Q36.5

Pidcock, fugado con otros 57, decidió darse un pequeño homenaje y poner por lo menos en dificultades a los perseguidores de Pogacar en la general. Nunca estuvo en riesgo la primera plaza, pero a partir de la segunda que ocupa Jonas Vingegaard podía haber un revolcón. Pidcock es de la escuela Van der Poel. Ha sido campeón del mundo de ciclocrós y ha ganado la carrera de bici de montaña en las dos últimas ediciones de los Juegos. Sube correcto el día que se empeña en ello. Ganó en Alpe d’Huez en 2022 y bajó por el Galibier con uno de los descensos más épicos y perfeccionistas que se recuerdan. En 2025 acabó tercero en la Vuelta y fue el que se jugó este año la victoria de la Milán-San Remo en duelo con Pogacar.

Por eso, controló la fuga, aunque al final pareció más preocupado de recolocarse en la general que de pelear por la victoria de etapa que se llevó el corredor suizo Mauro Schmid. Hacía seis años que un compatriota suyo no triunfaba en el Tour. Pidcock cruzó la meta de Belfort en tercera posición, bonificación de cuatro segundos incorporada y ganó el premio a la combatividad del día.

La fuga, entre girasoles.

La fuga, entre girasoles. / ASO / CHARLY LÓPEZ

Como Pogacar decidió que dos compañeros suyos (el belga Tim Wellens y el estadounidense Brandon McNulty) se fueran a luchar por la etapa metidos en la fuga, le sirvió al UAE para recortar diferencias y ponerse al acecho del Lidl-Trek de Juan Ayuso en la lucha por la clasificación por equipos, de lo poco que le falta al esloveno para liderar el Tour de manera individual o colectiva. Aparte de la general está al frente de la montaña.

Recuerdos de la historia

La 13ª etapa se animaba por la subida al Balón de Alsacia. La cima estaba a 30 kilómetros de la meta y con bajada y llano hasta Belfort un ataque entre los líderes implicaba mucho riesgo. Por eso, se permitió la fuga que comenzó a reducirse en efectivos mientras se subía por la cuesta que abrió la montaña para el Tour. René Pottier fue el primero en coronar su cima en 1905. Al año siguiente ganó el Tour y cinco etapas y en 1906 se colgó del gancho donde solía colocar la bicicleta. El suicidio fue producto de un desengaño amoroso. Sólo otro vencedor de la ronda francesa se ha quitado la vida: Luis Ocaña, en 1994, precisamente el corredor que se partió la mandíbula al caer subiendo por el Balón de Alsacia en 1969.

Los Vosgos continuarán este sábado con una etapa mucho más dura. Repite el Balón de Alsacia, antes habrá las subidas al Gran Balón y a Page y se acabará con el paso por Haag, una pista forestal que se ha asfaltado como carril bici y vía verde pensando en que la vida es bella con el Tour.

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