MUNDIAL 2026
La Masia en el corazón de la final del Mundial: Messi y Lamine Yamal encumbran el modelo del Barça
El partido entre España y Argentina cruza por primera vez a las dos estrellas esculpidas en la academia barcelonista
Tercera final de Mundial del increíble Messi, que acaba subido a hombros

Leo Mesi y Lamine Yamal. / EPC

A Leo Messi y Lamine Yamal les separan 20 años de edad. Les une el Barça y la Masia, la academia que pulió su inmenso talento. Messi y Lamine, los dos estandartes de un modelo globalizado que no necesita más reconocimientos pero que de alguna manera será la triunfadora tácita en la final del Mundial. Cuando ambos se abracen en el estadio de Nueva Jersey antes del pitido inicial se fusionarán al fin los líderes de dos eras del barcelonismo, dos figuras amamantadas en una cantera única.
En La Masia se acunó el talento de un argentino, al que nadie le dio cobijo en su país cuando era un niño con problemas de crecimiento. En La Masia se ha esculpido a un joven catalán, de origen africano, que representa el nuevo mundo, transformado en la bandera de un club universal. Nunca coincidieron antes, ni como compañeros ni como rivales. Al fin se encuentran.

Messi, con Lamine Yamal de bebé. / Joan Monfort - SPORT
O, mejor dicho, se reencuentran, después de aquel primer contacto, tan simbólico, en la bañera preparada por la magia fotográfica de Joan Monfort para el diario Sport en 2007 y que hoy vuelve a las pantallas de todo el mundo. El destino a veces se pone cursi y ofrece narrativas redondas. Como si fuera una odisea griega, la imagen de Messi sosteniendo en brazos al bebé Lamine es hasta demasiado almibarada y perfecta para imaginarla en la ficción.
Los elegidos
Los dos nacieron futbolísticamente en el mismo lugar. Ambos se adherieron al universo azulgrana cuando eran unos críos. Entraron al templo del pase, de la posición y del toque que impulsó un pionero, Johan Cruyff. Y crecieron como los elegidos. Y cuando uno se fue, en la despedida más amarga e incomprensible de la historia del FC Barcelona, el otro tomó el relevo, como si todo estuviera pactado. No, no podía concebir eso la ficción. El ‘10’ de uno, con escala breve en la espalda de Ansu Fati, pasó al otro. Pudieron coincidir, pero no les dejaron. Agua pasada.
Para Messi, conquistador de ocho Balones de Oro, será el último de seis Mundiales y la tercera final en las cuatro últimas ediciones. Subcampeón en Maracaná-2014, besó la copa en Catar-2022 y ahora, ya con 39 años, demuestra que no entiende de ocasos ni declives. Se irá en la cumbre. O cerca, si España gana. Es más que probable que el domingo veamos su último encuentro en un gran escenario, compitiendo por un trofeo mayor. El aire de despedida es inevitable.
Para Lamine es su primer Mundial y su primera final, que jugará pese a entrenar este jueves aparte, renqueante. Todo va rápido con él. Acaba de cumplir 19 años y a esa edad Messi estaba sentado en el banquillo de Argentina en el Mundial-2006, asistiendo a la derrota de cuartos por penaltis ante Alemania. El de Rocafonda, en cambio, ya es una estrella planetaria, mucho más atrevido que el rosarino a su edad, más maduro y más preparado para la vida pública.

Messi celebra la remontada de Argentina frente a Inglaterra. / AFP
Messi debió esperar a la recta final de su carrera para congraciarse con la afición argentina. Llegó un momento en que se temía que ya no podría ponerse a la altura de Maradona. Ahora, en cambio, tiene al alcance la segunda corona. Y no como un comparsa precisamente. Con ocho goles es el máximo realizador del torneo y el asistente más eficaz, con cuatro. Las estadísticas del maestro devoran las del heredero: solo un gol y cero asistencias por parte de Lamine, que ha ejercido más de acompañante que de estrella. Quizá porque la estrella es el equipo.
"Es una selección enorme que conozco bien, con una filosofía de juego que ya lleva muchísimos años jugando de esa manera. Conozco a los jugadores también, varios están en el Barca, equipo al cual quiero y sigo. Es un partido especial”, dijo Messi tras el triunfo ante la miedosa Inglaterra. Otra demostración de amor al club de su vida, el de la cantera única. Ninguna produce tanto talento. Y tan distinto. Y en tan poco tiempo.

Lamine Yamal, en la semifinal ante Francia. / AFP
De los finalistas, Pau Cubarsí, Dani Olmo, Eric Garcia, Alejandro Grimaldo y un poco Marc Cucurella han pasado también por los equipos inferiores del Barça. Desde aquel podio de Messi, Xavi e Iniesta en el Balón de Oro de 2010 que la academia azulgrana no exhibía así su fulgor. De París a Nueva York. Gane España o Argentina, lo hará igualmente la Masia.
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